Salah NasrawiMINA, Arabia Saudí (AP).
Más de dos millones de musulmanes alzaron sus manos al cielo y cantaron al unísono al atravesar un desértico valle, rumbo a las afueras de La Meca, en preparación para “El Haj” anual.
La travesía de 13 kilómetros coloca a peregrinos de todo el mundo en el sitio donde iniciaron los rituales. Mientras caminaban, cantaban Labaik Alluhumma Labaik ( Hemos llegado respondiendo a tu llamado).
La marcha de los peregrinos siguió los pasos del profeta Mahoma, quien en el año 632 pronunció su último sermón cerca del monte Arafat.
El lunes los devotos avanzaron hacia el monte Arafat, ofreciendo plegarias por la salvación y la renovación espiritual, tras arrepentirse de sus pecados. El martes se dirigieron a la cercana población de Muzdalafah, donde realizan el apedreo simbólico del diablo.
El ritual siempre causa peligrosos embotellamientos de peregrinos. Esta vez, una violenta avalancha humana causó 363 muertos y 289 heridos y ensombreció un año más la peregrinación a los lugares santos del Islam.
La televisión saudí difundió de manera reiterada instrucciones a los peregrinos con el fin de que no se congreguen en sitios ni tampoco acampen a lo largo del camino. Las autoridades han ampliado este año las sendas en casi 80 metros con el propósito de reducir el congestionamiento.
Tras concluir los rituales requeridos, algunos peregrinos se quedan en Arabia Saudí con el fin de visitar otros sitios sagrados en La Meca y en Medina, a unos 450 kilómetros al norte del país.