- Con el pitcheo de Raudez y el batazo de Matamoros
Edgard Tijerino [email protected]
La furia que vimos de las Fieras en una noche de impacto, permaneció oculta ayer.
¡Qué bien estuvo el pitcheo de Julio Raudez! ¡qué oportuno y destructivo el jonrón de Adolfo Matamoros! ¡qué tranquilo se vio Jorge Fuentes mientras la final se equilibraba 1-1!
Chinandega 6 San Fernando 0.
Para los occidentales fue como volver a nacer. Este equipo agresivo, sereno, con buen pitcheo, capaz de mantener amordazado al San Fernando, no tiene nada que ver con ese rompecabezas del viernes.
Matamoros, un pequeño pero siempre peligroso bateador, con un batazo tan grande como sorprendente, jonrón de tres carreras encima de la verja izquierda, quebró un empate a cero sostenido por tres entradas y media, y colocó el segundo juego de la final del lado del Chinandega.
Diría el poeta: después del tenebroso vuelo de cuervos, esta victoria fue un canto de vida y esperanza.
Durante tres innings sin carrera, con una amenaza de cada lado, resultaba difícil establecer quién se veía con mejor futuro en la colina, si Raudez o Rafael Batista.
Esa intriga se despejó en el cierre del cuarto. Con dos out y bases limpias, Batista parecía tener la situación bajo control, cuando un hit de Juan Oviedo y pasaporte a Edgard López alteraron sus nervios.
Matamoros, quien se ha caracterizado por funcionar como un “Agente Secreto” disfrazado de noveno bate, estaba ahí frente al plato, con su musculatura crispada, atento a lo que venía, volcándose sobre el pitcheo de Batista y empujando la pelota al otro lado de la barda por el left fielder.
¡Qué estimulante conseguir una ventaja de 3-0 antes de ver crecer la presión alrededor de un duelo de pitcheo que estaba tomando forma!
En busca de “espantar las moscas”, Chinandega fabricó su cuarta carrera en el sexto por hits consecutivos de Ambiorix Concepción y Carlos Villalobos y un fly productor de Oviedo, y agregó dos más en el séptimo con hits impulsadores de Wilson Batista y Próspero González.
Fuentes le quitó la pelota al hasta hoy invencible Raudez, y se la entregó al zurdo Oswaldo Mairena para que terminara de dibujar la blanqueada superando dos dificultades.
POCO PÚBLICO
Pese a tratarse de una Serie Final con toda la expectación que cobija cada juego, el público chinandegano, severamente golpeado por lo ocurrido el viernes, no llenó las tribunas.
Muchos naranjeros se quedaron en casa frente a las pantallas, esperando por el posible regreso de la serie a Chinandega para los juegos 6 y 7.
Amigos, Chinandega ha recuperado su favoritismo, sobre todo para el tercer juego, con Miguel Pérez enfrentando al zurdo Asdrudes Flores.