- Hay serios problemas de salud y educación
Ramón PinedaEspecial para LA [email protected]
A orillas del río Coco la población de San Andrés de Bocay se debate entre la pobreza y el abandono. Apenas bajó el helicóptero de la Fuerza Aérea de Nicaragua, una gran cantidad de niños nos rodeó y comenzaron a hacer preguntas.
Sus cuerpecitos delgados reflejan la miseria local, mientras los adultos, de manera sencilla y espontánea, explicaron su situación y los problemas que sufren en este alejado poblado de Jinotega. Viajamos con el mayor Pastor Arauz, jefe de la base militar de Apanás en este mismo departamento, y el doctor Harry Velásquez, director del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) en Jinotega.
Johnny Pereira Fernández, líder de la comunidad, aseguró que la mayoría de la población está enferma, mientras que el centro de salud permanece cerrado desde septiembre, pues tanto el médico como el enfermero que atendían aquí se fueron y nunca más regresaron.
PACIENTES INDEFENSOS
El mismo día que aterrizó el helicóptero de la Fuerza Aérea, una señora víctima de una mordida de serpiente llegó al puesto de salud, pero tuvieron que regresarla porque no había atención. Lo mismo pasó con otra paciente que presentaba una incesante diarrea y fuertes dolores de cabeza, mientras su desesperado hijo lamentaba la ausencia del médico en el poblado.
“Esto no sucede hasta ahora, siempre ha sido así, la población queda en el desamparo”, lamentó Pereira.
INVESTIGARÁN
Por su parte, el doctor Harry Velásquez, director del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) en Jinotega, afirmó que tanto el médico como el enfermero debían estar en el puesto de salud al que fueron asignados.
De acuerdo al funcionario, aquí se han enviado medicinas suficientes para atender a esa comunidad, por lo que le pareció sospechoso lo que pasaba. Por ello, Velásquez afirmó que investigarán lo que pasa en ese centro de salud con el fin de darle solución al problema.
Velásquez se comunicó con el centro de salud de Wiwilí, donde le contestaron que el enfermero estaba en San Andrés, pero esta información no era acertada. El mismo director del Silais constataba lo contrario.
“Siempre salen a dar sus paseaditas”, aseguró el profesor Neiman Almanza, nativo del lugar.
MÁS PROBLEMAS
Almanza resaltó otros problemas que aquejan a los pobladores de San Andrés de Bocay: el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD) no les facilita textos de estudio en miskito, lo cual afecta mucho la enseñanza a los niños que no dominan el español, y también la falta de maestros graduados, ya que la mayoría son empíricos y, según él, no tienen experiencia en el manejo del material didáctico que el MECD les provee.
Asimismo, otro problema es la escasez de agua potable, la cual tienen que recoger cuando llueve y de un pequeño pozo existente en la cercanía.
Según Pereira, hace algún tiempo la OEA realizó un proyecto de agua potable por cañería, lo cual pudimos constatar, pero “lo hicieron mal hecho”, puntualizó el líder, ya que según él, los tubos eran muy reducidos para el caudal y el proyecto no funcionó.
Por lo anterior, el líder comunal pide al gobierno “ponerse la mano en el pecho” y ayudar a su pueblo, debido a que la falta de agua potable es una de las principales causas de las enfermedades que padecen.
Pereira también se quejó de las dificultades que enfrentan para transportarse. Trasladar un enfermo hasta Wiwilí significan tres días de viaje, navegando contra la corriente en el río Coco.
SÓLO RECETAS
“La ausencia de médicos en San Andrés de Bocay no cambia en nada la situación de la salud de la población, porque cuando ha habido médicos en el poblado, sólo las recetas extienden y no dan medicinas porque no existen las mismas en este dispensario, al igual que no hay farmacias donde comprarlas”, dijo Johnny Pereira Fernández.