- Les dispararon a quemarropa
ACAN-EFE
SAN SALVADOR.- La policía salvadoreña confirmó ayer la muerte de siete personas, entre ellas un pandillero, tras un ataque efectuado el domingo por un grupo perteneciente a una “mara” (pandilla) en una cancha de futbol en la zona central del país.
Un portavoz de la Policía Nacional Civil (PNC) dijo a ACAN-EFE que el hecho ocurrió en el cantón Penitente Abajo, situado en el sur de la ciudad de Zacatecoluca, en el departamento de La Paz.
Explicó que seis de los muertos eran jugadores de futbol o aficionados que fueron obligados por pandilleros de la “Mara 18” a tirarse al suelo y luego les dispararon a quemarropa, mientras que el otro fallecido fue un pandillero no identificado.
Las víctimas del ataque de los “mareros” fueron: Francisco Hernández, de 64 años; Julio Ernesto López, de 22; Inés Chávez Chirino, de 26; Ángel Enrique Guzmán, de 20; José Adán Servellón, de 24, y Rubén Antonio Hernández, de 35 años.
El pandillero muerto, según los informes, no ha podido ser identificado y, según las primeras investigaciones de la policía, fue atacado con armas cortantes presuntamente por vecinos del lugar que trataron de defender a las víctimas del ataque.
Las seis víctimas del ataque de la pandilla eran originarias de la población de San Juan Nonualco, también en La Paz, quienes habían llegado al lugar para participar en un partido de futbol.
El domingo un portavoz de la PNC informó a ACAN-EFE que las víctimas del ataque eran miembros de una pandilla y habían sido agredidos por otra organización rival, sin embargo la institución dijo que tras profundizar en las investigaciones todo apunta a que los seis asesinados no pertenecían a ninguna “mara”.
El presidente Tony Saca condenó el asesinato de seis futbolistas en manos de pandilleros y pidió al Congreso más herramientas legales para combatirlos.
“Jamás he pensado que debemos ni bajar la guardia ni declarar vacaciones a las maras”, declaró el lunes el mandatario en una rueda de prensa.
Solicitó a la Asamblea Legislativa aprobar una ley de extorsiones y de protección de testigos, dos herramientas más para reforzar el plan antipandillas Súper Mano Dura que implementó en octubre del 2004.