- Aguas Ocaña Navarro dice sentir que el balance de su matrimonio con el ex presidente Ricardo Maduro es positivo, en el sentido de que le ayudó a encontrar su vocación. En una entrevista exclusiva con LA PRENSA habla de su experiencia en el trabajo social en Honduras, y cómo piensa continuar ayudando a los niños, ahora en Nicaragua
María José Uriarte [email protected]
Al conversar con la ex Primera Dama de Honduras, Aguas Ocaña, es perceptible la emoción que le causa trabajar por las personas más desprotegidas, en especial los niños, primero en Honduras y ahora en Nicaragua donde continuará esa labor con la organización Oh Belén.
Cada vez que recuerda y habla de cada uno de los proyectos y programas que impulsó, con ayuda de particulares o del Gobierno de Honduras, en sus ojos asoman lágrimas.
Aguas Santas Ocaña Navarro, nombre escogido por su abuela en honor a la Santa Patrona de su pueblo natal, dice creer profundamente en Dios y es una convencida de que todo lo que ha ocurrido en su vida, desde que dejó el servicio diplomático español para trabajar junto a su esposo, el ex presidente Ricardo Maduro, en el ámbito social, es lo mejor que le pudo suceder.
¿Qué la motivó a trabajar en lo social como Primera Dama de Honduras?
Ver el dolor. Cuando empiezas a compartir el dolor de la gente, cuando les escuchas quieres sanar esas heridas y quieres evitarles dolor. También el hecho que yo en España no veía determinadas circunstancias, pues, eran para mí mucho más llamativas, mucho más dolorosas.
¿Este tipo de problemática la llegó a ver a Honduras, a Centroamérica?
Se da en muchos lugares del mundo, la situación de niños en la calle, un índice de abusos sexuales yo diría especialmente altos. En Honduras se reporta el 43 por ciento de los casos de sida de Centroamérica, es una problemática de niñez en situación de abandono, violencia doméstica en un grado muy elevado y eso me impactaba, la mezcla de la pobreza con la discapacidad, con la falta de oportunidades, de educación y quise hacer algo por mi pueblo.
¿Se podría decir que usted tenía esa sensibilidad, pero al palparla de cerca le hizo pensar en hacer algo?
Exacto, así lo sentí, yo pienso que las cosas no suceden porque sí; y yo, en el tiempo que estuve trabajando en Honduras, ayudaba a algunos niños, había hecho alguna labor comprometida dentro de mi tiempo que era muy reducido, porque mi trabajo lo ocupaba prácticamente todo. Cuando vuelvo como Primera Dama yo siento que mi compromiso está con los pobres y entonces es cuando comienzo a trabajar con los niños de la calle, rescatándolos, consiguiendo oportunidades de educación en el extranjero, ayudando a muchas madres con los útiles de sus hijos, con las matrículas, montándoles pequeños negocios, ayudando a las mujeres privadas de libertad, abriendo casas de refugio de mujeres maltratadas.
¿Pero usted se identifica más con la niñez, sus proyectos van dirigidos a esa niñez maltratada?
Sí, yo creo que eso es lo que más ha marcado la diferencia, pero hemos hecho un trabajo muy intenso en temas de salud, atendiendo a unas 50 mil personas, aproximadamente de ellas 3,700 casos tienen que ver con el exterior: implantes, trasplantes, tratamientos…
¿Qué es lo que considera que le costó más dentro de esa labor?
Yo creo que más cuesta en el fondo ayudar a cada uno de los niños, que la sociedad cambie su manera de ver las cosas; que pasen de sentir que si están niños en la calle es una cosa normal que sólo los años, el tiempo, el desarrollo económico lo van a cambiar, a que piensen que aún dentro de nuestra pobreza podemos ir atendiendo cada uno de esos casos y estimulando a las familias a generar ingresos, y también apartando a los niños de su familia cuando hay un abuso o explotación que no se puede finalizar.
¿Dentro de esa labor que realizó, qué fue lo que más le impactó?
La explotación sexual de los pequeños, los abusos sexuales en general de los niños y la desnutrición profunda. Ese dolor tan terrible que siente un niño cada hora, cada minuto, cada segundo de su vida, el del hambre, y también el que no vivan seguros en su entorno familiar, que sufran los abusos sexuales y que muchas veces sean consentidos por personas de su entorno, porque quien les abusa es una persona que de alguna manera sostiene la casa o bien ejerce el terror sobre ellos.
