Pedro Joaquín Solís Matus
El 4 de febrero LA PRENSA publicó una carta de Leopoldo Villalta López denunciando que cuando fui Procurador Departamental de Justicia (1994), lo acusé y pedí para él 30 años de cárcel “porque me urgía parar sus denuncias contra la corrupción”.
La denuncia del señor Villalta es mal intencionada y disparatada, pues aparece 12 años después, además nunca obstaculicé sus actividades ni creo haberlo acusado y nunca solicité pena de 30 años, pues esta se pide para delitos de asesinato, asesinato atroz o infanticidio. ¿Era este su caso?
Leopoldo Villalta criticaba encarnizadamente al Alcalde de Matagalpa alegando que este se beneficiaba de recursos edilicios y nunca me solicitó enjuiciarlo y al no acusarlo por lo que criticaba públicamente se enemistó. No recuerdo más pues no atesoro trastes viejos en mi memoria. ¿De qué se lamenta si asegura que Dios fue su abogado, que la sentencia fue de tres años, que nunca estuvo preso y logró en cinco días lo que toma meses o años como fue: que el expediente “subiera” del Juzgado a Apelaciones, que Apelaciones resolviera su caso y que la Suprema destituyera a la juez?
Cierro esto recordando al denunciante lo que dijo Don Quijote a su escudero Sancho Panza: “Mal cristiano eres Sancho, porque nunca olvidas la injuria que te han hecho, pues es de pechos nobles y generosos no hacer caso de niñerías. ¿Qué pie sacaste cojo, qué costilla quebrada, qué cabeza rota para que no se te olvide aquella ofensa?”