Algunas vallas conocidas como gigantografías obstruyen la vista a jardines cultivados en ciertas empresas.

Managua tapizada de rótulos

En los últimos años, los carteles en las calles de la capital han experimentado un “boom” que ahora amenaza la estética de la ciudad. Los rótulos están en todas partes, incluso dentro de las casas de algunos pobladores. Ante esa situación, la Alcaldía de Managua planea implementar nuevas normativas, pero se cree que el florecimiento […]

  • En los últimos años, los carteles en las calles de la capital han experimentado un “boom” que ahora amenaza la estética de la ciudad. Los rótulos están en todas partes, incluso dentro de las casas de algunos pobladores. Ante esa situación, la Alcaldía de Managua planea implementar nuevas normativas, pero se cree que el florecimiento está terminando

Wilder Pérez [email protected]

La “explosión” de publicidad por toda Managua ha hecho que la ciudad parezca aquellos antiguos biombos de talabartero, atestados de billetes censurados y vicios en oferta, una sonrisa impecable a la par, una pareja feliz y las infaltables mujeres en bikini.

Al igual que las imágenes de los beatos homenajeados en la plaza San Pedro de Roma, los rótulos en Managua pueden observarse desde cualquier ángulo, pues desde el cielo, los llamados “unipolares” parecen estirar el pescuezo para ver quién baja, y en los bulevares, los mopis dan la impresión de que emergen de la tierra.

Por si no bastara, hace menos de dos años aparecieron las llamadas mini vallas o gigantografía, que se instalan en los costados de los andenes con vista a la calle y hasta retan a los conductores a que los hacen perder su tiempo.

A todo eso hay que sumar las mantas efímeras que se elevan a cinco metros de altura sobre las calles, anunciando actividades u ofertas en cualquier lugar de Managua.

Aunque los rótulos más atractivos están en las principales vías de la ciudad, su omnipresencia llega hasta los barrios más abandonados, pues, incluso las pequeñas pulperías y farmacias están plagadas de anuncios, o casas cuyo exterior es un anuncio de más de cuatro metros cuadrados.

CAMBIO DE IMAGEN

Gerald Pentzke, director de Urbanismo de la Alcaldía de Managua, recuerda que en el año 2003 se intentó regular la permanencia de rótulos en la ciudad.

Lo primero que se hizo fue retirar los anuncios menos estéticos y de mayor peligro para la ciudadanía.

Esos eran los que predominaban hasta entonces. Carteles gigantescos, a menudo armados con latas viejas que colgaban de cualquier tipo de estructura.

A veces el esqueleto estaba compuesto por cuartones de madera podrida y las noticias de los rótulos, que cedían ante el viento, fueron cada vez más comunes.

Retirados los antiguos modelos de anuncios, la Alcaldía estableció normas, entre las que sobresalía la prohibición de carteles en sitios que obstruyeran la visibilidad vehicular, se ordenaron mecanismos para que cada rótulo fuera lo más seguro posible y disminuir con su presencia la contaminación visual de la ciudad, pero además se obligó a todas las empresas publicitarias a que cada una de sus instalaciones estuviera iluminada por la noche.

Según Pentzke, con la reestructuración, la comuna se dio cuenta de que la presencia de tantos anuncios no generaba beneficios a la capital, de manera que decidieron que fuera una obligación iluminar los rótulos, para que Managua saliera beneficiada con iluminación nocturna.

UN NEGOCIO MILLONARIO

Pero la realidad es que la Alcaldía percibía ingresos por los rótulos, los que aumentaron con el “boom” de la publicidad en todos los rincones de la capital.

No obstante, esos ingresos podrían parecer pírricos en comparación con la invasión de rótulos que se observa por toda Managua.

En la actualidad, una valla unipolar, de las más grandes que se observan en la capital, paga un canon de ocho mil córdobas anuales a la comuna, es decir, 666 córdobas por mes, un número inofensivo a la par de los 36 mil 833 córdobas que pueden producir en ingresos mensuales a la compañía publicitaria.

Las 170 vallas unipolares que hay en Managua generan más de 75 millones de córdobas (unos 4.3 millones de dólares) anuales. De esa cifra, a la Alcaldía le queda en concepto de impuestos 360 mil córdobas (unos 20 mil dólares).

En el caso de los mopis, éstos pueden generar ingresos de 7,650 córdobas mensuales, y de eso a la Alcaldía le queda 187 córdobas. Al año, estos carteles pueden producir más de 91 mil 800 córdobas (5,275 dólares) y pagar en impuestos 2,240 córdobas (129 dólares).

Según los datos de la Alcaldía de Managua, hay 700 mopis en toda la ciudad, por lo que todos ellos pueden producir 64 millones 426 mil córdobas al año (3.7 millones de dólares).

Entre vallas unipolares y mopis, producen unos 139 millones 566 mil córdobas (8 millones de dólares). En impuestos pagan dos millones 928 mil córdobas (168 mil 275 dólares).

El dato aproximado de lo que genera la gigantografía, puentes, mantas, casetas, y otras variantes de publicidad, no es preciso en estos momentos, por falta de datos exactos, pues la Alcaldía experimenta un proceso de “recentralización” del manejo de los rótulos luego que la descentralización fracasara.

CERCA DEL TOPE

Harry Downing, gerente de Publimovil, prefiere no dar cifras sobre la cantidad de dinero que se mueve en el mundo de la publicidad “de exteriores”, pero aceptó la existencia de un “florecimiento” del negocio.

Sin embargo, el empresario asegura que ese “boom” ocurrió en los últimos tres años, hasta el 2005, y que eso no se extenderá este año.

La razón de Downing es sencilla: No hay espacio para más publicidad y las empresas que no conocían el negocio o estaban en la ilegalidad están dejando el mercado poco a poco.

