- Falta de retornos obliga a algunos vehículos y carretas a transitar contra la vía, lo que podría provocar accidentes
- Pobladores han destruido bulevar para pasar de una comunidad a otra
Arlen CerdaCORRESPONSAL / [email protected]
La nueva carretera Granada- Masaya, en construcción desde hace más de dos años, presenta graves deficiencias en su diseño, perjudicando el tránsito en esta vía que comunica la capital con esta ciudad colonial con alto potencial turístico.
En toda la carretera que comprende unos 15 kilómetros de extensión hay sólo cinco retornos y a la altura del kilómetro 33, en el puente La Garza, los pobladores rompieron un área del extenso bulevar para cruzar al otro lado de la vía porque los retornos más próximos están a más de cuatrocientos metros de distancia.
LA PRENSA recorrió la nueva vía y confirmó las dificultades que enfrentan los pobladores de una media docena de comunidades ubicadas a orillas de la carretera para comunicarse entre sí.
La falta de cruces y puentes peatonales obliga a los transeúntes a esforzarse por cruzar a toda prisa la carretera donde la velocidad promedio recomendada es de 80 kilómetros por hora y a rebasar un bulevar cuya altura es de 35 centímetros.
Además, en el período escolar es común ver por las mañanas a los niños cruzando de un lado a otro de la carretera o caminando a orillas de esta para llegar a una de las dos escuelas sobre la vía porque aún no se han construido andenes ni puentes peatonales.
CARRETAS CONTRA LA VÍA
Para Jaime Sáenz, quien a diario viaja de Granada a Managua, el problema es más grave por las mañanas porque en el trayecto uno encuentra a más de una carreta o niños halando un carretón contra la vía.
Esto ocurre porque en varias de las comunidades aledañas a la Laguna de Apoyo o la comarca El Capulín no hay servicio de agua potable y a diario varios jefes de familia se ganan la vida acarreando barriles que llenan en pozos o puestos de agua ubicados a unos tres kilómetros de las comunidades.
Sin embargo, la falta de retornos en la vía y la altura de los bulevares los obliga a viajar contra la vía para ahorrarse entre doscientos metros hasta un kilómetro de trayecto más del acostumbrado.
“Es muy peligrosa esta situación porque a veces las carretas van en el carril de adentro donde uno conduce más rápido y algún día podría ocurrir un accidente”, asegura Sáenz.
VÍA PELIGROSA
Este año la Policía Nacional registró 220 accidentes en Granada, que dejaron un saldo de 52 lesionados y tres muertos. Uno de estos fue una niña de diez años que falleció en febrero sobre esta carretera, cuyo trabajo entonces estaba por la mitad.
El microbús en que viajaba la pequeña invadió el carril contrario para aventajar a otro vehículo y chocó contra un autobús, cuyo espejo lateral atravesó la cabeza de la menor, matándola instantáneamente.
Benjamín Lugo, responsable de la Unidad Territorial de Inversiones Públicas (UTIP) en Granada, indicó que hace cuatro meses esta institución junto al Consejo de Desarrollo Departamental envió una carta al Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) para señalar algunas deficiencias de esta vía.
La carta advierte la falta de señales de tránsito en áreas con alto tránsito peatonal y sugiere que la construcción y colocación de las paradas de buses y puentes peatonales se consulte con los transportistas y habitantes de las comunidades aledañas a la vía.
BLOQUEADO
Otro problema en esta carretera es que el nuevo aeropuerto ubicado en la ciudad colonial y que recibe vuelos de Costa Rica quedó prácticamente bloqueado porque el acceso a este sólo da opción para entrar desde Granada y salir hacia Masaya, debido a que la rotonda que serviría de intersección fue ubicada a unos cien metros de distancia y el retorno más próximo está a más de dos kilómetros. Así, los vehículos deben viajar más para ir del aeropuerto a Granada, pero algunos optan por viajar contra la vía.