Edgard Rodríguez C. [email protected]
Valientes son aquellos con una visión más clara tanto de la gloria como del peligro. No sé si Adonis Rivas comparta ese criterio, pero seguro pertenece a ellos.
Armado más de coraje que de talento, el bravo peleador leonés se ha abierto paso en el boxeo profesional, e incluso, ya en el crepúsculo de su carrera, ha sido capaz de ofrecer actuaciones heroicas lo que le ha permitido preservar el respeto de los fanáticos.
Esta noche en Cancún, Adonis volverá a subir al ring para enfrentar al también bravo pugilista azteca Jorge “El Travieso” Arce, en una pelea de revancha, obligada por la valiente demostración ofrecida por el nica el pasado 16 de diciembre en Monterrey.
En aquella ocasión, Rivas voló por encima de las más optimistas expectativas que cualquiera de nosotros podía tener. Había lucido mal frente a peleadores discretos en el país y el final de su carrera parecía obvio.
Sin embargo, llegó a Monterrey y tras que sonó la campana, comenzó a disparar, y ni siquiera una caída, en el segundo asalto, pudo sacarlo de la línea de tiro. Aún perdiendo, Adonis ganó. Ganó respeto y dejó en entredicho a Arce.
¿Qué será lo diferente ahora? ¿Bastará el corazón de Adonis para prevalecer? ¿Cómo se presentará Arce? ¿Volverá a decir que ha estado enfermo, como en la ocasión pasada?
Hoy vamos a averiguarlo. Pero ojalá este segundo combate entre Rivas y Arce, no sea como la segunda versión del duelo del azteca contra Hussein Hussein. En el primer tope, Arce pasó apuros para ganar —igual que con Rivas— pero en el segundo, se lo despechó por la vía del nocaut.
Aún con la demostración pasada, Arce sigue conservando su favoritismo. Debe volver a ganar. Sin embargo, de una cosa estamos seguros: Adonis pondrá toda la carne en el asador. Su corazón es superior a su talento y desde ahí, tratará de impulsarse en busca de la gloria.