¿Cree usted que hubo una diferencia en su labor social a partir de que asume como Primera Dama?
Yo creo que la diferencia, que sí existe, es un contacto más cercano con el pueblo, el montar ese servicio de salud que puede salvar o ha salvado tantas vidas o ha mejorado la calidad de vida de muchas personas. En un país muy pobre supone la esperanza y la esperanza ayuda a seguir luchando. Así me decían las presas de Támara hace unos días cuando nos despedíamos, usted nos ha dado motivos para seguir luchando. Cuando es la Primera Dama la que se acerca a los más pobres, a los enfermos, es la que los llama, la que acude cuando una mamá ha sido asesinada y quedan sus pequeños desamparados, hay una doble función, ayuda a ese grupo de personas y se genera mucha esperanza y mucha solidaridad con el resto.
Así como hubo situaciones que la impactaron, también debe guardar anécdotas. ¿Es cierto que una vez se encontró con un travestí…?
Que le llamaban la Primera Dama, era divertidísimo porque nos hicimos muy amigas y él me decía dónde estaban los niños de la calle. Recuerdo que un día, él se hacía llamar Deborah, además de que le llamaran la Primera Dama, entonces recuerdo que un día voy buscando a niños de la calle, tardísimo, era como la 1:00 de la mañana, entonces llega un grupo de travestís, bajo la ventanilla del carro y les digo: Por favor, está por aquí Deborah y me dicen ‘¿Deborah, la Primera Dama?’ y dije yo, un momentito, la Primera Dama soy yo, pero bueno la otra, la otra, y entonces me decían ‘mire en aquella casa abandonada, ahí hay niños’. Me decían dónde estaban.
¿Se convirtieron en sus informantes?
Sí, eran mis informantes, era divertidísimo porque ellos estaban muy implicados y me llamaban: Mire que está en la calle una niñita de 9 años, y ellos me decían dónde y le decían te vamos a llevar a ver a la Primera Dama y ella te va a ayudar y entonces me los llevaban. Yo creo que se despertó también el lado humano de ellos, no querían que tan chiquitos entraran en una vida de prostitución.
Siendo Honduras un lugar peligroso, ¿no le daba miedo andar tan noche?
No sé por qué no sentía miedo, curiosamente no sentía miedo, y lo curioso es que jamás hubo un percance, jamás pasó nada y cuando entrábamos en discotecas, que teníamos información que había niñas, paraban la música, la gente nos recibía bien. Algunos aprovechaban para pedirnos ayuda.
¿Por qué escoger Nicaragua para seguir ese trabajo, si en Centroamérica es visible esa problemática y en el mismo Honduras?
Obviamente mi deseo de salir es por dar paso a la próxima Primera Dama, que además es del partido de oposición al de mi esposo (Ricardo Maduro), por el hecho también de la situación personal que estamos viviendo ahora, yo creo que era prudente salir. Yo no sabía muy bien, tenía por supuesto que quedarme cerca porque mis hijos no me los podía llevar, tenía una oferta de trabajo en Madrid, pero yo no podía llevarme a todos los niños sin proceder antes a la adopción, tenía que estar de alguna forma. Entonces, cuando miraba el entorno, Nicaragua era el país que más me atraía.
Yo sé que esto es un tema privado, respeto si no quiere hablar del tema. Causó asombro que usted anunciara su divorcio con el ex presidente Maduro…
Que saliera por ejemplo la noticia antes de la toma de posesión, fue un puro accidente, porque pensamos que iba a salir un poquito después, no pensé que saliera el 25 (de enero), pensamos que a lo mejor salía el mismo día 27, también porque yo de alguna forma sí le tenía que decir al pueblo de Honduras, que tanto me había querido, que salía del país. Yo no quería que ellos se enteraran de una manera incorrecta, ya había habido una decisión por parte de mi esposo en cuanto a nuestra relación, así es que, no es que yo decidiera… Sí informar al pueblo, pero la decisión (divorcio) era una cosa que habíamos tomado los dos. No es que yo le prive a él de los niños, en absoluto, yo creo que es algo…
¿Qué pasó en ese matrimonio?