Pentzke confirma lo primero. Según sus cálculos, ya no hay espacio para más mopis en los bulevares de Managua.

Por otro lado, la instalación de vallas unipolares disminuyó sensiblemente en los últimos dos años. En el año 2003 aparecieron cien de forma casi repentina. En el 2004 y 2005 sólo se erigieron setenta.

Incluso, las empresas se están comprando unas a otras. Downing cree que al final, como en otros países, sólo prevalecerán las principales compañías en el negocio, las que se acomodarán al crecimiento económico del país, que el año pasado fue del cuatro por ciento y para este se espera sea del 3.7 por ciento, según las estimaciones del Banco Central de Nicaragua.

Además de la saturación de espacios, las empresas “débiles”, por inexpertas, desaparecerán a manos del vandalismo, según el empresario.

Esto se debe a que las empresas menores se limitan a copiar lo que hacen las más grandes, que traen modelos y técnicas probadas en otras naciones de Centroamérica.

La inexperiencia provoca que esas “empresitas” no sepan cómo enfrentar los actos vandálicos y se conviertan en blanco de delincuentes al no ubicarlas en lugares estratégicos.

De manera similar se expresó otra empresaria de publicidad “de exteriores”, que por discreción prefirió omitir su nombre.

Según esta empresaria, las principales compañías publicitarias traen la experiencia de Guatemala y El Salvador, de manera que saben cómo trabajar.

Eso no significa que no sean blanco de los vándalos, que suelen robar las lámparas de los mopis, pero están menos propensos.

Pero Downing asegura que el vandalismo no sólo ataca por el sector de los “necesitados”, sino de la propia competencia, pues algunas empresas se dedican a destrozar los carteles ajenos.

FALTA REGULACIÓN

Tanto los empresarios consultados como el representante de la Alcaldía de Managua, coinciden en que es necesario regular la publicidad “de exteriores” en la ciudad.

La empresaria dijo que las rotondas “están forradas de gigantografías, porque son ubicadas en puntos que podríamos considerar como no éticos, la ciudad va perdiendo belleza visual”.

Downing expresó que por eso ha insistido en que se necesita una nueva normativa de regulación, para que la Alcaldía tenga argumentos para amonestar a las empresas que trabajan de forma ilegal.

Pero el propio Pentzke tiene mayores argumentos y el problema de las gigantografías es sólo el chispazo que advirtió a la Alcaldía que debía actualizar el sistema de control de las rotulaciones.

Un nuevo reglamento está en camino, aunque la Dirección de Urbanismo ya solicitó a las cinco delegaciones distritales de Managua, toda la documentación de los carteles.

Antes, la publicidad “de exteriores” se tramitaba en cada delegación, pero eso provocó múltiples interpretaciones sobre un mismo caso, que terminó en la carencia del control.

Con la publicidad centralizada, la Alcaldía espera una regulación más eficiente.

No obstante, las mantas quedarán descentralizadas por ser una publicidad temporal.

LO IRREVERSIBLE

Lo que Pentzke acepta que será difícil de controlar son los carteles pequeños.

“Es un problema que creo que se da en todos los países que, como en Nicaragua, tienen pequeñas pulperías que aparecen en cualquier lado, tendríamos que tener una mayor cantidad de inspectores para controlarlo todo”, indicó el funcionario.

Esto se debe a que cada negocio tiene derecho a un rótulo que lo anuncie.

Ese cartel puede costar 200 córdobas o más, en dependencia de las dimensiones y características estructurales del mismo.

El precio básico es para los rótulos clásicos de las pulperías, que son patrocinados generalmente por las empresas comercializadoras de bebidas.

El problema es que es normal que una pulpería tenga más de un rótulo. Y la dueña no se entera que está violando la ley porque son las empresas las que pagan los 200 córdobas por cada rótulo.

“Pero vamos a controlar todo eso en un futuro, y la dueña tendrá que decidirse por uno”, advirtió Pentzke.

Mientras las regulaciones no lleguen, la publicidad continuará apoderándose de los sitios públicos de Managua.

Pentzke lo sabe mejor que nadie. “Las empresas de publicidad son como los toma-tierra, están al día de la información y aprovechan cualquier descuido para instalarse”, culminó.

REGULACIÓN ESTARÍA EN DOS MESES

Ante la cantidad de publicidad que hay en Managua y el desorden que impera, la Alcaldía decidió crear una nueva normativa para los rótulos, especialmente para los que acaparen la atención en las principales vías de la capital.

Gerald Pentzke, director de Urbanismo de la Alcaldía de Managua, dijo que el nuevo reglamento será más exigente en cuanto a las normas de seguridad de cada rótulo, por si representa un peligro para la vida de los pobladores y la calidad del paisaje que está detrás de donde se quiera ubicar una valla.

En este sentido, estará prohibido ubicar un cartel en una casa particular, aún cuando la empresa de publicidad tenga el consentimiento del dueño.

También habrá más diligencia al momento de cuidar un paisaje que sea obstruido por una valla instalada en un lugar no apropiado.

Aunque el plan de arbitrios no permite mover con libertad los cánones para cada tipo de cartel, es posible que la gigantografía y otro tipo de rótulos adquieran un nuevo precio, pues ahora pagan un impuesto similar al de los mopis.

Pentzke dijo que en febrero la propuesta pasaría al Concejo, donde podría ser revisada por la Comisión de Gobernación y en marzo, sería aprobada la nueva reglamentación.

ESPERANZADOS

“Esperamos en este mes (que viene) introducir al Concejo un nuevo reglamento y probablemente en marzo podrá estar publicado en La Gaceta y también ahí van a quedar establecidos los mecanismos para las (empresas) que no estén cumpliendo”, explicó Gerald Pentzke.

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