- En los últimos cinco años el incremento en el salario mínimo promedio ha oscilado entre 17.41 y 164.3 córdobas. Esta tendencia, según expertos independientes, imposibilita cubrir la canasta básica que existe en el país
Ricardo Guerrero y Amparo [email protected]
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Mañana los nicaragüenses volverán a ver al Gobierno, a los empresarios, y a los sindicatos de trabajadores reiniciando las negociaciones del Salario Mínimo de los trabajadores del sector formal, que de acuerdo con el Banco Central de Nicaragua (BCN), a diciembre del 2005 totalizan los 395 mil 885 personas.
Y nuevamente lo harán sólo con una propuesta en mano, pese a que se tratará del tercer encuentro del año.
Los sindicatos este jueves insistirán, a como siempre lo han hecho, en un aumento del ciento por ciento, equivalente precisamente al costo de la canasta básica actual, de 53 productos. Según el BCN, la canasta descrita a enero del 2006 corresponde a 2,810.10 córdobas (163.35 dólares).
En tanto los empresarios, visualizarán primero cómo se desarrollan los hechos antes de poner techo. Mientras el Ejecutivo, probablemente rodeará un rango de aumento que oscilará entre un ocho y nueve por ciento, pues ésta es la variación que ha mostrado el costo de los productos básicos entre marzo y diciembre del 2005.
Lo cierto es que nada apunta a que en esta negociación hayan cambios. En los últimos cuatro años el salario mínimo promedio, en Nicaragua, ha oscilado entre 892.9 y 1,077 córdobas, lo que ha representado aumentos que no sobrepasan el 10 por ciento en cada revisión salarial.
A excepción del 2005, donde el sueldo base promedio alcanzó los 1,241.3 córdobas (164.3 córdobas más en relación al 2004), hecho que implicó un incremento de hasta el 16 por ciento.
Aunque aún así los trabajadores se quejaron de que no cubrió el costo total de la canasta, cuyo costo estaba para entonces por encima de los 2,600 córdobas.
EL TALÓN DE AQUILES
El economista independiente, Néstor Avendaño, indica que de entrada el problema es que la Comisión de Salario Mínimo, conformada por el Ejecutivo, empresarios, y trabajadores, negocia sobre una canasta envejecida.
En otras palabras sobre una base “irrealista” ya que los volúmenes de los bienes considerados están sobre una economía de guerra, además que son 53 productos que no corresponden a un salario mínimo, pues el salario debe contribuir a la seguridad alimentaria de cada núcleo familiar, es decir que la canasta básica debería de contener menos productos”, sostiene.
Sin embargo, Francisco Morales, jefe del Departamento de Ingresos y Deflactores en el Banco Central de Nicaragua (BCN), sostiene que ya están trabajando en una nueva clasificación.
“Llevamos un avance que va entre un 60 y 70 por ciento, pues estamos revisando las encuesta de hogares de 1998-1999 donde se están considerando los requerimientos calóricos por día y los productos que más consumen las familias del país”, expone.
El economista Avendaño manifiesta que el 19 por ciento de los trabajadores (más de 75 mil) no ganan el salario mínimo real. “(Es más) con estos salarios que existen en la economía nicaragüense, el 66 por ciento de los trabajadores (un poco más de 260 mil) no tienen inclusive acceso a la canasta básica”, sostiene el experto.
El especialista resume las causas de esta forma: “a los trabajadores de la empresa privada les tienen congelado el salario desde hace tres años”, y eso influye. A lo que suma la concentración de los “más bajos” salarios en ese mismo sector.
Sin embargo, para el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), Erving Krüger, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), el punto es que en la administración del presidente Bolaños se ha buscado cómo encontrar un nivel de ajuste anual que corresponda con los niveles de inflación y posibilidades de las empresas.
