- A pesar de la cruel experiencia del Mitch, muchas comunidades del país podrían sufrir daños tan grandes como los de 1998, porque las mismas debilidades permanecen, estima este alto funcionario europeo. Preocupantes son los bajos presupuestos para la prevención de desastres y la falta de continuidad del trabajo municipal por los cambios políticos tras las elecciones
Alberto L. Alemán
Michael Gowen, es un amable y sonriente británico que habla muy bien español, a pesar de algunos errores y del típico acento de los anglosajones nativos.
Es el jefe de unidad de Centroamérica, Sudamérica y Asia de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO, por sus siglas en inglés). La Comisión es el órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE).
Visitó Nicaragua (por tercera vez) y El Salvador la semana pasada. “Me gusta mucho su país y el calor de aquí”, dice Gowen, de 52 años. Comprensible, dado el terrible frío que embarga Europa.
Viajó a proyectos de preparación contra los desastres en Cerro Negro y Achuapa, se encontró con funcionarios municipales y explicó a sus colegas de ECHO en Managua (la delegación principal en América Latina) las nuevas directrices de Bruselas, y escuchó sus opiniones sobre el trabajo.
Y además, concedió esta entrevista a LA PRENSA. Estos son fragmentos:
En cuanto a Nicaragua, ¿cómo evalúa la ejecución de la ayuda humanitaria que ha dado la UE hasta ahora? ¿Es positiva o no?
Lo que vi la última vez que estuve aquí, los proyectos que vi, lo que he leído, me da una impresión bien positiva.
La primera vez que estuve en Centroamérica me chocó un poco el nivel de pobreza en los cuatro países donde pasamos: Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala. Para los europeos Centroamérica es una región un poco olvidada, no conocida (…) la vida muy difícil de muchas personas en Nicaragua me chocó. Sobre todo lo que vi y lo que veo es la fragilidad del ambiente, la fragilidad (ante) los desastres naturales.
Nosotros, la UE, damos mucha importancia al programa DIPECHO, que es un programa de preparación contra los desastres naturales, y sobre todo en Nicaragua donde hay la posibilidad de todos los tipos de desastres: erupciones volcánicas, terremotos, etc.
Lo que probamos hacer es preparar a las poblaciones mejor contra los desastres para que cuando haya (uno), el impacto sea (menor) y las poblaciones sean menos tocadas, y los daños sean pocos. En este aspecto estoy positivamente impresionado por el trabajo que se hace.
¿Qué áreas enfatizan en la preparación antidesastres?
Primero, financiamos sistemas de alerta temprana, para que la gente sepa cuándo va a venir (un desastre) y tenga un poco más de tiempo para tomar las medidas necesarias.
Segundo, financiamos obras de mitigación: construcción de casas más apropiadas contra los terremotos, consejos sobre dónde construir o no, construir en lugares más seguros.
Tercero, es muy importante la creación y fortalecimiento de comités de emergencia locales municipales, porque la preparación para los desastres es algo que se pasa a nivel comunitario, no sólo individual, estimulando la creación de tales comités locales hay una solidaridad y la comunidad puede accionar más eficazmente.
Financiamos además campañas de sensibilización pública, la elaboración de planes de emergencia; de manera que cuando llegue un desastre las personas sepan qué hacer o no y cuándo. Por último financiamos mapas de riesgo para identificar las regiones más vulnerables a nivel de país y local.
Lo que es importante es que cada proyecto es como un proyecto piloto. Por ejemplo visitaré el viernes un proyecto en Cerro Negro, y lo importante es que los resultados del proyecto de Cerro Negro sean diseminados a otras comunidades para que haya un efecto de multiplicación.
Un problema que encontramos es que cada cuatro años, tras las elecciones, hay un cambio casi total del personal a nivel municipal, pues tomamos un cierto tiempo para (entrenar) al personal municipal, y al final de cuatro años tiene un conocimiento bastante bueno y después salen, y hay otros nuevos que entran.
¿Piensa transmitir ese mensaje a las autoridades locales o al Gobierno Central de que debe haber una continuidad?
Es lo que probamos hacer pero hasta ahora no tenemos mucho éxito. Pero continuamos luchando, porque es importante como dice usted que haya una continuación y que el conocimiento que ya está (transmitido) no se pierda.
¿Sabe usted que la agencia contra los desastres, el Sinapred, es una de las agencias del Gobierno con menos presupuesto? Este año llega solamente a 13. 8 millones de córdobas. ¿En visitas anteriores no ha manifestado su preocupación a las autoridades centrales?
