- Miles de visitantes, pero pocos policías y ningún socorrista
José Adán Silva
El paisaje es típico: 25 de diciembre, Navidad en la playa. Las familias reunidas en la costa, los niños correteando en la arena, algunos adultos escuchan música y toman cervezas en las mesas de restaurantes y enramadas costeras, las muchachas lucen sus trajes de baño y las olas que rompen estruendosas en las orillas del mar donde los cuerpos, apenas cubiertos, se doran al sol.
¿Qué falta en este panorama casi de perfección? No hay un solo ojo atento sobre el muchacho que ahora entra al mar a probar su tabla de surf, o sobre el niño que ha escapado del control de la madre y ha corrido al lado del estero para zambullirse de cabeza en las aguas turbias.
¿Y si de pronto una ola arrastrara al muchacho y su tabla hacia las profundidades del mar? ¿y si el niño que se zambulló en el estero por desgracia se golpea en la cabeza?
Salvo que tuviesen la muy buena suerte de que un buen pescador de la zona los observe, o que alguien de la familia con mucha experiencia en rescate los auxilie, posiblemente terminarían engrosando las estadísticas de las víctimas mortales de Navidad.
Y es que a pesar que miles de pobladores de todo el país acudieron ayer a las playas para celebrar la Navidad en el mar, no había un solo socorrista de la Cruz Roja Nicaragüense que pudiese atender alguna emergencia.
LA PRENSA lo comprobó en un recorrido por las principales playas del Pacífico: San Juan del Sur, Marsella, Majagual, Pochomil, Masachapa, Casares y La Boquita.
En todas estas playas había miles de veraneantes que llegaron de todas partes del país a disfrutar de las vacaciones de Navidad, pero no estaba visible ni un solo socorrista ni una sola ambulancia de la Cruz Roja o de los Bomberos.
En Pochomil, que era la playa más atestada de gente, las torres de vigilancia de la Cruz Roja estaban abandonadas y no había un puesto de atención médica en varias millas a la redonda.
Incluso, la presencia policial estaba muy disminuida a pesar de que la Policía Nacional activó desde el pasado 23 de diciembre el Plan Belén, que integra a 2,450 agentes policiales en todo el país para proteger a la población de la delincuencia.
VIEJA MALA NOTICIA
Salvo en Pochomil y Masachapa donde existen delegaciones policiales, en las otras playas la presencia de la Policía en las costas fue inexistente, no así en las carreteras donde los agentes de tránsito estaban atentos a malas maniobras y abusos de conductores.
¿Pero por qué las playas estaban desprotegidas de socorristas, si miles de nicaragüenses llegan cada Navidad a disfrutar del mar?
Maryelizabeth Romero, vocera de la Cruz Roja Nicaragüense, explicó que la situación se advirtió. “Hace dos semanas enviamos un comunicado donde advertíamos que por falta de recursos económicos, la Cruz Roja Nicaragüense no podría atender a los miles de nicaragüenses que visitan las playas, como lo venimos haciendo desde hace años”.
“Se la mandamos a todos los medios, y casi nadie le dio importancia. El asunto es que la institución no tiene recursos para el combustible, alimentos ni materiales para los socorristas, y por lo tanto este año no pudimos brindar atención en ningún balneario del país”, dijo Romero.
TAMPOCO EN FIN DE AÑO
La vocera de la Cruz Roja dijo que el comunicado que enviaron hace dos semanas no era sólo para que los medios conocieran la noticia y advirtieran a la población sobre los riesgos de visitar las playas sin la presencia de socorristas, sino también para que las empresas privadas se enteraran y aportaran recursos a la institución. Nadie respondió.
“Solicitamos apoyo a varias empresas, para garantizar la presencia de la Cruz Roja en todo el país, pero nadie respondió”, expresó Romero.
El costo total de los recursos que la institución benéfica necesitaba para brindar sus servicios de auxilio a la población, era de 25 mil córdobas, que utilizarían para pagar el combustible de las ambulancias, el alimento de los socorristas y el material de rescate y atención médica.
Debido a que nadie respondió al llamado de ayuda, la Cruz Roja Nicaragüense tampoco estará cubriendo las playas en lo que resta del año, incluyendo el primero de enero del próximo año, cuando miles de personas lleguen a los balnearios a despedirse de las vacaciones, con un buen chapuzón.
Por tal motivo, la institución hizo un llamado a todas las personas que tienen planes de visitar las playas y balnearios en estas vacaciones, a tomar medidas de precaución para evitar accidentes y muertes por ahogamiento.
Hasta la noche de ayer, no se reportaban muertos ni heridos por incidentes en las playas, ¿pero y si alguien hubiese necesitado el auxilio de un socorrista? Ya veremos qué dicen las estadísticas de fin de año.