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Nicaragua mantendrá una veda indefinida para la pesca comercial del tiburón toro y del pez sierra en el Gran Lago, ante la lenta recuperación de las poblaciones de ambas especies, debido a los obstáculos impuestos por Costa Rica que impiden que emigren desde el mar Caribe.
Las autoridades de la Administración de la Pesca y Acuicultura (Adpesca) confirmaron que ambas especies que viven en ecosistemas marinos y lacustres no pueden entrar al río San Juan para llegar al Gran Lago de Nicaragua.
Esto porque los costarricenses han puesto en el río Colorado, ubicado en su territorio y por donde ahora desemboca mayormente el caudal del San Juan, una serie de trampas para practicar una “captura indiscriminada” de tales especies.
La situación ha obligado a Nicaragua a imponer una veda indefinida en el Gran Lago de Nicaragua para el aprovechamiento comercial del tiburón y del pez sierra, en un intento por estimular la recuperación de las poblaciones de ambas especies que han decaído en los últimos años, lo cual también se ha debido a la sobreexplotación registrada entre los años setenta y ochenta, añadió Danilo Rosales, director de Vigilancia, Control y Monitoreo, de Adpesca.
OÍDOS SORDOS
El titular de Adpesca, Miguel Marenco, explicó ayer a LA PRENSA que hasta hace varios años el tiburón toro y el pez sierra migraban desde el mar Caribe entrando por la desembocadura del nicaragüense río San Juan, en San Juan del Norte, pero indicó que la mayor parte de su caudal actualmente ahora fluye hacia el mar a través del río Colorado, debido al dragado que le han hecho los costarricenses.
“Este problema de la migración de ambas especies se lo hemos planteado a nuestros colegas de Costa Rica. En la zona del Colorado, que es donde entran estas especies ahora, los pescadores costarricenses tienen trasmallos y una serie de trampas que impiden el patrón migratorio de estas especies hacia el Gran Lago de Nicaragua”, sostuvo Marenco.
Aseguró que las autoridades pesqueras costarricenses han prestado “oídos sordos” a las propuestas que les ha formulado, incluso en el seno del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), para buscar una solución al problema y restablecer las rutas migratorias del tiburón toro (Carcharinus leucas), considerada como una de las especies adaptadas a vivir en agua dulce, así como del pez sierra (Pristis perottettis).
El titular de Adpesca dijo que ha venido tratando de que las autoridades de Costa Rica acepten la firma de un memorando de entendimiento para la eliminación de los trasmallos en la boca del Colorado, pero sin resultados positivos.
“Seguimos insistiendo en una solución a esta problemática. Cada vez que tengo una oportunidad de estar como representante de Nicaragua en el foro pesquero en el marco del SICA, me acerco a mis colegas de Costa Rica y les recuerdo la necesidad de firmar un memorando que proteja a estas especies que comparten en un momento de su vida ambientes acuáticos marinos y lacustres, ya sea para reproducirse o alimentarse”, reiteró Marenco.
POLÍTICA AFECTA
“Pero como es un problema político lo del río San Juan, y esto es un enfoque eminentemente técnico, biológico y de conservación lacustre y marino, no han tomado en cuenta nuestra propuesta”, añadió.
A fines del año pasado, Costa Rica concretó sus amenazas de demandar a Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, por sus pretensiones de que sus guardias naveguen armados por el río San Juan, pese a que el tratado de límites Jerez-Cañas, firmado entre ambos países en 1858, establece que los costarricense pueden navegar sólo con “objetos de comercio”.
PROPONE DRAGADO
Marenco propuso que una solución para restablecer la ruta migratoria del tiburón toro y del pez sierra, es dragar la desembocadura del río San Juan en San Juan de Nicaragua, desembocadura que también se ha visto en parte cerrada por la sedimentación.
Danilo Rosales, director de Vigilancia, Control y Monitoreo, de Adpesca, detalló que en investigaciones que están realizando en la zona oriental del Gran Lago, con el apoyo de la cooperación española, han encontrado pequeños ejemplares de pez sierra y de tiburón, cuyo tamaño oscila entre 30 y 60 centímetros, cuando antes se encontraban tiburones de más de dos metros de longitud.
Lo importante, dijo, es restablecer la migración de ambas especies hacia el Gran Lago de Nicaragua, para que se inicie con ello una recuperación a mayor escala.
“Si los ticos dejan de poner estos trasmallos y estas trampas en la barra del Colorado, esa recuperación va a ser mucho más rápida y efectiva, y vamos a tener pez sierra y tiburón toro en el Gran Lago a niveles aceptables”, añadió entre tanto Miguel Marenco, titular de Adpesca, una dependencia del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific).
El Gran Lago de Nicaragua es el lago más grande de Centroamérica y uno de los más grandes del mundo, con una superficie de poco más de 8,200 kilómetros cuadrados.
Según un informe del Centro de Investigaciones Pesqueras y Acuícolas (CIPA) divulgado en agosto pasado, las capturas de otras especies de tiburón en Nicaragua se realizan mayormente en el océano Pacífico, y en menor medida en el mar Caribe, aunque tal aprovechamiento es moderado.