Los altos grados de desnutrición que padece una gran mayoría de nuestra población contrastan con la fiebre por adelgazar de muchas personas y con ello la proliferación en la televisión, la radio e Internet, de los anuncios de milagrosas pastillas y productos adelgazantes, las cuales se pueden encontrar en farmacias, centros naturistas y clínicas de adelgazamiento que ofrecen un completo surtido de este tipo de productos.
Las preguntas que a todos nos surgen son: ¿Sirven para algo? ¿De qué están compuestas? ¿Son peligrosas? ¿Pueden tomarse por cuenta propia? Antes de explicar el porqué, les adelanto que la mayoría sirve para muy poco. Unas píldoras contienen ingredientes de origen natural y se venden sin receta y otras son medicamentos que sólo pueden tomarse por prescripción médica; pero tomadas sin control, todas pueden tener efectos secundarios muy peligrosos.
El ritmo de vida actual está haciendo que hagamos nuestras comidas más desordenadas y quizá muchos piensen que lo único que importa a la hora de engordar es la cantidad total de calorías, pero no es así, porque las comidas desordenadas (en horario, número y cantidad) favorecen la obesidad y la aparición de enfermedades cardiovasculares.
¿CÓMO NOS HACEN ADELGAZAR?
La mayoría de las pastillas y fármacos adelgazantes, ya sean con o sin receta médica, dicen tener efectos diuréticos, moderadores del apetito y quemagrasas. Pero, a excepción de los medicamentos indicados en caso de obesidad, el resto son prácticamente ineficaces si no se combinan con dieta o ejercicio y hasta peligrosos si se toman sin control.
Está comprobado que la pérdida de peso que se logra con estos productos es discreta, los pacientes mejoran en otros parámetros como la presión sanguínea, el nivel de lípidos en sangre (bajando los niveles de colesterol y triglicéridos) y el perfil glicémico (mejorando la respuesta a la glucosa), lo que los hace muy valiosos para ciertos grupos de pacientes
Por otra parte, no hay estudios suficientes sobre los efectos secundarios de algunos de estos medicamentos, como problemas gastrointestinales, palpitaciones y aumento del pulso. Por ejemplo, la sibutramina es una sustancia con acción a nivel del sistema nervioso central que, según aseguran sus fabricantes, consigue mitigar la sensación de hambre. Los efectos secundarios que presenta son múltiples, entre ellos se encuentran aumento de la presión arterial, alteraciones en la conducta y riesgo de sufrir infartos de miocardio.
EFECTOS DE OTROS MEDICAMENTOS
Nunca se automedique.
Reductores de la sensación de apetito: pueden ayudar al paciente obeso siempre y cuando el paciente no haya respondido a ningún otro régimen de adelgazamiento. No se aconseja, si padece hipertensión pulmonar, hipertensión arterial grave, enfermedad cardiovascular o cerebrovascular, estados avanzados de arteriosclerosis, si ha sufrido o sufre trastornos mentales, incluidas la agitación, anorexia nerviosa y la depresión, si es propenso al uso y abuso de drogas o es alcohólico, en niños menores de 12 años.
*El autor es Director Académico de la Universidad Centroamericana de Ciencias Empresariales.