Bayardo Quinto Núñez
A los diputados no les interesa pasar todo el año en la elección de la nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional. Pero el pueblo los eligió para que sean responsables y respetuosos de la ley. Todo lo que está expresado en la Constitución, leyes ordinarias, especiales y decretos, tiene que ser respetado y cumplirse.
Si los diputados no quieren trabajar, entonces que renuncien y así dejarían de hacer el ridículo. La verdad es que el nuevo presidente de la Asamblea tendrá una enorme responsabilidad ante el pueblo, la historia, y el mundo cooperante.
Es necesario que nuestros diputados dejen imperar la democracia. Todo el circo político ocurrido en la AN es como un anticipo a las futuras elecciones de noviembre del 2006.
Los nicaragüenses necesitamos buenos gobernantes, que no sean conflictivos ni problemáticos, que resuelvan el estado de necesidad imperante, y si no pueden gobernar deben dejarle el pase a otros que sí quieren hacerlo con conciencia y voluntad soberana.
La democracia tiene que ser de consenso o fracasa. Por eso es urgente que los señores diputados no prosigan perturbando la estabilidad del país, pues están alborotando el poder social y éste cuando estalla no se detiene.
El pueblo quiere que resuelvan ya y que no anden buscando padrinos para solucionar los problemas de su trabajo para el cual fueron asignados por el pueblo ¿Acaso no son capaces?