¡Cuidado, Aguas!

María José Zamora No había pensado referirme a la publicitada llegada de la señora Aguas Ocaña a nuestro país, antes de verla por televisión comparecer ante las cámaras al lado de la ex Primera Dama de Nicaragua, doña Rosario Murillo. Creo prudente advertirle a la señora Aguas Ocaña que en Nicaragua no solamente están partidarizadas […]

María José Zamora

No había pensado referirme a la publicitada llegada de la señora Aguas Ocaña a nuestro país, antes de verla por televisión comparecer ante las cámaras al lado de la ex Primera Dama de Nicaragua, doña Rosario Murillo.

Creo prudente advertirle a la señora Aguas Ocaña que en Nicaragua no solamente están partidarizadas y politizadas las instituciones del Estado, sino también la opinión pública. Es normal que la señora Aguas Ocaña se reuniera con la Primera Dama, doña Lila T. de Bolaños, pues es con quien corresponde hacerlo oficialmente, sin embargo, aparecer dando una conferencia de prensa al lado de la ex Primera Dama Rosario Murillo, no es en absoluto recomendable si no quiere que su noble labor sea vilmente politizada.

No me extraña que doña Rosario Murillo se haya atrevido a ponerle a la orden “sus” alcaldías, porque cuando su compañero, ahora esposo, fue Presidente de Nicaragua, ellos actuaron como dueños del país y de todos los nicaragüenses. Por lo tanto, creo oportuno dejar claro que ninguna Alcaldía le pertenece a doña Rosario, ni a ningún grupo social o partido político. Las alcaldías y el alcalde son pagados con dinero del pueblo y a éste se deben sin distinciones ni privilegios; utilizar la cosa pública para intereses privados es corrupción.

Doña Rosario tendrá pues que esperar a ser nuevamente Primera Dama para disponer a su gusto y antojo de Nicaragua.

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