Estamos preocupados, pero el trabajo que nosotros hacemos no es un trabajo muy político. (Es) un poco diferente del trabajo de la delegación de la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la UE), que da mucho dinero a las instituciones gubernamentales.
Nosotros no damos dinero al Gobierno, ni a las autoridades municipales. Financiamos socios como ONG, como la Cruz Roja, como las Naciones Unidas, porque es una manera muy eficaz de financiamiento.
Damos el dinero y podemos ir a ver los proyectos, ver con nuestros propios ojos a dónde ha ido el dinero antes de que llegue a los proyectos.
La ayuda humanitaria tiene que ser imparcial, neutral; de esta manera la presión sobre el Gobierno es limitada, pero hacemos un trabajo de coordinación con la delegación de la Comisión Europea que tiene muchas posibilidades de hacer “lobby” en el Gobierno, y juntos tratamos de asegurar que (éste) dé una prioridad más grande a la preparación a los desastres, porque estamos preocupados.
Después de la experiencia del Mitch, y de la ayuda concedida, ¿cree usted que Nicaragua está mejor preparada para un desastre como ese o estamos igual que en 1998?
Creo que hay comunidades que están mejor preparadas, pero en general es muy difícil de decir ; pero mis impresiones son que hay una fragilidad (medioambiental) en el país cada vez más importante, que (hace) que cuando haya un desastre los impactos serán cada vez más importantes a causa de la fragilidad general del ambiente.
Y lo que he visto es que el pequeño presupuesto de la agencia contra los desastres (Sinapred) es un síntoma; lo que he visto es que el Gobierno, según mis observaciones, no hace muchas cosas para remediar esta fragilidad. Creo que muchas comunidades serían más (afectadas) si hubiera un Mitch en septiembre de este año, pero habrá otras comunidades que tienen buena suerte de haber participado en proyectos (como los nuestros) y creo que (estarían) mejor preparadas.
¿Tiene un ranking de vulnerabilidad en Centroamérica? ¿Cuál es el país más vulnerable? ¿Nicaragua?
Es muy difícil de decir. Hay cuatro países, los más vulnerables. Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala. Costa Rica y Panamá lo son menos, México también.
Pero hacer una (comparación) es muy difícil porque hay diferencias entre las distintas regiones, porque si se toma el ejemplo de Honduras, la Mosquitia es muy vulnerable. También en Nicaragua las regiones autónomas (del Caribe) son muy diferentes a las otras partes del país.
Entre los cuatro países, mi opinión puramente personal es que los problemas más grandes que yo he visto (están) en Guatemala, quizás el país más rico de los cuatro, pero con las diferencias más grandes entre los pobres y los ricos que no vi en los otros tres, es un poco una contradicción. Pero El Salvador, creo que sería menos vulnerable que Nicaragua, y Nicaragua y Honduras más o menos el mismo nivel. Es una opinión subjetiva mía.
¿Han monitoreado el uso de la ayuda humanitaria que se dio a El Salvador y Guatemala después del huracán Stan?
Sí.
¿Han respondido satisfactoriamente las autoridades?
Emmm… en general hay una falta de interés de parte de las autoridades. En los contactos no son fáciles. Me recuerdo que después del terremoto en El Salvador tuvimos muchísimos problemas, sobre todo con el abastecimiento del agua.
Hacemos un esfuerzo para coordinarnos con los gobiernos, pero hay una falta de acción de su parte, y muchísimas veces lo que hacemos lo hacemos independientemente; pero es necesario tener contacto (con las agencias gubernamentales), porque hay siempre problemas de terrenos, de los títulos de propiedad.
En un desastre, cuando hay personas desplazadas de sus casas, hay problemas (de este tipo) que sólo las municipalidades o los gobiernos pueden resolver. Para nosotros es importante, porque no queremos hacer una gran inversión en terrenos si en 6 meses o un año, las personas serán echadas de ellos.
Los proyectos que se impulsan en Guatemala y El Salvador ¿son los mismos que en Nicaragua?
Son bastante diferentes, (diría) que los proyectos en Guatemala y El Salvador son clásicos de ayuda humanitaria.
Pero en Nicaragua son de preparación para los desastres. Hacemos proyectos de DIPECHO para la preparación en Guatemala y El Salvador, pero las intervenciones actuales son después de la tormenta tropical Stan y son proyectos en las primeras semanas después del desastre, ayuda de emergencia, nutricional, de (utensilios) para cocinar, agua.
Después son proyectos para abastecimiento de agua pura y de saneamiento, y después para construir “shelters”…
Refugios, albergues….
