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El 31 de enero, Alex Centeno Roque regresó a la Cárcel Modelo de Tipitapa, sólo por unos momentos. Llegó a firmar su orden de libertad. Se conoce que desde el 30 de septiembre del año pasado se encontraba bajo “fianza por enfermedad”, según una orden judicial.
La orden judicial recibida en la Cárcel Modelo, decía: “Póngase en libertad”, se limitó a decir el alcaide Oscar Molina, vocero del Sistema Penitenciario Nacional.
Los hermanos Centeno Roque fueron procesados entre los responsables de la quiebra del desaparecido Banco Intercontinental (Interbank), luego que como sus principales clientes solicitaron la concesión de millonarios créditos, sin ningún respaldo.
La trama de libertad de Centeno Roque empezó desde el 14 de diciembre del año pasado, cuando el Juez Primero de Distrito del Crimen, David Rojas, lo sobreseyó definitivamente junto a su hermano Alvin Centeno Roque, en 17 casos acumulados en diversas denuncias interpuestas por la Junta Liquidadora del Interbank. El juez Rojas únicamente ordenó enviar a jurado de conciencia a Saúl Centeno, quien aún es prófugo de la justicia.
En esa ocasión, junto a los Centeno, el juez Rojas sobreseyó definitivamente al ex gerente general del banco, José Félix Padilla; a Francisco Javier Zacarías, ex gerente de una sucursal del Norte; a Francisco José Somarriba, ex gerente de Crédito de la casa matriz, y Ariana Mejía Escoto, ex funcionaria del banco.
Junto a Saúl Centeno, el juez Rojas mandó a jurado a Manuel de Jesús Cabrales, Allan Abarca Mendoza, Mario Paguagua, Pedro Iván Robleto, Amílcar Turcios, Noel Agustín Blanco, José César Mejía, Carlos Mayorga y Juan Alberto Zárate Espinoza, todos ellos ex funcionarios de nivel medio del Interbank
No obstante, Alex Centeno tenía pendiente otra causa por la cual fue condenado a nueve años de prisión, explicó el abogado Gustavo Sirias, quien refirió que debido a esto, a inicios de enero introdujo un incidente ante la Juez Tercero de Ejecución y Vigilancia, Rosario Gaitán, ex jefe de esa institución penitenciaria, a quien solicitó le autorizara a su representado el beneficio que se conoce como “abono legal”, que es un recurso utilizado por los jueces, para lo cual toman en cuenta el tiempo trabajado por el interno en el penal.
Sirias confirmó que según resolución de la judicial Gaitán, “se hizo una liquidación de condena en base al tiempo que estuvo legalmente detenido, más el tiempo trabajado”.
Y agregó: “La pena fue liquidada de forma paralela, porque él sumaba (entre) lo trabajado con lo detenido, siete años. La pena máxima de uno de los delitos era de seis años y en el otro de tres, entonces como el cumplimiento era paralelo, ya quedó cumplido”.
A inicios del 2004, Centeno fue autorizado a permanecer por varios meses fuera de la cárcel y con custodia, por horarios que se extendían desde las 8:00 a.m. hasta las 8:00 p.m., a causa de la enfermedad de su padre, quien falleció.
Pese a los constantes permisos que recibió mientras estuvo en la cárcel, el abogado alegó: “Lo que estaba él era con permiso, no del día completo, sino permisos cortos, como él aparecía laborando con la elaboración de proyectos, cuando él llegaba al Sistema continuaba con sus proyectos”.