Bueno, eso sí ya forma parte de nuestra intimidad, yo no quiero, yo tengo un excelente concepto de Ricardo Maduro, que a través de él tuve esta oportunidad bella de ayudar, pues en nuestra vida personal no fue tan bien como hubiéramos querido, teníamos una ilusión inmensa cuando nos casamos, pero cada uno de nosotros tiene un rumbo diferente en la vida, somos muy, muy diferentes, y él tiene una vida anterior que le condiciona mucho. ¿Para qué vamos a forzarnos más? ¿Para qué vamos a sufrir más?
¿Se mantendrá el contacto, por los niños al menos?
Sí, claro.
EN NICARAGUA
Aguas Ocaña piensa radicar durante nueve meses en Nicaragua, trabajando con la organización Oh Belén, para hacer un paréntesis en su vida personal.
Dijo a LA PRENSA que intenta realizar en Nicaragua algo parecido a los proyectos de ayuda a los desprotegidos que realizó en Honduras.
Para ello, primero hará un pequeño diagnóstico, pero sin perder mucho tiempo, ya que no se considera una persona de estar detrás de un escritorio, porque para ayudar a los pobres hay que salir a la calle, afirma.
Para el trabajo que piensa desarrollar, hizo contactos con el despacho de la Primera Dama nicaragüense, Lila T. de Bolaños, y el énfasis estará en los niños de la calle.
La organización Oh Belén, con apoyo de un grupo de empresarios, se dispone a enviar los primeros contenedores con ropa nueva, para que sea distribuida entre personas de escasos recursos, para que la vendan y puedan ayudarse económicamente.
También piensa implementar el sistema de becas internacionales para que los niños más pobres puedan educarse en España.
Se siente contenta del reconocimiento que ha recibido de la población nicaragüense, ya que en lugares que visitó el fin de semana fue reconocida y felicitada por su labor, además de ofrecerle ayuda.
“MAMI AGUAS” DISPUESTA A LUCHAR SOLA
A pesar que la adopción de sus tres hijos Miladis, Kevin y Francis fue una decisión compartida con su esposo Ricardo Maduro, ahora que se separan, Aguas Ocaña iniciará los trámites de adopción como soltera.
En esa nueva situación, dice que será voluntad del ex presidente Maduro si decide apoyarla de alguna forma con el desarrollo de los tres menores, que en un primer momento habían decidido adoptar.
Pero la posición de Ocaña Navarro es luchar por lograr adoptar a todos los menores que tiene bajo su protección o al menos ayudarlos en todo lo que esté a su alcance, ya que está consciente de que no goza de una posición económica ventajosa como madre soltera.
Para esta española nacionalizada hondureña, cada uno de esos pequeños que protege son sus hijos y ellos la reconocen como “Mami Aguas”.
De ellos, Jackie y Mingnone se encuentran en España, los que son sobrevivientes de una matanza y a los que tuvo bajo su cargo durante año y medio.
Menciona a Karla, Cristhian, Davis y Rigo, los que fueron encontrados en la calle.
Señala que en el caso de ellos, los familiares “maldicen” el día que ella llegó a sus vidas porque consideran que ya no comen producto de la explotación a que los sometían.
Dice que dieron gracias a Dios, al enterarse que ella salía de Honduras porque piensan que pueden recuperarlos y volver a someterlos a explotación infantil.
Dos menores más, Marvin y Javier Iván, están bajo su protección, a los que cariñosamente llama Los Lobitos. Dice que fueron encontrados con desnutrición.
Habla también de Leonel, el que recuerda llegó a su casa porque su mamá lo golpeaba.
Otros de los menores bajo su cuidado son Edwin y su hermana Citlanis. Edwin fue atropellado por un autobús y se encuentra en silla de ruedas.
Nefi es hijo de una de sus empleadas del servicio doméstico, a la que amparó igual que a la madre de Los Lobitos, por sufrir de violencia doméstica. La cercanía las hace sentirse madre de ellos.
Las empleadas se vendrán a Nicaragua con ella para cuidar al resto de pequeños que tiene bajo su protección.
Por último se refiere a Daniel, a quien no se pudo traer porque se encuentra en un centro especial por tener una discapacidad producto de un derrame que sufrió más pequeño.
La ex Primera Dama de Honduras señaló que su esposo fue quien se contactó con el presidente Enrique Bolaños para informarle sobre su decisión de venir a trabajar a Nicaragua, la que después fue informada oficialmente por la organización Oh Belén, a la cual representará.
El personaje que más admira Aguas Santas Ocaña Navarro es Madre Teresa de Calcuta.