Investido como presidente, Manuel Zelaya saluda a unos 45 mil asistentes en el Estadio Nacional de Tegucigalpa. Le acompaña su esposa Xiomara Castro.

Cambio de mando

Manuel Zelaya asume la Presidencia de Honduras Noé LeivaAFP TEGUCIGALPA.- Manuel Zelaya, de 53 años, juró este viernes como nuevo presidente de Honduras para los próximos cuatro años, prometiendo un gobierno eficiente para aprovechar los recursos y disminuir la pobreza, ante varios presidentes y delegados de 50 países. Zelaya, del Partido Liberal (PL, derecha), prestó […]

  • Manuel Zelaya asume la Presidencia de Honduras

Noé LeivaAFP

TEGUCIGALPA.- Manuel Zelaya, de 53 años, juró este viernes como nuevo presidente de Honduras para los próximos cuatro años, prometiendo un gobierno eficiente para aprovechar los recursos y disminuir la pobreza, ante varios presidentes y delegados de 50 países.

Zelaya, del Partido Liberal (PL, derecha), prestó juramento junto con el vicepresidente Elvin Santos ante el presidente del Congreso, Roberto Micheletti, en una ceremonia en el Estadio Nacional de Tegucigalpa colmado por unas 45,000 personas.

“Nosotros hemos ofrecido un liberalismo social”, afirmó el mandatario en un discurso improvisado en el que hizo énfasis en que “cada vez hay más pobres en este país” por lo que urge un programa para disminuir es flagelo.

Anunció que la Estrategia de Reducción de la Pobreza (ERP), que emprendió el Gobierno saliente, de Ricardo Maduro, será reorientada.

“Nosotros queremos decirles, especialmente a la comunidad internacional, a los países amigos que tanto nos han ayudado, que nos apoyen para orientar los proyectos de reducción de la pobreza hacia los más pobres en la generación de empleo e ingresos, y poder focalizar mejor nuestras inversiones para priorizarlas”, explicó.

Zelaya se ciñó la banda presidencial azul y blanco, los colores de la bandera de Honduras, que puso fin al mandato de Maduro, del Partido Nacional (PN), también de derecha. Inmediatamente sonaron 21 cañonazos y una cuadrilla de aviones de guerra F-5 sobrevoló la instalación deportiva, saludando al nuevo mandatario ante la ovación de los presentes.

Zelaya asumió la presidencia en uno de los cuatro países más pobres del continente, junto con Haití, Nicaragua y Bolivia, y agobiado por la violencia y la delincuencia.

Según cifras oficiales, la pobreza afecta al 70% de los siete millones de habitantes y cerca de la mitad de esos pobres viven en la miseria, pues el país arrastra un desempleo cercano al 40% y un ingreso per cápita de apenas 1,000 dólares.

El nuevo mandatario llamó a “afrontar con valentía los retos que hoy demanda la apertura de mercados, la globalización, especialmente el acuerdo que hemos firmado con Estados Unidos, denominado (DR-Cafta)”.

Admitió que “es la lucha de David contra Goliat”, pero “la vamos a desarrollar y tenemos todas las posibilidades de salir adelante”, aseguró.

Proclamó una política de “manos limpias para poder gobernar Honduras, y pidió a sus ministros hacer declaración de los bienes que posean “en forma pública, honesta y transparente”.

Zelaya agradeció a los diputados que la madrugada de este viernes aprobaron la Ley de Participación Ciudadana, con la cual espera poner en práctica su proyecto de gobernar con la contribución de la ciudadanía en la toma de decisiones.

“Así como hoy han hecho esta demostración al pueblo de buena voluntad aprobando anoche la Ley de Participación Ciudadana, quiero que en las próximas semanas, en los próximos días, se inicie la discusión de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública” para el combate de la corrupción, demandó.

Zelaya ordenó a sus ministros destinar el 1% del presupuesto a un programa de reforestación general en todo el país (112,492 km cuadrados), prohibir las explotación a cielo abierto de la minería, dar matrícula gratis a las escuelas y apoyar la pequeña industria y a los pequeños agricultores.

Prometió también sentarse a conversar con las compañías importadoras de derivados del petróleo para poner en práctica una serie de recomendaciones que dio una comisión ad-hoc para bajar los precios internos.

El nuevo presidente admitió que en el país “no hay seguridad ciudadana”, por lo que prometió ampliar el número de policías.

Las autoridades aseguran que unos 100,000 miembros de las temidas pandillas juveniles Mara Salvatrucha (MS) y Mara 18 (M-18) aún integran esos grupos que siembran el terror en las comunidades, pese a que unos 2,000 líderes están encarcelados como resultado de una política de “cero tolerancia” que emprendió el mandatario saliente.

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