Siobhan Ford
Roman, Times, serif»>Lunes en la mañana
Cómo conseguir que su organización esté preparada para los cambios
Siobhan Ford
Para conseguir flexibilidad estratégica, las organizaciones deben aceptar los cambios como una parte inevitable y esencial de su crecimiento.
Pero escasos dirigentes empresariales lo hacen. En cambio, en un clima comercial impredecible, los gerentes suelen concentrar sus energías en ejecutar de manera exitosa su actual estrategia. Pero lo que también deben hacer es prepararse para un futuro desconocido.
El primer paso esencial en ese esfuerzo es asegurar que la compañía se prepare para los cambios. Esto consiste en asegurar que personas dentro de la organización estén dispuestas a alterar la forma en que actúan, como lo hacen, y con quién lo hacen.
Si ese modo de pensar no está en su empresa o unidad, he aquí ciertos pasos que puede adoptar.
ENFRENTE LA COMPLACENCIA
Es difícil motivar a las personas para que cambien cuando se sienten satisfechas con la actual situación. Explique por qué el cambio será inevitable y ofrezca la información pertinente a fin de que los empleados entiendan.
OFREZCA A LOS EMPLEADOS UNA VOZ
Los empleados que pueden expresar libremente sus ideas, y que piensan que usted los escuchará, se sentirán más dispuestos a actuar. Aliente discusiones acerca del programa de cambios y trate de comprender la resistencia explorando las preocupaciones de los empleados. Cuando las personas suponen que su opinión cuenta, están más dispuestas a movilizarse para el cambio.
ALIENTE UN TRABAJO DE COLABORACIÓN
Desarrolle enfoques más participativos en relación a como se lidia con negocios cotidianos. De manera específica:
Lleve la toma de decisiones a los niveles más bajos posibles.
Mantenga abiertas las líneas de comunicación.
Comparta libremente la información.
Averigüe los asuntos que enfrentan los empleados en la primera línea del frente.
Concéntrese en construir la colaboración a través de equipos que operen en distintos sectores de la empresa.
ELIMINE EL MIEDO DE SU GRUPO
El miedo alienta a los empleados a eludir riesgos, a concentrarse en sus propios problemas, y a cesar de comunicarse con el resto. También cuesta a las organizaciones mucho dinero en términos de reducción de la productividad y de la cualidad del trabajo. Su propósito es atenuar el temor, pero sin ocultar los desafíos que se registrarán a raíz de los cambios. Los empleados en todos los niveles de la organización deben estar en condiciones de identificar problemas y sugerir soluciones. También deben sentirse libres de experimentar y de intentar nuevas cosas sin temores a ser sancionados en caso de fracasar.