No hace falta matarse de hambre ni seguir un régimen aburrido para mantener a raya los kilos.
Los horarios son fundamentales para regular los hábitos alimenticios. Lo más importante es repartir los alimentos en varias comidas al día (cinco es el número ideal), incluyendo un tentempié a media mañana y otro a media tarde.
Es preferible cenar ligero y, en cambio, desayunar abundantemente. Téngase en cuenta que el mayor gasto energético se realiza por la mañana, antes del mediodía.
El almuerzo ha de ser la comida más copiosa de las tres (sin pasarse), pero es fundamental no llegar a ese momento con el estómago vacío ni, como hace mucha gente, saltarse esa comida: resulta totalmente contraproducente, pues aumenta la ansiedad y se corre el riesgo de que el sacrificio acabe en un atracón. De ahí la importancia del tentempié de media mañana.
Cocer o asar los alimentos mejor que freírlos. La olla rápida a presión, las cacerolas para cocinar al vapor y el microondas son muy útiles en este aspecto, lo mismo que el grill y la barbacoa, pues permiten guisar con poca o ninguna grasa.
COCINAR DE MANERA SALUDABLE
Se debe emplear sartenes y cazuelas antiadherentes, ya que con ellas se puede freír con muy poco aceite. Reducir la sal al mínimo. Condimentar con hierbas o especias. Utilizar lácteos desnatados y productos bajos en calorías. La diferencia entre una margarina baja en grasa y una mantequilla es de 350 a 750 kcal. Retirar siempre la grasa a las carnes y la piel a las aves.