Aguas Ocaña

En busca de una nueva vida

Aguas Ocaña se traslada con sus hijos adoptivos a Nicaragua Tegucigalpa /ACAN-EFE La ex primera dama de Honduras, Aguas Ocaña, inicia una nueva vida marcada por el fin de su relación matrimonial con el ex presidente de este país, Ricardo Maduro, a quien acompañó hasta su último día como gobernante. Su nueva vida, Ocaña la […]

  • Aguas Ocaña se traslada con sus hijos adoptivos a Nicaragua

Tegucigalpa /ACAN-EFE

La ex primera dama de Honduras, Aguas Ocaña, inicia una nueva vida marcada por el fin de su relación matrimonial con el ex presidente de este país, Ricardo Maduro, a quien acompañó hasta su último día como gobernante.

Su nueva vida, Ocaña la inició ayer en Nicaragua, adonde viajó el viernes con sus tres hijos adoptivos tras asistir con Maduro el viernes a la toma de posesión del nuevo presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

Ocaña dijo a la prensa que en Nicaragua trabajará con una organización española en un programa de atención a niños en situación de riesgo.

Natural de Brenes, Sevilla (sur de España), Ocaña cerró el viernes un capítulo de su vida en Honduras donde en varias ocasiones trascendieron en la prensa algunos de sus problemas privados con Maduro.

Ni Maduro ni Ocaña han detallado las razones del divorcio, pero ella ha dicho que tienen objetivos diferentes.

SE GANÓ EL AFECTO

La otra cara de la moneda fue el afecto que ella supo ganarse, como un niño un caramelo, a través de programas sociales a favor de niños, mujeres y ancianos en situación de riesgo social.

Además, impulsó el rescate de adolescentes obligadas a prostituirse en burdeles, entre otros programas, para los que buscó ayuda de varios países, principalmente España, donde recibió apoyo de Andalucía y otras regiones.

También logró enviar a unos 200 menores hondureños a terminar estudios de primaria y secundaria en Salamanca.

Su llegada a guarderías infantiles provocaba un ambiente de júbilo entre los niños, que coreaban su nombre porque sabían que ese día comerían pollo frito, manzanas y jugos, entre otros productos que Aguas les llevaba.

BIEN RECIBIDA

Apoteósico era también el recibimiento cuando visitaba una cárcel de mujeres, un asilo de ancianos o la remota región de La Mosquitia, al este, con alimentos, medicinas y sillas de ruedas para buzos lisiados.

Como primera dama conoció personalmente los problemas de mujeres que ejercían la prostitución en algunas calles de Tegucigalpa, en las que además se encontró con sorpresas que le causaron mucha gracia.

“Una vez me encontré con un travesti al que le dicen Aguas Ocaña por el parecido físico conmigo”, comentó Ocaña en su momento a ACAN-EFE.

El travesti no sólo es delgado y de pelo rubio sino que también viste casi siempre de blanco, el color favorito de Ocaña, quien en 2004 se nacionalizó hondureña .

LA SEPARACIÓN

Su trabajo a favor de muchos hondureños fue reconocido públicamente en reiteradas ocasiones por el propio Maduro, incluso un día antes de entregar el poder.

Pero, en su relación de pareja, Ocaña y Maduro fueron noticia de primera plana por los rumores de su separación, antes de que cumplieran dos años de casados.

Uno de los escándalos más sonados involucró a Mireya Batres, ex novia de Maduro, con quien rompió esa relación a finales del 2001, tras conocer a Aguas, aunque cuando asumió como presidente, en enero del 2002, la nombró ministra de Cultura, Arte y Deportes.

En julio del 2003, Ocaña hizo público su disgusto porque Maduro nombró a Batres como ministra.

DISGUSTO

“A mí sinceramente me parece un error de mi esposo haber nombrado a una ex novia, ministra; esta es una cosa que tengo que decir”, subrayó Ocaña en una entrevista al diario La Tribuna.

Además, le pidió a Batres que, “por vergüenza”, renunciara, a lo que Batres fue obligada en enero del 2004.

Otro problema fue que Ocaña no pudo establecer una relación de amistad con las tres hijas de Maduro que tuvo con su primera esposa, Miriam Andreu, según comentó a ACAN-EFE el ex presidente sin profundizar en el tema.

Antes de viajar a Managua, Ocaña dijo a los periodistas que espera volver a Honduras y que partía “satisfecha por las personas que he ayudado”.

Ocaña confirmó su divorcio el pasado miércoles, lo que molestó a Maduro, quien considera que debió esperar a que él cesara como presidente de Honduras.

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