- Según el forense tenía ocho días de fallecido
Eduardo Cruz Sá[email protected]
El cadáver de una persona en estado de descomposición fue encontrado ayer en horas de la mañana por el vigilante de unas tierras propiedad de la Universidad Centroamericana (UCA), en el kilómetro 17 y medio de la Carretera a Masaya.
Antonio Alarcón, de 43 años, el vigilante que realizó el hallazgo, relató que a eso de las 10:00 a.m. de ayer vio una bandada de zopilotes que sobrevolaban sobre un arroyo que se encuentra dentro de las 105 manzanas de tierra que cuida a la entidad universitaria, y eso le llamó la atención.
Al llegar al lugar encontró el cuerpo sin vida de una persona, a la cual le hacían falta los ojos, vestía pantalón azul y estaba sin camisa. Una gorra blanca estaba a unos dos metros de la cabeza del muerto.
El forense del Instituto de Medicina Legal informó que la persona encontrada tenía alrededor de ocho días de fallecida y que no presentaba señales de violencia.
Debido al avanzado estado de descomposición que presentaba el cadáver, la Policía de Nindirí, en conjunto con el Instituto de Medicina Legal, decidieron enterrarlo en el mismo lugar donde se encontró, no sin antes realizar los peritajes necesarios para las investigaciones policiales.
El capitán Ernesto Guillén, jefe de la Policía Nacional en Nindirí, informó que el fallecido es desconocido, y como parte de las investigaciones, con las características del occiso indagarán entre las personas si es habitante de esa zona.
Según el capitán Guillén, el muerto tenía entre 40 y 45 años de edad. “Se presume que es una persona demente, por las características que presenta. Por ejemplo, uñas largas, un hule de amarrar dinero en la mano izquierda”, señaló.
Antonio Alarcón manifestó que tiene siete de años de vigilar en la finca de la UCA, y en ese tiempo nunca se había producido un caso de ese tipo. Agregó que en los últimos días no ha visto personas extrañas merodeando en el interior de la finca, y tampoco ha escuchado ruidos extraños.
El cuerpo fue encontrado al fondo de un arroyo que está a más de un kilómetro de distancia de la Carretera a Masaya, lo cual explica que haya pasado tanto tiempo sin descubrirse el cuerpo. “Aquí nadie entra”, aseguró Alarcón, quien dijo que no deja ingresar al lugar ni a los chavalos que se dedican a cazar garrobos, por tratarse de una propiedad privada. La Policía continúa con las investigaciones, mientras la identidad del sujeto es un misterio.