Morales provoca malestar militar

Raúl BurgoaAFP Roman, Times, serif»> Morales provoca malestar militar Raúl BurgoaAFP LA PAZ.- El Presidente de Bolivia, Evo Morales, posesionó un nuevo mando militar con la misión de cambiar la mentalidad de las Fuerzas Armadas y ponerlas al servicio del pueblo, decisión que provocó malestar en algunos generales relegados en los ascensos, sospechosos de una […]

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Morales provoca malestar militar



Raúl Burgoa
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LA PAZ.- El Presidente de Bolivia, Evo Morales, posesionó un nuevo mando militar con la misión de cambiar la mentalidad de las Fuerzas Armadas y ponerlas al servicio del pueblo, decisión que provocó malestar en algunos generales relegados en los ascensos, sospechosos de una irregular entrega de 28 misiles aire-tierra a Estados Unidos para su desmantelamiento.

El mandatario indígena, de 46 años, quien dijo respetar la institucionalidad en los ascensos, planteó “reivindicar” la imagen de la entidad militar porque “no queremos que las Fuerzas Armadas sean un botín político”, como hasta ahora.

Los generales afectados en sus ascensos fueron “observados por el gobierno saliente, no están castigados, (pero) tienen que someterse a la investigación”, arguyó el mandatario ante el clima de protesta que empañó la ceremonia de posesión de las nuevas autoridades castrenses.

Capitán General de las Fuerzas Armadas por imperativo constitucional, Morales designó al general de brigada Wilfredo Vargas como comandante en jefe de la institución.

El nombramiento fue cuestionado por “incorrecto e injusto” por el general Marco Antonio Vásquez, a quien correspondía por sucesión directa el mando si no hubiese sido “observado” por el anterior gobierno del presidente interino Eduardo Rodríguez.

Otro militar dijo que el caso de los misiles chinos relegó a 28 generales que fueron enviados prematuramente a la reserva activa y “perjudicó a tres ‘tandas’ (promociones)”, mientras familiares de los militares concernidos eran retirados por la fuerza del vestíbulo del palacio Quemado, donde se desarrollaba la ceremonia de posesión del nuevo mando.

Morales -quien no se inmutó por los incidentes- dijo en su discurso que se propone acometer la grave “responsabilidad de ir al cambio que el pueblo boliviano está pidiendo”, y “reivindicar” a la institución castrense.

Aunque en el último cuarto de siglo la institución militar se mantuvo alejada de la política después de dos décadas de regímenes dictatoriales de facto (1964-1982), su subordinación a los partidos en el poder es evidente al igual que una reciente inclinación a opinar sobre la realidad nacional.

La Constitución prohíbe expresamente a los militares “deliberar” en torno a asuntos nacionales o de política interna e internacional.

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