El Papa Benedicto XVI.

Encíclica papal, una lección de filosofía

Kelly Velásquez AFP CIUDAD DEL VATICANO.- Elogiada por su estilo a la vez ameno y profundo, criticada por su visión pesimista, la primera encíclica del Papa Benedicto XVI sobre el amor y la caridad, resulta una lección de filosofía que obliga al mundo a pensar. El importante libro, de 77 páginas en su versión en […]

Kelly Velásquez AFP

CIUDAD DEL VATICANO.- Elogiada por su estilo a la vez ameno y profundo, criticada por su visión pesimista, la primera encíclica del Papa Benedicto XVI sobre el amor y la caridad, resulta una lección de filosofía que obliga al mundo a pensar.

El importante libro, de 77 páginas en su versión en español, que comenzó a escribir cinco meses después de su elección el 19 de abril del año pasado y que lleva el título Dios es amor (Deus caritas est), se inspira en el argumento más importante del cristianismo, fuente y eje central de su evolución: el amor y la caridad entendida como expresión del amor.

El ex guardián de la doctrina moral de la Iglesia, que con mano dura condenó y alejó a los movimientos progresistas cuando era el cardenal Joseph Ratzinger, se presenta como un pontífice didáctico, capaz de abordar temas que son tabú, como el sexo y el placer, y de debatir con altura con los grandes filósofos anticristianos, como sus compatriotas alemanes Friedrich Nietzsche y Karl Marx.

“Filosóficamente culta cuando habla de amor, sorprendente en lo político”, fue como definió la encíclica el semiólogo italiano Omar Calabrese.

En su diálogo con el mundo moderno sobre el amor, Benedicto XVI, ex profesor de teología y autor de numerosos libros y ensayos, llega a citar a Descartes, Dante, San Agustín, Aristóteles, Platón y parte con una reflexión sobre el eros desde la época de los antiguos griegos.

Entre los múltiples significados del concepto de “amor” que analiza Benedicto XVI, sorprende al hablar del placer carnal, del eros para los griegos, “ebrio e indisciplinado”, “un arrebato, una locura divina” y con dulzura llega a compararlo con el “éxtasis divino”.

La Iglesia Católica, que por siglos limitó la sexualidad a un acto procreativo, ofrece en su carta doctrinal pontificia una visión menos limitativa, que muestra que no es enemiga del deseo, ni del placer carnal, ni del cuerpo.

“La fe cristiana ha considerado siempre al hombre como uno en cuerpo y alma, en el cual espíritu y materia se compenetran recíprocamente, adquiriendo ambos, precisamente así, una nueva nobleza. Ciertamente, el eros quiere remontarnos ‘en éxtasis’ hacia lo divino, llevarnos más allá de nosotros mismos, pero precisamente por eso necesita seguir un camino de ascesis, renuncia, purificación y recuperación”, escribió.

“Nada de nuevo, son las reflexiones profundas de un intelectual”, comentó Bruno Bartoloni, actual vaticanista del Corriere della Sera.

El texto fue escrito de puño y letra por el mismo pontífice durante sus vacaciones en la casa veraniega de Castelgandolfo, poco después de su estadía en los Alpes, según reveló el portavoz vaticano Joaquín Navarro Valls.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí