Cortos de genios

La región es proveedor creciente de tecnología y servicios, pero pronto puede tener grandes dolores de cabeza por la falta de especialistas Juan Pablo Dalmasso CÓRDOBA, ARGENTINA.- La argentina Cecilia Georgi, encargada de las relaciones universitarias del Grupo Techint, tuvo un 2005 frustrante. Por primera vez en 10 años el programa de pasantías de verano […]

  • La región es proveedor creciente de tecnología y servicios, pero pronto puede tener grandes dolores de cabeza por la falta de especialistas

Juan Pablo Dalmasso

CÓRDOBA, ARGENTINA.- La argentina Cecilia Georgi, encargada de las relaciones universitarias del Grupo Techint, tuvo un 2005 frustrante. Por primera vez en 10 años el programa de pasantías de verano de la empresa en Argentina no logró llenar las vacantes para ingenieros especialistas, pese a convocar un 20 por ciento más jóvenes que en 2004. Luego, para el invierno austral, el Programa de Jóvenes Profesionales le daría otro trago amargo. Georgi necesitaba casi un centenar de titulados, pero tampoco cubrió el cupo e incluso en algunas especialidades tuvo la mitad de los candidatos buscados. Para colmo, los sinsabores que enfrentó Georgi sobrepasaron su oficina. Con 49.000 empleados en el mundo, durante 2005 Techint debió suspender proyectos de expansión en Argentina, México, Venezuela y Estados Unidos por falta de plantel.

El asunto no es menor. Las empresas que operan en la región saben lo que son los agujeros en la infraestructura, las crisis económicas y los débiles marcos jurídicos e institucionales. Pero ahora, cuando muchas están en proceso de expansión, han comenzado a notar que la carencia de recursos humanos bien formados puede ser tan crítica como aquéllos.

Y eso es particularmente crítico para la ristra de ciudades latinoamericanas que quiere convertirse en la Bangalore regional exportando software y servicios informáticos. La gente para eso parece ser poca, muy poca, muy poquita.

Deloitte Consulting, por ejemplo, hace seis meses que busca sin éxito un especialista para implementar una solución SAP de recursos humanos. O EDS no halla especialistas en tecnologías «que vuelven a estar hot», como Cobol y mainframes, menos suficientemente preparados en inglés.

La india Tata Consulting Group, por ejemplo, debió reclutar profesionales liberales y capacitarlos en informática, pues halló que la oferta de profesionales de TI de Uruguay era muy escasa. Menos extrema es la decisión de Microestrategy, empresa especializada en business intelligence, que ha debido sobreutilizar personal senior, «lo que encarece los proyectos entre 20 y 30 por ciento», según Diego Keller, su gerente de operaciones para Sudamérica Sur.

El problema se está haciendo difícil de sobrellevar en toda la región. La Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (Cessi) de Argentina, por ejemplo, ha calculado que en 2006 el sector de TI chocaría con un déficit cercano a los 1,500 profesionales en el país, lo que recalentaría un mercado laboral ya ardiente por el crecimiento sostenido de los últimos tres años.

«La cantidad de empleos en la industria informática crecerá hasta 2008 al 10 por ciento anual en la región, especialmente en México y Brasil, después en Argentina y Chile y, en un tercer escalón, Costa Rica y Guatemala, y eso puede generar problemas a mediano plazo», dice el peruano Enrique Bedoya, director de operaciones para América Latina de Adecco, empresa francesa de recursos humanos que opera en 15 países de la región. «Hoy existe un gap con los perfiles [de candidatos], pero problemas cuantitativos se verán bien a fines de 2006 o, en el caso de Brasil, de 2007».

Incluso México -por su cercanía con EE.UU. y mejor posicionado para especializarse en la tercerización near shore- también sufre falta de recursos especializados y las propias condiciones del mercado. «México está mal porque en el Nafta los roles de diseño, ingeniería e I+D quedaron en manos de EE.UU. y Canadá», dice Jayme Bombo, director de A.T. Kearney, en São Paulo.

Lo más amargo es que los países asiáticos atraviesan su propia crisis de recursos e inflación salarial y eso abre una oportunidad para los latinoamericanos, pero las empresas atestiguan que el fenómeno se replica acá: «Esa inflación nos deja de nuevo fuera de carrera», dice Raúl Macías, gerente de operaciones para América del Sur de la reclutadora Manpower.

El asunto es que, en perspectiva, América Latina está muy lejos de India y mucho más de la suma India + China, porque a la hora de sumar jugadores los latinos estamos cortos de genios. Según la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos, mientras China produce 220,000 ingenieros al año, en toda América Latina egresan 182,000 graduados en carreras tecnológicas más ingenierías, de acuerdo a datos de 2003 de la Red Iberoamericana de Ciencia y Tecnología. Un 29 y 28 por ciento de los graduados colombianos y mexicanos, por ejemplo, pertenecen a estas áreas, pero sólo el seis por ciento de los titulados brasileños es técnico o ingeniero. En Oriente, el 40 por ciento de los egresados proviene de esas ciencias. Cualquier corrección que hagan los países asiáticos sobre esas cifras deja fuera de las grandes ligas a la región.

Pero nadie está tirando la toalla por eso. Una salida que comienzan a estudiar las empresas es pensar en producción multimercados. Algo así como crear un «subcontinente» de TI. «Por la escala de las operaciones no podemos trabajar en cada país por separado, sino tomar todos los centros de la región como un solo equipo», dice Gabriel Rozman, director para Iberoamérica de TCS, en Montevideo.

Firmas como TCS y EDS están pensando en eso. Cuando la primera decidió en 2005 mejorar su operación uruguaya, lo hizo ampliando su centro de desarrollo de Buenos Aires, abriendo otro interconectado en São Paulo y preparando el cuarto para Santiago. EDS, por su parte, se está abriendo hacia una segunda línea de ciudades sudamericanas. Su equipo paulista abrió este año una sede en Araraquara, a dos horas de São Paulo, anunció su desembarco en Córdoba para extender su operación de Buenos Aires y anticipó que haría lo mismo en México.

Estas medidas sirven para ganar tiempo pero no son una solución definitiva ni son aplicables a todos los casos. Más aún, la propia dinámica de desarrollo del sector presionará a la misma industria. En Córdoba, por ejemplo, cuando se instaló Motorola, una compañía local perdió a sus tres cuadros más importantes. «Eso les infligió un grave perjuicio», dice el colombiano Manuel Cabrera, presidente del Cluster Córdoba Technology, asociación de 50 empresas de la industria tecnológica de la provincia argentina.

La experiencia cordobesa puede ser un caso a atender en la región. El Cluster realizó un estudio de mercado previendo el crecimiento del sector y ahora sabe que tendrá un déficit de 800 profesionales para 2007.

Economía

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí