Un grupo de vigilantes acompaña al jefe de sector, suboficial Pablo Chavarría, quien requisa a un sospechoso.

Managua sin vigilancia

Capitalinos pagan “centinelas particulares” por escasa presencia policial Patrullan a pie o al ride, admiten jefes policiales de Managua Elízabeth [email protected] Empieza a caer la tarde. José Marenco Buitrago, de 43 años, calcula que ese día martes regresará a su casa, ubicada en el barrio Arnoldo Alemán, a eso de las 10:00 p.m., por lo […]

  • Capitalinos pagan “centinelas particulares” por escasa presencia policial
  • Patrullan a pie o al ride, admiten jefes policiales de Managua

Elízabeth [email protected]

Empieza a caer la tarde. José Marenco Buitrago, de 43 años, calcula que ese día martes regresará a su casa, ubicada en el barrio Arnoldo Alemán, a eso de las 10:00 p.m., por lo que al salir, antes de abordar su bicicleta que lo lleva a todos lados, amarra su machete al tubo principal y emprende su rutinario viaje. “Porque si no, me la roban”, afirma.

Para llegar a su destino, Marenco deberá pasar por los barrios Lomas de Guadalupe y Laureles Sur. En el primero sus habitantes aseguran que difícilmente ven pasar una patrulla.

“Sólo entran (las patrullas) cuando las llaman por algún robo y aparecen a las dos horas”, señala Marenco, y añade que en lo que va del año en tres ocasiones ha sido visitado en su casa por delincuentes.

Con Marenco Buitrago coincide María Antonia Morazán Moreno, de 35 años, habitante del barrio Lomas de Guadalupe, quien apunta que “sólo que haya un muerto se aparecen (los policías)”.

“Si se da un robo, tardan para venir”, refiere Morazán, y comenta que la delincuencia azota a toda hora. Narra que hace unos meses una prima suya fue víctima de los ladrones: “Si la cama no se la llevaron fue porque estaba acostada”.

Según Morazán, el riesgo es en cualquier parte, en la calle aparecen “los marihuaneros, drogos”, como llaman a los adictos a las drogas, y les arrebatan todo.

VIGILANCIA PRIVADA

Debido a la percepción de inseguridad, los pobladores de varios barrios capitalinos han adoptado la modalidad de contratar a los llamados vigilantes de calle, o particulares, a quienes les pagan una cuota mensual que va entre 50 a 100 córdobas por el servicio que les prestan.

Extrañamente, a dos cuadras distantes entre el barrio Milagro de Dios y el Laureles Sur, los habitantes de este último tienen una opinión diferente: hay patrullajes esporádicos por parte de los agentes del orden.

“No dejan de pasar”, comenta María Concepción Acuña Cruz, de 49 años, quien considera que actualmente gozan de una relativa calma en el barrio. Pero esto también obedece a que pagan vigilantes particulares. La contratación de vigilantes la hacen desde hace un año aproximadamente cuando enmascarados incursionaron en la vivienda de unos vecinos, los intimidaron y robaron todas sus pertenencias de valor, recuerda Acuña.

Luisa Marenco Conto, de 33 años, coincide con su vecina en que se observa la vigilancia policial. Pero en esto difiere María Umaña Estrada, de 73 años, quien apunta: “Cuando quieren pasan”. Tras mencionar que de vez en cuando son afectados por “los vagos, cualquier cosa que hallan la roban”.

¿QUÉ SE HICIERON?

En el trayecto por esos barrios extrañamente no se observó ninguna patrulla policial, como tampoco agentes de infantería, una de las formas con que últimamente acostumbra la Policía realizar la vigilancia en distintos barrios capitalinos.

Expresiones similares se escuchan sobre el particular en barrios que quedan en polos opuestos a los del nororiente de la capital.

“De milagro pasó una patrulla ayer en la mañanita”, fue la respuesta de Kenia Sotelo, quien así mostró su sorpresa por la presencia policial en los angostos callejones de acceso del barrio Casimiro Sotelo.

Otra vecina que prefiere no identificarse, coincide con Sotelo y sostiene que urge que los uniformados realicen patrullajes “aunque sea a pie”, dado que del barrio vecino, el Edgard Munguía, del que está separado por la Pista Universitaria, llegan a esconderse los ladrones después de despojar a sus víctimas que transitan sobre la vía.

