Danilo Arbilla
Bolivia es uno de los países más pobres del continente. Sin embargo, se da la paradoja de que posee una de las mayores —la segunda— reservas de gas natural de Sudamérica: 108 billones de metros cúbicos.
Otra paradoja es que con ese gas subsidia a los dos más grandes países de Latinoamérica: Argentina y Brasil.
El precio que estos dos buenos vecinos pagan por el gas boliviano está por debajo de sus valores internacionales; principalmente el que le paga Argentina. Uno diría que Bolivia y su pueblo están siendo explotados, pero no sólo por el imperialismo yanqui, al que tanto condena el electo presidente boliviano Evo Morales, de la misma forma que condenan sus colegas de Argentina, Néstor Kirchner y de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva.
Pedir “mar para Bolivia” es muy fácil y salvo los chilenos todos lo incluyen en sus plataformas reivindicativas. Ha habido países que hasta le han donado buques de guerra al país del altiplano, que no le sirven ni para dar un paseo por el Lago Titicaca .
Pero hay cosas más concretas y este “ temita” del precio del gas es uno de los primeros que tendrá que resolver Morales, quien asumirá el próximo 22 de enero la Presidencia de Bolivia, respaldado por el 53.73 por ciento de los bolivianos.
Eso sí, primero dará la “vuelta olímpica”, al igual que los equipos de futbol (soccer) que logran un campeonato, que estilan realizar los candidatos presidenciales “progresistas” tras sus victorias. Empieza por Cuba para recibir la bendición y los sanos consejos del viejo Fidel y de ahí a Venezuela, a recibir los petrodólares que Hugo Chávez reparte a manos llenas y que resultan más interesantes que cualquier consejo que pueda dar.
Y por fin la visita a China en busca de las ideas de Mao; ese nuevo Buda al que siguen muchos nuevos progresistas, menos los chinos que andan recorriendo el mundo firmando acuerdos para que los reconozcan como economía de mercado. Así como suena.
Morales ha dejado para lo último a Brasil y Argentina. Seguramente un notable nacionalizador como lo es el nuevo presidente boliviano no podrá pasar por alto, cuando se enfrente a Lula, el tema de Petrobras que controla monopólicamente las operaciones de refinación de hidrocarburos en Bolivia además de manejar el 14 por ciento de sus reservas de gas. También tendrán que revisar algún precio ¿o tendrá miedo que le pase lo de Sánchez de Losada que quiso aumentarlos y para cuyo derrocamiento él fue uno de los principales protagonistas?
Con Argentina la conversación será aún más difícil. Para empezar, pagan menos que los brasileños por el gas boliviano y además le vende gas a Chile, país con el que los bolivianos no quieren nada .
Un dirigente cocalero allegado a Morales fue muy severo con la Argentina y Chile a los que acusó de ejercer “un imperialismo sudamericano de expoliación” de las riquezas del país del altiplano.
¿Y cómo reaccionará Kirchner? Él que es tan peleador y está acostumbrado en su país a hacer lo que le viene en gana y pasar por arriba de lo que sea. En realidad con lo único que no ha podido es con la inflación —12.3 por ciento en el 2005— y un aumento del precio de gas no le viene nada bien en relación con esa variable tan díscola que se resiste a someterse a sus bravuconadas.
Tal como se resuelvan esos asuntos se sabrá si efectivamente cuando Evo Morales habla en contra del imperialismo lo hace en defensa de los intereses bolivianos o simplemente como un eslogan resucitado de la “guerra fría”.
Se verá cómo defiende esos interés en todas las áreas y frente a todo el mundo y, si no lo hace, hasta cuándo contará con respaldo popular. Paralelamente también se tendrá una idea de que se trata eso de la tan mentada —solidaridad progresista”, la que hoy , por ejemplo, le está siendo aplicada a Uruguay que trata de industrializar su riqueza forestal y abrir nuevos mercados para sus productos más allá de la región y sin los corsés del Mercosur.