Bayardo Salinas llegó en busca de atención médica pero en el Hospital Roberto Calderón únicamente le aplicaron un suero que debieron comprar sus familiares.

Dolor frente al Roberto Calderón

Elízabeth Romero y Carlos Martínez Morá[email protected] A la aplicación de un suero junto a un medicamento para calmar el dolor, se limitó la asistencia que recibió ayer Bayardo Salinas, por parte de los médicos que atienden la llamada “ruta crítica” en el Hospital Roberto Calderón. Después de varias horas de verlo que “se revolcaba” del […]

Elízabeth Romero y Carlos Martínez Morá[email protected]

A la aplicación de un suero junto a un medicamento para calmar el dolor, se limitó la asistencia que recibió ayer Bayardo Salinas, por parte de los médicos que atienden la llamada “ruta crítica” en el Hospital Roberto Calderón.

Después de varias horas de verlo que “se revolcaba” del dolor en las afueras de ese centro asistencial, los médicos aceptaron abrir el portón para que el paciente pasara a la Sala de Emergencia y atenderlo, dijo su esposa Amparo Castillo, quien señaló que antes debió correr a la farmacia a comprar el medicamento requerido.

Minutos después, Salinas regresó con el cuerpo encogido, para acostarse en la banca de afuera, donde esperan los familiares de pacientes internados y que en los últimos días se ha convertido en sala de observación de ese centro asistencial, pues los médicos alegan que están en huelga y no pueden hacer más por los pacientes.

A Salinas los médicos no pudieron inyectarlo con las requeridas medidas de higiene; no había alcohol y únicamente después del pinchazo le colocaron un algodón seco.

“Ya teníamos rato pero no lo querían atender, tuvimos que suplicarles para que le pudieran poner una inyección y un suero, sino, de su parte no lo atienden”, manifestó Castillo, quien criticó “nosotros somos los que padecemos”.

Desde el otro lado del portón, un médico se limitaba a decirle a los que acudían en busca de asistencia: “Sólo la ruta crítica”. Testigos en el lugar dijeron que así vieron circular a gran cantidad de personas.

Karla Bustos, hermana de Rigel Bustos, de 32 años, criticó que el Gobierno haya cedido ante los transportistas y no atienda la demanda de los médicos, a sabiendas de que quien resulta afectado es el pueblo.

En ese mismo hospital, a su hermano lo atendieron horas después de permanecer en el sitio. “Allí estuvo hasta que le entró fiebre y lo metieron; una madre vomitada dio el chavalo allí. Ellos hasta que los miran mal, mal, los atienden”.

La madrugada del domingo, Bustos había sido atendido en el Hospital Alemán Nicaragüense donde “medio le hicieron puntos en la cabeza y lo mandaron para la casa con un dedo en un hilo y ahora lo trajimos otra vez en la mañana”, relató la hermana del herido, quien explicó que su hermano fue macheteado por cuatro pandilleros cuando se dirigía a su casa, en el barrio Orontes Centeno.

ACTITUD DIFERENTE

Una opinión diferente dieron los familiares de pacientes en el Hospital Fernando Vélez Paiz, donde se apreciaba mayor cantidad de personal trabajando en la Sala de Emergencia.

“El personal está condescendiente, muy atento, muy amable y tratando de dar la atención que se puede”, expresó Selmira Téllez, quien acompañaba a una mujer en estado de gravidez.

Sandra Martínez, quien también acompañaba a otra persona con los dolores del parto, refirió que en cuanto llegó su paciente, la atendieron.

Los trabajadores de la Salud que están en huelga se limitaron a informar que en ese centro asistencial están cumpliendo todo lo referente a la “ruta crítica”.

En el Hospital Antonio Lenín Fonseca, los parientes de pacientes valoran positivamente la atención brindada.

Reyna Galeano López, madre de Miguel Ángel Galeano López, quien sufrió 11 machetazos a manos de pandilleros, consideró que pese a la huelga, “gracias a Dios me lo han atendido bien”, hasta ayer no era intervenido porque requiere de una tomografía.

Rosa Dolmus, madre de Jimmy Roque, también herido la madrugada de ayer por integrantes de una pandilla en el barrio Mirna Ugarte, destacó la labor del único médico que en ese momento había en el hospital, por lo que instó a las autoridades a buscar una solución al paro. “La gente de reales tiene como solucionar sus problemas, pero los hospitales son para nosotros los pobres”, indicó Dolmus.

Socorro Barberena coincide con Dolmus; su hermano que llegó con problemas de epilepsia fue atendido y mantenido en observación por unos momentos, aunque le advirtieron que ayer mismo le darían de alta.

VICARIO INSTA A BUSCAR SALIDA

El vicario de la Catedral de Managua, Bismarck Conde, señaló que el Gobierno y los médicos deben buscar una salida urgente al problema de la huelga, debido a que la población ya no puede seguir sufriendo las consecuencias de esa controversia.

“La gente está sufriendo porque no se está atendiendo las consultas externas. Es necesario que a este problema se le busque una salida urgente”, dijo el religioso, quien señaló que los acuerdos alcanzados la semana pasada fueron una solución parcial al problema.

Instó a la población a rogar a Dios para que en esta semana, cuando las partes vuelvan a encontrarse, logren un acuerdo total que termine con el martirio de la gente necesitada.

“Todavía no termina la huelga de los médicos y ya se habla de otra huelga en el transporte, porque hay problemas en el cumplimiento de los compromisos”, advirtió Conde.

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