En The Loyalty Advantage, Dianne Durkin describe cómo Green Mountain Coffee Roasters, una compañía de fabricación de café con sede en Vermont, afectada durante varios años tras su fundación en 1981 por una serie de problemas, pidió a los empleados ofrecer ideas a fin de acrecentar las ganancias y reducir los costos.
Algunas personas propusieron formar un comité ambiental. Al poco tiempo, los empleados comenzaron a apagar las luces en cuartos vacíos y a bajar la calefacción a fin de salvar dinero y energía. En los años siguientes, esta conciencia ambiental se desplegó de otras maneras.
Por ejemplo, el embalaje fue rediseñado a fin de no talar árboles y reducir los costos de producción. Además, la firma modernizó la manera en que identificaba y negociaba con campesinos que proporcionaban los granos de café. Equipos de empleados de diferentes departamentos comenzaron a evaluar posibilidades de vincularse con productores que realizaban labores agrícolas que no ponían en peligro el medio ambiente y que ofrecían condiciones de vida decentes a sus trabajadores.
En la actualidad GMCR cuenta con una fuerza de trabajo cuya lealtad es algo muy inusual en la industria.
De acuerdo a un artículo en la edición abril-mayo del 2005 de la revista Tea & Coffee, 17 de los 575 empleados de GMCR han estado en la compañía más de 15 años, y casi 200, han permanecido durante más de cinco años.