Reymundo J. Núñez Cano
En Nicaragua toda persona tiene derecho a expresar de una forma eficaz y sin alterar el orden público, ni mucho menos afectar a la ciudadanía, lo que siente, quiere o no quiere. Hoy en día existen también dos tipos de protestas las justas y las injustas.
Para comenzar, la lucha que realizan los trabajadores de la salud es una de las luchas más justas que existen en este país, pero a este gremio casi no le hacen caso, dado que no tienen la fuerza necesaria para paralizar el país.
Otra de las luchas es en el sector del transporte, aquí quiero detenerme y hacer un análisis. Si bien es cierto los transportistas dan un precioso servicio al llevarnos de un lado a otro, su lucha no tiene razón de ser debido a que piden subsidios para que den un mejor servicio y sólo hablan de 240 millones de córdobas al año. Pero lo que obtenemos de ellos es unidades en mal estado mecánico y un servicio pésimo que deja mucho que desear.
Considero que la lucha en este sector del transporte urbano colectivo no tiene razón de ser, debido a que este sector es el más protegido de todos los transportistas.
Me gustaría que el señor Rafael Quinto, que tanto defiende a este gremio, fuera un transportista de la ruta Chinandega, La Bolsa, La Mora, y pagara sus costos operativos, a como lo hacen éstos sin obtener un centavo de subsidio. Así se daría cuenta que no todos los transportistas en este país piensan como él, o sea en cómo hacer caos en el país.
El transporte interurbano y urbano colectivo ya lo hubieran liberado. Esto traería como consecuencia una sana competencia, con mejores unidades, buenos precios y, lo que es mejor aun, una excelente calidad del servicio. Creo que ya es hora de que nuestro pueblo tenga servicios de buena calidad, a un precio justo.
Ingeniero Agrónomo