Sin plan de vuelo

Brasil se solidariza con Hugo Chávez ante el bloqueo de EE.UU. a la venta de aviones Klaus Kleber SAO PAULO, BRASIL.- En estos tiempos bolivarianos, cualquier chispa puede transformarse en un show de fuegos artificiales en América Latina. El mes pasado, el Gobierno estadounidense vetó la venta de aviones de la Empresa Brasileña de Aeronáutica […]

  • Brasil se solidariza con Hugo Chávez ante el bloqueo de EE.UU. a la venta de aviones

Klaus Kleber

SAO PAULO, BRASIL.- En estos tiempos bolivarianos, cualquier chispa puede transformarse en un show de fuegos artificiales en América Latina. El mes pasado, el Gobierno estadounidense vetó la venta de aviones de la Empresa Brasileña de Aeronáutica (Embraer) a Venezuela, así como ya lo había hecho con la española EADS/Casa. En otros tiempos, ante este tipo de impasses, Brasil habría adoptado una actitud más discreta. Ahora, se solidarizó con el presidente venezolano, Hugo Chávez, que busca aliados en su campaña antinorteamericana.

Con una protesta vehemente a principios de año, Chávez anunció que Estados Unidos había bloqueado la venta y acusó al gobierno de Bush de querer neutralizar el poderío militar de Venezuela. En seguida, el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, reaccionó airadamente diciendo que “Brasil está en contra de ese tipo de restricciones” y que ya se había quejado con la Secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.

Será muy difícil que el Gobierno de EE.UU. revierta la decisión de impedir a Embraer vender a Venezuela 12 jets AMX-T y 24 aviones livianos ALX Súper Tucano. Ambos tipos de aeronaves son de entrenamiento, pero pueden ser usadas en operaciones de guerra.

El veto repite lo que ya había ocurrido con EADS/Casa, de España, perteneciente al conglomerado European Aeronautic Defence and Space, la mayor compañía aeroespacial y de defensa de Europa y la segunda en el mundo en términos de ingresos, fabricante de los aviones Airbus, de los helicópteros Eurocopter, y socia mayoritaria del consorcio Eurofighter.

EADS/Casa pretendía vender al gobierno de Chávez diez de sus aviones de transporte C-295 y dos de patrullaje marítimo CN-235. El negocio no se completó. El motivo dado por Estados Unidos es el mismo usado para vetar el pedido a Embraer: esas aeronaves tienen componentes sensibles fabricados en Estados Unidos, y no se pueden vender sin el consentimiento de Washington.

“Es la posición de EE.UU. con Venezuela, no con Embraer”, comentó el presidente de la compañía brasileña, Mauricio Botelho. El ejecutivo recordó que este caso no es aislado.

Con todo, el sentimiento antiestadounidense de Chávez sería razón suficiente para el veto de Washington. El bloqueo sería más difícil en el caso de Embraer que en el de EADS/Casa. La empresa brasileña, aunque tiene como socios a compañías espaciales europeas, tendría más dificultades para sustituir los componentes sensibles importados de Estados Unidos.

Para Brasil, la situación es desagradable. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantiene muy buenas relaciones con el Presidente venezolano, pese a que ya ha dicho que “no es Chávez”, o sea, no pretende adoptar sus métodos de gobierno. No es un secreto que la diplomacia brasileña fue animada por la decisión de Venezuela de sumarse al Mercosur. El país caribeño es miembro asociado del bloque, como Chile y Bolivia, pero en mayo dará inicio al proceso para transformarse en miembro pleno del Mercosur.

Recientemente, el Presidente de Argentina, Néstor Kirchner, realizó su primera visita de Estado a Brasil; en ella se comprometió a tomar medidas para sanear las asimetrías que afectan al bloque económico, para evitar que Uruguay, y tal vez Paraguay, realicen acuerdos bilaterales por su cuenta con el departamento de comercio de Estados Unidos. Kirchner aún se encontraba en Brasilia cuando llegó Hugo Chávez, quien propuso una “entente” sudamericana. El Presidente de Venezuela no desperdició la oportunidad de aparecer junto al flamante Presidente de Bolivia, Evo Morales.

En términos de energía, Brasil es cada vez menos dependiente de Venezuela, todo lo contrario de lo que ocurre con Argentina. Ambos países apoyan y participan en el plan de Chávez, de construir un gasoducto de 10,000 kilómetros hacia el sur. Mientras Argentina sufre escasez de gas natural y apuesta muchas fichas al megaducto de Chávez, Brasil se ha ido librando de la dependencia que tenía con Venezuela en la importación de petróleo.

El intercambio comercial con Venezuela ha crecido mucho durante los últimos años. Brasil tenía un déficit en el comercio debido a las importaciones de petróleo. Desde el año 2001 las posiciones se invirtieron. En 2004, las exportaciones brasileñas a Venezuela fueron de 1,460 millones de dólares y las importaciones de ese país no pasaron de 199.6 millones, lo que generó un saldo de 1,260 millones de dólares. La situación mejoró aún más el año pasado: Brasil vendió a Venezuela 2,210 millones y sólo importó 256 millones, quedando un superávit de 1,960 millones de dólares.

Como Brasil está en vísperas de ser autosuficiente en materia petrolera, la balanza comercial debe continuar cargándose a su favor. Chávez ha entregado ayuda a Brasil para librarse de la dependencia. Una jugada más que le permite a Chávez acumular más municiones para sus futuros shows de fuegos bolivarianos.

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