Dennis PassaAP
AUSTRALIA.- Cuando un deportista habla de revancha, lo normal es que se está refiriendo a un ajuste de cuentas con un rival por una derrota previa.
En el caso de la final femenina del Abierto de Australia contra la francesa Amelie Mauresmo, Justine Henin Hardenne buscará redimirse por la seguidilla de lesiones en la rodilla y musculares que la mantuvieron alejada del circuito durante 18 meses en los últimos dos años.
De paso, la belga podría conquistar mañana su quinto campeonato en un Grand Slam.
Mauresmo, finalista aquí en 1999 (la única vez que ha llegado a la final de un Grand Slam) pasó a la final por cuenta del abandono de la belga Kim Clijsters en el tercer set de su semifinal del jueves, debido a un esguince en un tobillo. Mauresmo iba ganando 5-7, 6-2, 3-2 cuando Clijsters no pudo seguir.
A primera hora, Henin Hardenne derrotó a la rusa Maria Sharapova en la otra semifinal por 4-6, 6-1, 6-4.
Mauresmo tendrá ante sí el reto de cortar la racha de 13 victorias consecutivas que Henin Hardenne ha enhebrado en las canchas del Melbourne Park.
BAGHDATIS A LA FINAL
El argentino David Nalbandian se quedó a las puertas de otra final de un torneo grande, al ver escapar una ventaja de dos sets y de 4-2 en el decisivo ante el sorprendente chipriota Marcos Baghdatis en el Abierto de Australia.
Con el apoyo constante de los espectadores, el ex campeón mundial juvenil terminó imponiéndose y se enfrentará en la final del domingo ante el ganador del partido que el favorito suizo Roger Federer y el alemán Nicolas Kiefer disputarán este viernes.