Refugios, sí, casas provisionales, porque con ayuda humanitaria no podemos construir casas permanentes, eso está fuera de nuestro mandato. Y un poco de salud, la gente no tiene acceso a servicios de salud básica.
“Mis impresiones son que hay una fragilidad (medioambiental) en Nicaragua cada vez más importante, que (hace) que cuando haya un desastre los impactos serán cada vez más importantes a causa de la fragilidad general del ambiente”
LENTA AYUDA POST-TSUNAMI EN ASIA
Dígame, y ¿qué se hace ahora en Pakistán después del terremoto que mató a 80 mil personas hace unos meses? Ud. también se ocupa de Asia.
Hemos tenido un año muy, muy (caliente, el 2005). Se empezó con el tsunami (en regiones del Océano Índico) y terminamos con el terremoto en Cachemira.
aEn primer lugar, quizás podría decirnos por qué hubo un número tan alto de muertos, ¿cuáles son las causas?
Las causas son primero que esas regiones son muy, muy remotas. Y hay muchas comunidades que viven una vida muy aislada, que no tiene mucho contacto con el mundo exterior, que son autosuficientes en ciertas maneras, que son muy pobres, y la razón principal de las cifras elevadas de muertes es la mala construcción de los edificios, de las casas. Es una falta de educación porque la gente no sabe cómo construir para evitar muchos daños en una situación de terremoto.
En Japón tienen terremotos todos los años, pero los daños son muchos menos, porque están preparados, pero Cachemira en una región pobre, muy aislada, donde no hay mucha educación, y una región bastante cerrada, hasta el terremoto, al mundo exterior; (está la situación de tensión) entre India y Pakistán (que se disputan desde hace décadas esa zona y donde actúan grupos islámicos terroristas). Los extranjeros, sobre todo de la parte de Pakistán, eran excluidos de esa parte del territorio, que es como una zona de guerra.
He leído en reportajes y he visto documentales, donde se afirma que la ayuda post-tsumani no ha llegado rápidamente ni en las cantidades prometidas.
Eso nos preocupa mucho. La ayuda humanitaria llega muy rápidamente. Nosotros (ECHO) tomamos una decisión de 3 millones de euros (unos US$3.63 millones ) el 27 de diciembre, un día después del tsunami. El 31 de diciembre tomamos dos decisiones suplementarias cuando vimos la dimensión del desastre, de unos 20 millones de euros (US$ 24.2 millones). En total hemos dado 120 millones de euros, unos 140 millones de dólares, más o menos.
Todo este dinero ha llegado a las regiones, pero un gran problema para nosotros es que los países en las conferencias de donantes producen cifras elevadas. “¡Ah, sí, yo doy un millardo de dólares!” “¡Y yo dos millardos de dólares!” Es un poco como una auction (subasta), o un beauty contest (concurso de belleza), je, je.
Pero son cifras muy teóricas, y lo que nos preocupa es que un año después del tsunami hay muy poco dinero de los grandes proyectos de desarrollo que han llegado.
Le doy un ejemplo: en Indonesia, el país más afectado por el tsunami, el Banco Mundial tiene (un fondo particular para la ayuda post-desastre) de unos 100 millones de dólares. Hasta hoy, han dado (los donates) sólo 3 millones de dólares (para el fondo) para los proyectos de largo plazo. Nosotros esperamos que los grandes fondos de reconstrucción y desarrollo llegarán sólo en junio-agosto de este año, 18 meses después del tsunami. ¡Es difícil entender por qué hay un período tan grande!
Nos pone en una situación bastante difícil porque tenemos que quedarnos en los lugares afectados más tiempo del previsto y tenemos que hacer trabajos de reconstrucción que normalmente las agencias de desarrollo tendrían que hacerlo. Estoy (seguro) que habrá el mismo problema en Cachemira.
Hubo el mismo problema en Centroamérica. Me recuerdo que la primera vez que vine en 2002, muchos proyectos de reconstrucción estaban en el punto de empezar, más de 3 años después del Mitch.
Impulsamos ahora proyectos (en Asia) como los de Nicaragua: sistemas de alerta temprana, obras de mitigación, alentar la solidaridad de las comunidades. Es un contexto diferente, pero es lo mismo.
“Los países en las conferencias de donantes producen cifras elevadas. “¡Ah, sí, yo doy un millardo de dólares!” “¡Y yo dos millardos de dólares!” Es un poco como una auction (subasta), o un beauty contest (concurso de belleza)”.