“En términos salariales los (últimos) gobiernos han aumentado los impuestos, al aumentar los impuestos tienen más capacidad de aumentar los salarios, pero el sector privado no cuenta con esas herramientas”, justifica.
No obstante, gremios como el Frente Nacional de Trabajadores (FNT) sostienen que hay dinamismo económico, “y si lo hay eso significa que los empresarios pueden sostener incrementos, además el presidente Bolaños dice que la economía está creciendo, entonces por qué no ajustan el salario mínimo al costo de la canasta básica”, apunta Luis Barbosa, miembro del FNT, en declaraciones otorgadas, días atrás, a LA PRENSA.
A lo anterior se suma la frecuencia de la revisión salarial. Los sindicatos se quejan de que no está sujeta a la Ley 129, Ley de Salario Mínimo, la cual establece negociaciones cada seis meses.
“Y las que hacemos son anuales”, comenta Barbosa. De modo que eso ayuda a que se pierda el poder compra.
Pero el Ministro del Trabajo, Virgilio Gurdián, detalla que sólo en su mandato ha convocado a cuatro revisiones salariales. “En los años ochenta, sin embargo, el salario sólo se revisó una vez, en ese momento incluso la moneda está derretida (no tenía valor)”, recuerda.
“Luego con el gobierno de doña Violeta, el salario mínimo se revisó una vez. En el gobierno del ex presidente Arnoldo Alemán el salario se revisó tres veces. Es decir que el gobierno del presidente Bolaños es el que más ha convocado”, justificó.
Sin embargo, según la Ley 129, hace cuatro meses el Mitrab debió convocar a la negociación, pues la última tabla salarial, que aún está vigente, fue aprobada en abril.
EMPRESARIOS SATISFECHOS
El presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic), José Adán Aguerri, manifiesta que el salario se tiene que medir en función de la realidad económica del país.
“No se puede comparar los salarios del sector público con el privado, el Gobierno recibe dinero, además del apoyo de los organismos donantes, manejan un presupuesto único y no tienen la cantidad de empleados que tiene la empresa privada”, apunta.
Aguerri destaca que el incremento que ha habido en el salario mínimo en los últimos cuatro años ha sido “explosivo”, es decir que se ha tratado de mejorar la posición del sector público.
“(Porque) no es lo mismo aumentarle a 70 mil empleados con una fuente de ingreso fija que a otros dos millones de personas que no tienen una fuente de ingreso fija, sino que están compitiendo”, explica.
¿CÓMO SE CALCULA?
Francisco Morales, jefe del Departamento de Ingresos y Deflactores en el Banco Central de Nicaragua (BCN), explica que el banco es el encargado de proporcionar la información macroeconómica sobre la cual se calcula el ajuste del salario mínimo.
“Nosotros por ejemplo proporcionamos el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB), el IMAE, el Índice de Precios al Consumidor, el costo actual de la canasta básica, siendo éste el que más influye a la hora de valorar un incremento”, expone.
En ese sentido dijo que la canasta básica urbana registra a la fecha una variación del nueve por ciento.
“Lo que indica que por allí podría andar el ajuste (en el 2006), aunque esa es una decisión que tomará el Mitrab, con los empleadores y trabajadores, pues nuestra función, dentro de la negociación, es sólo la de garantizar los datos”, insiste.
En ese sentido el director general de Función Pública en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), Edgar Fonseca, adelanta que este año el Ejecutivo podría desembolsar unos nueve millones de córdobas, en concepto de salario mínimo basado en un rango de incremento que podría ser similar a la variación del costo de la canasta mencionada.
ASOMA REFORMA
El director general de Función Pública en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), Edgar Fonseca, adelanta que hay interés de reformar la Ley 129, Ley de Salario Mínimo. “A futuro vemos que (la negociación en la que participan el gobierno y los empresarios con los trabajadores) debería separarse, porque tiene que haber un ordenamiento salarial serio que asegure ajustes de acuerdo con la realidad macroeconómica”, comentó.