Jairo Pineda se encargó de dominar la batería del Chinandega en otra gran jornada de relevo.

¡Qué increíble!

Flaqueó Padilla y el Chinandega Edgard Tijerino [email protected] Aquí estoy, rascándome frenéticamente la cabeza. Lo vi, y aunque la testarudez de los hechos me golpea en la nariz, todavía no lo creo. Ganó anoche el San Fernando 15-9 un partido de vertiginosas e increíbles variantes, que perdía 0-5 en el propio inicio con Vicente Padilla […]

  • Flaqueó Padilla y el Chinandega

Edgard Tijerino [email protected]

Aquí estoy, rascándome frenéticamente la cabeza. Lo vi, y aunque la testarudez de los hechos me golpea en la nariz, todavía no lo creo.

Ganó anoche el San Fernando 15-9 un partido de vertiginosas e increíbles variantes, que perdía 0-5 en el propio inicio con Vicente Padilla en plan de apretar tuercas, pero inesperadamente bateado con la suficiente frecuencia e impunidad, para sacarlo abrumado.

El cubano Jorge Fuentes, manager del Chinandega, amaneció en el Estadio de Chinandega sentado sobre los escombros del primer juego, masticando asombro y amargura, tratando de encontrarle una explicación al derrumbe.

Después de impactar con una arremetida de cinco carreras en el primer inning, Chinandega no supo funcionar con bases llenas sin out en el segundo, Juan Oviedo abrió espacio al enemigo con un mal tiro en el segundo, Bayardo Dávila con una estocada y una atrapada merecedora de estar en el Museo El Prado ofreció un aporte importantísimo, y Norman Cardoze, conectó el batazo matador, un jonrón con las bases llenas en el sexto, que amplió la ventaja del San Fernando 11-6, y colocó entre las brasas las ilusiones del Chinandega.

¡Qué arranque amigos!

En el primero, hit de Stanley Loáisiga, golpe a Próspero González con dos outs y un inmenso jonrón de Ambiorix Concepción por el left, establecieron una diferencia de 3-0. Franklin Sánchez estaba aturdido, cuando cedió la base a Carlos Villalobos y fue sacudido por hit de Juan Oviedo y triple limpia-bases de Edgard López para el 5-0.

Se necesitaba una rápida señal de vida de las Fieras, y la facilitó Juan Oviedo con un mal tiro en el inicio del segundo. Yáder Hodgson “desinfló” una pelota para apuntarse un infield hit, y sobre un batazo de Luis Iglesias que podía ser para dos outs, Oviedo tiró mal a segunda y la pelota se desvió como asustada. Hodgson anotó para el 5-1.

Contra Wilder Rayo, Chinandega fabricó y vio esfumarse una posibilidad de “matar” en el cierre del segundo. Dos toques de Bacon y Batista se convirtieron en hits, y se agregaron a otro de Loáisiga para llenar las bases sin out.

San Fernando parecía ir directo hacia el caos, pero Rayo, sorprendentemente, dominó a Próspero, Concepción y Villalobos, dibujando un cero improbable.

Ponchando a Holmann, Padilla parecía tranquilo con Bernadina en segunda sin out en el tercero. Pronto, sus nervios fueron alterados. Golpe a Sotelo, hits consecutivos de Norman Cardoze, Ofilio Castro y Hodgson, otro golpe a Sergio Mena y cuchillada eriza-pelos de Dávila, voltearon la pizarra 6-5 a favor de las Fieras.

Después de un jonrón equilibrador de Edgard López, el derecho de los Rangers de Texas, sobrevivió a un complicado cuarto inning, y no apareció en el quinto dejando el juego 6-6.

Jonrón de Luis Iglesias contra Mario Peña, adelanta al San Fernando 7-6 en el cuarto, y en el sexto, Cardoze entra al escenario con las bases llenas contra Rafael López, y coloca una pelota en órbita haciendo que Chinandega se sienta como estremecida por un sismo.

San Fernando agregó dos contra Olman Rostran en el séptimo enviando al público de regreso a casa con la pizarra 13-6, y el tiro de gracia, lo dio Iglesias con su segundo jonrón en el noveno, impulsando dos para el 15-6.

Sin testigos, Chinandega atacó a Donald Calderón en el final de juego y fabricó tres carreras intrascendentes para el 15-9.

LOS FACTORES

El derrumbe de Padilla y el relevo chinandegano. No entró en los cálculos de nadie. Vio embasarse a 13 hombres en cuatro entradas, ocho por hits, dos por golpes, dos por base y uno por error.

El jonrón de Norman. Una puñalada en el corazón del favoritismo indiscutible.

Y la atrapada. Esa de Bayardo Dávila en el quinto colgándose de las costuras sueltas de una bola bateada por Matamoros a la zona corta despoblada del left-center.

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