Además, los vecinos señalan que después del asesinato de un niño de 12 años, ocurrido el pasado 24 de septiembre, que estremeció a los habitantes del barrio, se han visto obligados a pagar a los llamados “vigilantes de calle” para evitar nuevos hechos sangrientos.

“La Policía nunca viene aquí, sólo que haya un caso, como cuando asesinaron al niño”, dijo la vecina.

Una opinión diferente tiene María González Romero, de la primera etapa del barrio Hialeah, quien asegura que “de vez en cuando” observa las patrullas policiales por las calles del barrio. El Hialeah está contiguo al Casimiro Sotelo.

LIMITACIONES DE PATRULLAJE

El jefe del Distrito Seis de la Policía, comisionado Otilio Duarte, reconoce que tienen limitaciones en cuanto a la movilización de vehículos, pero una de las alternativas implementadas ha sido la instalación de nuevos puestos policiales preventivos y la promoción de los Comités de Prevención del Delito, para lo cual recientemente reactivaron diez de sus juntas directivas en igual cantidad de barrios.

En ese Distrito han instalado puestos preventivos en el Mercado de Mayoreo, Sabana Grande, Villa Reconciliación y Villa Austria. Duarte es del criterio que la vinculación con la comunidad les permite una buena vigilancia.

“La Policía cada día va involucrándose más con la comunidad y en conjunto estamos brindando una mayor seguridad en esos barrios, o sea, ya está la participación activa de la comunidad”, sostuvo Duarte.

En ese Distrito hay 150 barrios, incluidas cuatro zonas residenciales, asentamientos y comarcas, con más de 400 mil personas. Son atendidos con 225 policías, cuando requieren de al menos 300 agentes.

Es uno de los distritos más grandes de Managua, por lo que “aquí ni con diez patrullas podríamos resolver, porque llaman de un barrio, llama el otro, llama el otro y todos… andan por todos lados, requeriría de mucho combustible y de más policías”, señala Duarte.

Para prevención únicamente cuentan con tres patrullas, por lo que para enfrentar esa limitante en la movilización diseñan un sistema de patrullaje de infantería o sea la movilización a pie por los diferentes barrios, “porque aquí no existan medios no vamos a dejar de ir al barrio, vamos a estar allí, que es lo importante, estar con la comunidad siempre”.

POCO COMBUSTIBLE

Duarte estima que la asignación que reciben de combustible “es muy poco”. La cuota destinada para el área de seguridad pública que realiza los patrullajes preventivos en ese Distrito oscila entre 250 y 300 galones al mes.

“Y eso porque conseguimos a veces algunos amigos que nos donan que sé yo, de 50 a 100 galones, para apoyar y así realizar la labor de prevención de patrullaje”, refiere el jefe del Distrito Seis, pero aclara que “no le pedimos a la gente en absoluto, si no podemos ir en vehículo vamos a pie, y a veces nos facilita la misma gente un medio para que le acompañemos, y la Policía siempre se hace presente en los lugares”.

Con el jefe del Distrito Seis coincide el jefe de Información y Análisis del Distrito Tres, teniente Manuel Campos, quien señala que enfrentan una serie de limitaciones similares: pocas patrullas y poco combustible.

El Distrito Tres de la Policía abarca otra cantidad importante de barrios de Managua ubicados al suroccidente de la capital.

“El problema está en cómo ir a cubrir este caso, a la gente no se le va a decir que no hay combustible, entonces salen a la pista y a pedir ride”, menciona Campos.

En ese distrito cuentan con una camioneta y seis motocicletas para realizar el trabajo de patrullaje preventivo, para lo cual les asignan dos galones y medio de combustible. Los días considerados de mayor actividad delictiva son los viernes, sábados y domingos, por lo cual les garantizan cinco galones.

Los barrios que mayor demandan el servicio son: San Judas, Jonathan González, Bolonia, Casimiro Sotelo, Hialeah y el Memorial Sandino.

Ya sea de noche o de madrugada, los uniformados deben resolver aunque sea caminando. “El problema es que a la población no le podemos decir que no”, señala Campos, quien reconoce que esto hace que el servicio sea lento.

En el Distrito Tres atienden 154 barrios, incluyendo un municipio, con una población de más de 294 mil habitantes, para lo cual cuentan con 200 policías.

MÁS ORGANIZACIÓN

La meta para el próximo año es conseguir que los barrios se organicen “en función de garantizar en conjunto con la Policía la seguridad de ese territorio”, dijo el jefe de la Policía del Distrito Seis de Managua, Otilio Duarte, quien admitió grandes limitaciones para patrullar.

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