- Tras cuatro días de no salir en público, el Vicepresidente de EE.UU. admite que hirió de bala a un amigo
- El accidente se produjo durante una cacería el sábado
Olivier KnoxAFP
WASHINGTON.- Tras cuatro días de silencio, el vicepresidente estadounidense Dick Cheney, asumió este miércoles su entera responsabilidad por haber herido accidentalmente a un amigo durante una cacería, aunque defendió su postura de no revelar inmediatamente el incidente, lo que colocó a la Casa Blanca y la mayoría republicana en una posición incómoda.
“En definitiva, soy quien jaló el gatillo”, dijo Cheney a la cadena televisiva Fox News en sus primeras declaraciones tras herir al abogado texano Harry Whittington, de 78 años, en la cara, el cuello y el pecho el sábado mientras cazaban codornices en un rancho de Texas (sur).
“La imagen de él cayendo es algo que nunca podré sacar de mi cabeza. Disparé, y veo a Harry que cae, y fue, debo decirlo, uno de los peores días de mi vida, en ese momento”, agregó.
Cheney ha sido blanco de críticas de congresistas demócratas y también de algunos correligionarios republicanos por las 21 horas de silencio que transcurrieron entre el accidente y su revelación, y por no haber dado explicaciones formales.
En su aparición televisiva de este miércoles, el vicepresidente defendió su decisión de demorar el anuncio así como la de no emitir una versión oficial de lo ocurrido en el rancho, cuya propietaria, Katharine Armstrong, fue quien el domingo informó sobre el incidente a un periódico local.
Cheney dijo que fue idea de Armstrong la de encargarse de anunciar el accidente en vez de que la información pasara por la Casa Blanca, tal como es de uso en ese tipo de situación. “Y yo estuve de acuerdo”, puntualizó.
“Pensé que era la decisión correcta. Aún lo pienso”, dijo Cheney. “No había periodistas conmigo, estaba allí para pasar un fin de semana con amigos, en un rancho privado”, agregó.
Los cuestionamientos incluyen las razones que pudo tener el mandatario, que nunca viaja sin un entorno de personal médico, de seguridad y comunicaciones, para no contactarse con sus asistentes en Washington o en otra parte.
Cheney disparó accidentalmente a su abogado y amigo con una escopeta de perdigones, causándole heridas en el cuello, la cara y el pecho. Whittington se recupera en un hospital de la localidad texana de Corpus Christi y según el nosocomio evoluciona “extremadamente bien” tras un pequeño ataque cardíaco sufrido el martes.
Los críticos afirman que el silencio que mantuvo el Vicepresidente alimenta su imagen de hombre taciturno, polémico y reservado.
Cheney “tenía la obligación de revelar (el accidente) por sí mismo, y debió hacerlo el sábado en la noche o el domingo por la mañana”, declaró Ari Fleischer, ex portavoz del presidente George W. Bush.
Los republicanos ya están bastante preocupados por el desacuerdo de los votantes con la guerra en Irak, su indignación por la gestión del desastre generado por el huracán Katrina y las angustias por la economía estadounidense.
Algunos asesores de la Casa Blanca dijeron, bajo condición de anonimato, que el accidente de Cheney debió darse a conocer rápidamente para que perdiera interés también rápidamente, en lugar de permitir que se convirtiera en un tema de atención.
Si el abogado herido por Dick Cheney en una excursión de caza fallece, el Vicepresidente podría ser sometido a cargos penales, por más que se haya tratado de un accidente.
El abogado de Dallas, David Finn, quien ha sido fiscal a nivel estatal y federal, dijo que un jurado investigador de Texas podría acusar a Cheney de homicidio por negligencia si hay indicios de que el Vicepresidente sabía o debería haber sabido que había un riesgo sustancial o injustificable de que sus acciones podían hacer que terminase baleando a un compañero de caza.
GOBIERNO “INDIFERENTE” CON KATRINA
El Gobierno a todos sus niveles “mostró indiferencia” hacia los preparativos para posibles desastres después de los ataques terroristas del 2001, lo cual dejó a la costa del Golfo de México innecesariamente vulnerable al huracán Katrina y costó vidas, concluyó una investigación.
La indagación de la Cámara de Representantes, que encontró fallas desde la Casa Blanca hasta los funcionarios de los condados locales en Luisiana, concluyó que las autoridades no se movieron con rapidez para proteger a la población, incluso cuando recibieron advertencias con días de antelación en torno a la gigantesca tormenta del 29 de agosto pasado. El informe final será dado a conocer el miércoles.
El texto, redactado por un comité especial de la cámara baja en el que predominan los republicanos, fue obtenido por The Associated Press el martes por la noche.
“La pasividad fue la que más daño causó”, concluyó el informe de 520 páginas elaborado por el comité, el cual está presidido por el representante republicano Tom Davis, encargado de investigar la lenta respuesta ante Katrina.
“La falta de iniciativa costó vidas, alargó el sufrimiento, y dejó a los estadounidenses justificadamente preocupados de que el Gobierno no está mejor preparado para proteger a la población de lo que lo estaba antes del 11 de septiembre, incluso si sí lo estamos”, dijo.
Los preparativos para el huracán Katrina y la respuesta ante éste deberían preocupar a todos los estadounidenses, señaló el informe. El informe de la Cámara de Representantes representa las primeras conclusiones oficiales finales sobre las numerosas fallas que quedaron expuestas tras el paso de Katrina, que dejó más de 1,300 personas muertas, decenas de miles sin hogar y miles de millones de dólares en daños.
A pesar de que el presidente George W. Bush aceptó la responsabilidad completa de los errores del Gobierno federal, la respuesta a la tormenta continúa generando fuertes críticas y acusaciones generalizadas. (AP)