- Cifra de víctimas puede ascender
AFP
TACLOBAN, FILIPINAS.- Se teme que unas 1,700 personas hayan muerto el viernes en una avalancha de lodo que sepultó a la aldea de Guinsaugón, en el sur de la isla filipina de Leyte, anunció el director de la Cruz Roja de Filipinas, Richard Gordon.
Testigos afirmaron que sólo quedaron en pie unas pocas casas después de la catástrofe.
El representante de Leyte en el Congreso, Róger Mercado, declaró a la radio que la aldea tenía una población de 3,000 a 4,000 personas y manifestó el temor de que unas 2,000 personas hubieran quedado sepultadas.
AYUDA INMEDIATA
Estados Unidos aportará ayuda inmediata a Filipinas y dos buques militares ya están en camino hacia la zona, informó la Casa Blanca el viernes.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas enviará un equipo de evaluación y de coordinación a Filipinas.
El equipo, encargado de medir las consecuencias de la catástrofe y de pedir los socorros necesarios a la comunidad internacional, debe llegar al lugar el sábado, indicó la ONU en un comunicado.
El Papa Benedicto XVI solicitó una ayuda “rápida y generosa” para los supervivientes de la catástrofe y envió sus condolencias al Arzobispo de la Diócesis filipina de Maasin, monseñor Cantillas.
Sin embargo, el Gobierno de Filipinas no ha hecho ninguna petición de ayuda internacional.
El director de la oficina de vulcanología gubernamental, René Solidum, confirmó que un temblor de 2.6 en la escala de Richter se produjo en el sur de Leyte momentos antes del deslizamiento de tierra, pero descartó que haya provocado el alud, que atribuyó a las intensas lluvias caídas en la zona.
LLUVIA Y LODO DIFICULTA RESCATE DE VÍCTIMAS
Las operaciones de salvamento en la localidad filipina de San Bernardo, a 650 kilómetros al sureste de Manila, sepultada por un alud de tierra, fueron suspendidas temporalmente anoche por falta de luz.Hasta ahora se han rescatado 33 cadáveres y se ha localizado a 60 sobrevivientes.
La gobernadora de la isla de Leyte, Rosette Lerias, a cuya jurisdicción pertenece San Bernardo, declaró que la situación “sigue siendo muy peligrosa” porque no ha parado de llover y se pueden producir nuevos deslizamientos de tierra.
Algunos supervivientes relataron que primero sintieron un terremoto y después parte de la montaña Cao-abag se abatió sobre la población. Lerias señaló que “toda la zona se encuentra sepultada por una montaña de barro” y aseguró que en algunos lugares la capa de cieno cubre hasta el pecho. La lluvia impide que el lodo se endurezca y dificulta el salvamento. (EFE)