El desarrollo económico de Nicaragua está en riesgo

Guillermo Cárdenas Montalvá[email protected] El desarrollo económico es el producto de políticas y estrategias macroeconómicas acertadas, de acuerdo al contexto de la coyuntura de cada país, convirtiéndose en el principal fin de toda sociedad, lo cual debe implicar un incremento notable de los ingresos, y de la forma de vida de todos los individuos de esta […]

Guillermo Cárdenas Montalvá[email protected]

El desarrollo económico es el producto de políticas y estrategias macroeconómicas acertadas, de acuerdo al contexto de la coyuntura de cada país, convirtiéndose en el principal fin de toda sociedad, lo cual debe implicar un incremento notable de los ingresos, y de la forma de vida de todos los individuos de esta sociedad.

Concurren numerosas formas o puntos de vista desde los cuales se puede evaluar el crecimiento de una sociedad, se podría tomar como ejes de medición el consumo, el ahorro, la inversión, las tasas de interés, las políticas gubernamentales, o algo más palpable que refleja que todas estas variables se están aplicando como es la estabilidad económica y las perspectivas de mejorar en el desarrollo autosostenible; todas estas variables son herramientas que se esgrimen para medir este crecimiento.

Sin tratar de abstraer cifras y centrándonos pragmáticamente en el pulso económico contemporáneo, para lograr desarrollo, la nueva economía exige una rápida adaptación a los cambios. Estos se producen con mucha rapidez y por lo tanto debemos estar preparados para poder crecer en la medida que nuestras propias necesidades así lo requieran.

En Nicaragua desde 1990 se han implementado políticas neoliberales acordes a las que exige el mercado mundial y la economía moderna, políticas que han tenido que aplicarse con medidas y precauciones para tratar de proteger a los más necesitados, aún cuando la aplicación de estas no haya brindado los resultados esperados, ya se tiene 15 años de experiencia en la aplicación de estas estrategias en condiciones difíciles, donde su mayor obstáculo ha sido un partido de izquierda oportunista, chantajista y tergiversador de las políticas macroeconómicas.

El escenario del 2006 presenta unas elecciones muy reñidas, dado que el partido de izquierda ortodoxa ha creado una composición malévola para lograr obtener el poder por las diferentes vías que se presenten, he aquí el mayor peligro para el futuro económico nicaragüense.

Una victoria del partido “frentista” representa peligro para la economía futura de Nicaragua, evaluando los puntos más evidentes de acuerdo a nuestra realidad inobjetable, encontraremos que estos puntos se asientan en la experiencia, finalidad, compromiso e ideología ortodoxa.

En cuanto a la experiencia este partido prácticamente carece de ella, en su momento han pasado a la historia de los récord como el gobierno hiperinflacionario de los años ochenta, aún cuando las condiciones eran difíciles, la hiperinflación reflejó sus desaciertos y poca capacidad de dirigir este país económicamente, si es por el bloqueo de entonces Cuba está bloqueada y no tiene hiperinflación.

Posen poca visión de apertura comercial y de atracción de inversión extranjera, esto los convierte en neófitos del mercado moderno y de las políticas y estrategias de desarrollos competitivas que la nueva era comercial demanda. China con una política y administración comunista pose en manos del Estado únicamente el 30 por ciento de las empresas, el 10 por ciento de ellas son mixtas y el 60 por ciento están en manos de la empresa privada, ¿tendrá el frente sandinista la capacidad y audacia de los chinos? Es como pedir que los mares se hagan de agua dulce.

La finalidad del partido de izquierda no es el desarrollo económico del país, ni mejorar las condiciones humanas de los nicaragüenses, su finalidad es unirse al círculo utópico de la izquierda de los años cincuenta y sesenta, y desarrollar una política confrontativa no con el gobierno norteamericano, ni con los entes que rigen el comercio y la economía mundial, si no con la era moderna del comercio, con el progreso y el desarrollo que exige de los gobiernos mayor compromiso y mayor tenacidad para lograr penetrar en mercados competitivos.

El compromiso de este partido será con los gremios que a lo largo de estos años le han causado terror y pérdida a la población nicaragüense, tales como los líderes estudiantiles que dañan la propiedad privada, los transportistas que maltratan y ponen en peligro las vidas de los ciudadanos, los gremios sindicales tentáculos manipuladores y destructivos de la paz social y por sobre todo a sus más cercanos seguidores, los cuales han realizado un excelente trabajo en la creación de un sistema perverso para el fraude electoral.

Su filosofía ortodoxa no es muestra de lealtad, sino de sumisión, lo que significa que aún persiste la carencia de madurez y carácter para gobernar un país que necesita urgentemente crear las condiciones para competir en un mercado más difícil. Para ello tomemos el ejemplo de la justicia, esta debe ser la creadora de confianza para la inversión nacional y extranjera, la experiencia nacional ha demostrado lo contrario, este poder del Estado en manos del Frente Sandinista genera desconfianza y temor. Si no hay inversión no hay fuentes de empleo y si no hay empleo no hay mejores niveles de vida, esto demuestra que hasta la fecha este partido le ha privado a todos los nicaragüenses seguidores y no seguidores de mejorar sus condiciones y de tener una vida digna y honorable.

De cara a las elecciones de noviembre es urgente que el resto de los partidos políticos, los gremios, entes autónomos la sociedad civil y la sociedad en general, hagamos un alto y retomemos la perspectiva que tomamos al inicio de la década de los noventa, no perdamos el ritmo, si creemos en el desarrollo y en un mejor nivel de vida el partido “frentista” es el peligro de perder lo que hemos alcanzado hasta la fecha.

En materia de desarrollo económico es necesario hacer comparaciones y nosotros decidiremos si queremos parecernos a El Salvador que le ha cerrado las puertas al FMLN, a Costa Rica que posee una mejor economía que la nuestra, a Honduras que ha mejorado en los últimos años y se prevé que con el nuevo gobierno liberal estas mejoren; a Chile que tiene una filosofía de izquierda nacionalista y no partidaria y mezquina como cierta izquierda nicaragüense, o queremos parecernos a Venezuela con un gobierno de izquierda que deja mucho que desear, a Cuba con una filosofía de varias décadas atrás cuando el mundo avanza a la luz de la informática.

Nosotros tendremos el poder de cambiar el futuro en noviembre próximo, ya sea para mejorar eligiendo a un gobierno demócrata o de correr el riesgo de ser una isla abandonada y perder la estabilidad macroeconómica alcanzada hasta la fecha.

El autor es analista económico.

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