Güegüense

Heinz Liechti Felicito al Diario LA PRENSA por el interesantísimo artículo sobre el Güegüense, del pasado 20 de enero. Me permito exponer algunas reflexiones. Jorge Eduardo Arellano advierte que “confundir la imagen de El Güegüense con la de El Macho Ratón es una aberración”. Cuando se introduce en una cultura popular de forma persistente un […]

Heinz Liechti

Felicito al Diario LA PRENSA por el interesantísimo artículo sobre el Güegüense, del pasado 20 de enero. Me permito exponer algunas reflexiones. Jorge Eduardo Arellano advierte que “confundir la imagen de El Güegüense con la de El Macho Ratón es una aberración”. Cuando se introduce en una cultura popular de forma persistente un “error”, existen normalmente raíces psicosociales más profundas.

El Güegüense es “el gran sinvergüenza y gran pícaro” y es el líder de la comunidad, El Macho Ratón “acompaña al bailete, o sea, son los que llevan la carga”, él es el indio común y corriente. Expongo mi hipótesis: creo que pudiésemos estar frente a un fenómeno de sincretismo, de fusión sociocultural de los dos personajes, o sea en el ‘alma’ de los nicaragüenses El Güegüense y El Macho Ratón se funden en un solo personaje. ¿Por qué? El Güegüense, líder, independiente, que pudo burlarse “cara a cara” de la autoridad, fue sometido durante los últimos 400 años bajo diversas formas del poder político y económico.

Burlarse, mofarse “ahora” requiere de máscaras, El Macho Ratón es dependiente, es quien carga realmente con el peso del país entero, es el representante del pueblo. Desde luego dudo, que sea sólo desconocimiento el ‘confundirse’ sino que pienso, que es el resultado psicocultural de un largo proceso, donde los otrora personajes adquirieron una nueva interpretación de su carácter. Quizás cita mi hipótesis alguna discusión al respecto.

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