- Centroamericanos en EE.UU. piden ayuda, porque persiste amenaza de que les quiten protección migratoria
- “No habíamos visto este tipo de debate en muchos años”, dice ex embajadora nica en la ONU
MIAMI (AP)
Las visas de residencia temporaria en Estados Unidos, entregadas a miles de centroamericanos, deben expirar en los próximos meses, y muchos de los que las recibieron temen ser deportados al aumentar en la vida política norteamericana el debate sobre inmigración.
El estatus de inmigrantes temporales otorgado a nicaragüenses y hondureños luego del huracán Mitch en 1998 y a los salvadoreños tras el devastador sismo del 2001 ha sido renovado de manera reiterada con escaso debate público. Pero la oposición a la medida va ahora en aumento.
Los críticos dicen que nunca se pensó en que el programa sería permanente y que ya ha llegado el momento de que más de 300,000 personas que son protegidas por el mismo retornen a sus países.
Pero los inmigrantes y sus partidarios dicen que si se permite la expiración de ese estatus especial tendrá consecuencias devastadoras no sólo para los individuos, sino para sus familias y para sus países de origen, que reciben miles de millones de dólares que esas personas ganan en Estados Unidos y envían a sus hogares como remesas.
“No habíamos visto este tipo de debate en muchos años. Este es un año electoral y se trata de un asunto de gran perfil”, dijo Ana Navarro, una consultora política que vive en Miami, y que fue previamente embajadora de Nicaragua en las Naciones Unidas.
Navarro señaló que el debate sobre el Estatus de Protección Temporaria (TPS, por sus siglas en inglés) —que no es oficialmente una visa y no permite obtener la residencia permanente— se registra en momentos en que hay cuatro proyectos de ley en Washington para controlar la inmigración.
El Departamento de Seguridad Interior debe decidir si renueva el SPT para los nicaragüenses y hondureños en mayo, y para los salvadoreños en julio.
Hay 220,000 salvadoreños, 70,000 hondureños y 3,600 nicaragüenses en Estados Unidos protegidos por ese programa. Unos 4,000 africanos son amparados por permisos similares.
LLAMAN PREOCUPADOS
La camarera Iris de la Rosa, de 33 años, dijo que desconoce qué hará una vez que el estatus expire. Vino a Estados Unidos desde El Salvador hace siete años, pues ella y su hija no podían vivir en su país con su sueldo de asistente de un farmacéutico.
La mujer pensaba quedarse unos pocos años, pero aprovechó el TPS luego del sismo del 2001 en su patria. El permiso otorga a los inmigrantes ilegales en Estados Unidos la posibilidad de quedarse cuando las condiciones extraordinarias impiden de manera temporal un retorno.
Si el programa expira, los beneficiados con el TPS vuelven a su estatus inicial.
En caso de expirar el TPS, “¿Me deportarán?”, preguntó De la Rosa, quien tiene ahora un niño de dos años que nació en Hollywood. Ella dice que su madre y su hija en El Salvador dependen de los centenares de dólares que les envía mensualmente.
De la Rosa dijo que le gustaría quedarse, inclusive si pierde la protección, aunque odia la idea de volver a convertirse en una inmigrante ilegal. “Ahora pago mis impuestos, tengo una licencia de conducir. No tengo el temor de que alguien me arreste en cualquier momento”, dijo.
La organización sin fines de lucro, Central American Resource Center, ha sido inundada con llamadas de personas que temen perder su estatus legal.
“La gente nos pregunta todo el tiempo qué es lo que va a pasar”, dijo Daniel Sharp, director legal del centro en Los Ángeles.
“Sería injusto dejarlos ahora a la intemperie”, señaló Saúl Solórzano, director de las oficinas del centro en Washington.
Gerson Anzueto, de 35 años, empleado en el restaurante salvadoreño El Atlacatl, en Miami, dijo que su novia y varias camareras en su restaurante tienen permisos temporarios.
“Esto va a tener un gran efecto en los empleadores, y no sólo en los restaurantes salvadoreños”, dijo Anzueto, quien es residente permanente en Estados Unidos. “La gente está muy asustada”.
El dilema que enfrentan los centroamericanos se registra en momentos en que otros grupos buscan una protección similar. Varios legisladores republicanos de Florida pidieron recientemente al gobierno de George W. Bush que ofrezca a los haitianos protección de TPS.
MÁS QUE DESASTRES NATURALES
El representante Lincoln Díaz Balart, republicano por Florida, dijo que el asunto va más allá de los desastres naturales. El ascenso de varios gobiernos populistas en América del Sur que con frecuencia emplean una retórica antinorteamericana, hace que líderes centroamericanos puedan citar los beneficios de seguir siendo aliados de Estados Unidos, especialmente en El Salvador y en Nicaragua, donde se realizarán elecciones este año.
El Salvador es el único país de América Latina que aún mantiene soldados en Irak.
“Esos son gobiernos amigos y vecinos que han sido elegidos por sus pueblos”, dijo. “Debemos hacer todo lo posible para respaldar a nuestros amigos en la región”.
Dirigentes centroamericanos están presionando con vigor para lograr que el TPS se extienda. Para ello han señalado que el daño causado por el huracán Stan es razón suficiente.
De la Rosa admite que le gustaría quedarse en Estados Unidos pues puede ganar más aquí y no debe preocuparse por la violencia de pandillas callejeras. Se pregunta qué pueden hacer ella y su gobierno en caso de regresar.
“Sigue habiendo poco trabajo”, dijo. “¿ Qué ocurre si todos volvemos? ¿Qué harán con nosotros?”
ESTÁN ASUSTADOS
En momentos en que hay cuatro proyectos de ley en el Congreso de Estados Unidos, para controlar la inmigración, cientos de centroamericanos llaman cada día a la organización sin fines de lucro Central American Resource Center para expresar su temor a perder el estatus legal (TPS), el que recibieron después de 1998 debido a desastres naturales ocurridos en sus países.