Luis Mayorga
Leí la carta de Héctor Montenegro sobre las peleas de gallos. La verdad me sorprendió la idea tan errada y desfasada que tiene este señor acerca de este exquisito deporte.
Actualmente los aficionados a esta actividad no cometemos los errores a los que él se refiere, ya que tomamos las peleas de gallos como deporte y valoramos las actitudes y destrezas de cada ave, por lo tanto disfrutamos del espectáculo. Debo hacer mención que aquí se comparten alegrías con amistades como en cualquier otro medio de entretenimiento.
Las peleas de gallos forman parte de nuestra cultura nicaragüense, hay fuertes antecedentes de ellas en nuestro país y normalmente van acompañadas por otras actividades populares, como son las fiestas taurinas, hípicos, etc.
Me gustaría aclararle al amigo Héctor Montenegro que las peleas de gallos no son tomadas como una actividad mercantil sino como una disciplina netamente deportiva, por tal razón queda a juicio de cada persona cometer los errores de los cuales hizo mención en su artículo.
No hay que confundir vicio con disciplina o entrega deportiva. El vicio es una actitud extrema del individuo, del cual nosotros los aficionados conformadores del gremio gallístico nos mantenemos al margen, somos arduos castadores, criadores y entrenadores porque deseamos obtener el estándar de calidad en nuestras aves.
Las visitas a los palenques se realizan con el fin de competir deportivamente y determinar así la superioridad de cada ejemplar. Espero que mi opinión abra su visión acerca de este deporte. De no ser así me ofrezco a brindarle más información sobre el mismo.
Gallero aficionado, León