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Niño en crimen de tres menores
Elízabeth Romero
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Un niño de 11 años es uno de los dos sospechosos de perpetrar la matanza de otros tres menores, ocurrida en una comunidad de Nueva Guinea, hecho que mantiene conmocionada a la ciudadanía por la forma sádica con que fue cometida.
La Policía Nacional dio por esclarecido el triple crimen, después de capturar la mañana de ayer a los dos sospechosos de haber ejecutado la macabra acción, cuando aparentemente se encontraban bajo los efectos del alcohol y un alucinógeno que se consume con frecuencia en el campo, conocido como floripón, confirmó el jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionado mayor Alonso Sevilla Midence.
Los dos sospechosos son parientes de las víctimas y hasta donde avanzan las investigaciones las autoridades descartan todo indicio de rencillas con sus padres, que les haya llevado a actuar tan salvajemente.
Los menores Ariel Antonio, de 10 años; Rafael, de 7; y Edwin Pravia Rodríguez, de 5 años, salieron de su casa desde el martes 14 de febrero, a limpiar un plantío de quiquisques, pero no regresaron a la vivienda de sus progenitores Daniel Pravia y Carmen Rodríguez.
CONFESARON CRIMEN
El vocero policial informó que ayer por la mañana detuvieron a Rosibel Álvarez Pravia (varón), de 18 años, junto al menor B.Á.P., de 11 años. El primero es tío del papá de los menores muertos y B.A.P. es su sobrino.
“Ellos han confesado su delito en el mismo lugar donde fueron capturados”, dijo Sevilla quien no precisó el sitio donde fueron capturados los sospechosos, pero señaló que fue cercana a la comunidad donde encontraron los cuerpos.
El hallazgo de los cuerpos degollados y mutilados a machetazos ocurrió el pasado jueves, a 40 kilómetros de la cabecera municipal, Nueva Guinea.
Sevilla dijo que según las investigaciones realizadas, ambos victimarios bajo los efectos de la droga, encontraron a los niños, donde Rosibel (18) empujó al niño mayor de las víctimas, por lo que el pequeño reaccionó respondiéndole al maltrato.
Esto bastó para que Rosibel le asestara un machetazo al niño Ariel Antonio, con el cual lo mató, dijo Sevilla.
El segundo niño reaccionó lanzándose encima del atacante, pero igual fue recibido con un machetazo.
El pequeño de 5 años, Edwin Pravia, intentó “hacer algo por sus hermanos”, pero el menor de 11 años (victimario) sacó su machete e imitó al mayor asestándole las estocadas mortales al menor de los infantes.
El relato de los sospechosos a las autoridades indica que al verificar que los tres niños habían fallecido, los tiraron al río, donde también escondieron los machetes con que fueron asesinados.
“Creemos que el uso del alucinógeno con el alcohol, más el empujón que se dieron con los niños provocó que se originara ese crimen”, manifestó Sevilla.
Los cuerpos destrozados de los niños fueron encontrados por el campesino Cruz López, en el cauce de un pequeño río situado entre la comarca Palmitán y Cedro Macho, jurisdicción de la colonia San José.
Rafael presentaba un machetazo en la nuca, que casi lo decapita. También tenía semicercenados varios dedos de su mano derecha. Se presume que el menor, al verse atacado, intentó esquivar la agresión con sus manos.
Su hermano Ariel presentaba un machetazo en la parte trasera de la cabeza. Además fue degollado con saña, igual que su hermano Edwin.
RECIBIRÁ TRATAMIENTO ESTABLECIDO EN CÓDIGO
Al momento que Sevilla brindaba las declaraciones en Managua, los sospechosos eran trasladados a Nueva Guinea, para luego remitirlos a los tribunales competentes.
El vocero policial explicó que el menor será procesado según las normas establecidas por el Código de la Niñez y la Adolescencia, en caso de infractores.
“El código tiene medidas especiales para estos casos”, explicó Sevilla.
El Código de la Niñez establece seis años de cárcel para un menor que comete asesinato.
Tras el hecho la Policía había capturado a varias personas. Extraoficialmente trascendió el fin de semana que al menos cinco personas habían sido capturados como sospechosos. Pero las autoridades se negaban a proporcionar los nombres de éstos, debido a que se descartaba por parte de los familiares toda posibilidad de rencillas o venganzas en ese caso.
Al momento que los pequeños salieron de su vivienda la mañana del martes pasado, sus padres habían salido también a realizar algunas diligencias.
Cuando los padres regresaron a su casa, en horas de la tarde, los tres niños no se encontraban y nadie los había visto.
Fue en ese momento que con ayuda de la comunidad, empezaron la búsqueda de los menores, la cual se extendió hasta horas de la noche, sin que los localizaran.
Al día siguiente, el padre de los tres menores, se presentó ante la delegación de la Policía de Nueva Guinea, para dar a conocer la desaparición de sus niños y pedir ayuda.
Fue en ese momento cuando la Policía movilizó su guardia operativa, con experiencia en rescate de personas, para iniciar la búsqueda.
Tras conocerse el triple crimen, el párroco de Nueva Guinea condenó el asesinato de los menores y puso a disposición de los padres de las víctimas a una psicóloga para que les brinde ayuda y superen el trauma.
La matanza hace rememorar un caso similar ocurrido hace más de nueve años, en una remota comunidad de Acoyapa, donde dos menores bajo los efectos del alcohol, igual le quitaron la vida a sus parientes, porque los amenazaron con acusarlos con sus padres porque se habían comido los frijoles que estaban en una olla. En ese momento no estaba en vigencia el Código de la Niñez y la Adolescencia, los dos menores fueron remitidos al penal de Juigalpa, Chontales.