Educación

María Alejandra Fernández Felicito al Diario LA PRENSA por su editorial del día viernes 13 de enero, bajo el título de La crisis de la educación, pues vuelve a poner el dedo en la llaga sobre la difícil, por no decir deplorable situación que presenta el sector educativo nicaragüense. La cantidad de aspirantes reprobados en […]

María Alejandra Fernández

Felicito al Diario LA PRENSA por su editorial del día viernes 13 de enero, bajo el título de La crisis de la educación, pues vuelve a poner el dedo en la llaga sobre la difícil, por no decir deplorable situación que presenta el sector educativo nicaragüense. La cantidad de aspirantes reprobados en los exámenes de admisión de las universidades es sólo uno de los muchos síntomas de la baja calidad de la educación básica y media que ofrece el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Haciendo a un lado los dimes y diretes entre las universidades y el Ministro, como reza el dicho “a los dos y con miedo”.

No se necesita realizar un gran esfuerzo diseñando exámenes elevados para contar con una inmensa masa de reprobados. El propio ministerio realizó hace algunos años pruebas estandarizadas a estudiantes de secundaria y los resultados, a pesar de haberse maquillado algunas cifras, fueron igualmente desalentadores.

La propuesta de LA PRENSA en el sentido de que alguna ONG preocupada seriamente por la educación realice propuestas viables para mejorar el sistema educativo sería excelente, sin embargo, debemos recordar que el Ministro de Educación no admite ese tipo de intervenciones, pues su ego y el de sus asesores está muy por encima de las propuestas de la sociedad civil. La Ley de Educación que duerme el sueño de los justos en la Asamblea Nacional desde hace diez años, contemplaría la existencia de una Comisión Nacional de Educación, que con la participación de los principales estamentos de la sociedad vinculados a la educación, trataría de enmarcar al MECD en la rendición de cuentas y en la apertura a la sociedad en el diseño y supervisión de las políticas educativas. Con esta ley en vigencia y aplicada con rigor, podría aspirarse a políticas educativas de nación y no simples caprichos de un ministro en turno.

Cartas al Director

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