Félix Muñoz, cuatro años, se quemó el rostro y parte del cuerpo cuando tropezó con un familiar que trasladaba una porra con agua caliente.

Niños viven día negro

Descuidos o imprudencia causan drama entre familias Tres de los pequeños fueron ingresados a Cuidados intensivos Roberto Pérez Solí[email protected] Los cirujanos plásticos de Sala de Quemados del Hospital Fernando Vélez Paiz, de Managua, tuvieron un “jueves movido” porque ingresaron a cinco niños que, por descuido e imprudencia, resultaron quemados por líquido y pólvora. El doctor […]

  • Descuidos o imprudencia causan drama entre familias
  • Tres de los pequeños fueron ingresados a Cuidados intensivos

Roberto Pérez Solí[email protected]

Los cirujanos plásticos de Sala de Quemados del Hospital Fernando Vélez Paiz, de Managua, tuvieron un “jueves movido” porque ingresaron a cinco niños que, por descuido e imprudencia, resultaron quemados por líquido y pólvora.

El doctor Julio César Flores, director del hospital, indicó que tres niños fueron ubicados en la Sala de Cuidados Intensivos, por lo delicado de las quemaduras. Con los ingresos del jueves ya son nueve pequeños internos en diciembre.

“Es inusual que tengamos cinco ingresos en un día, pero ocurrió. Tres se quemaron con líquidos calientes, uno puso su mano sobre una olla caliente, y otro niño salió afectado de su mano cuando estaba manipulando pólvora”, indicó.

A criterio de Flores la pólvora no ha sido la causa principal de los accidentes porque sólo tres, de los nueve niños quemados, dijeron haber estado manipulando triquitraques segundos antes de que resultaran perjudicados.

“Hay descuido, un niño andaba jugando con alcohol, vertió cierta cantidad al fuego y las llamas alcanzaron a su hermano quien resultó con el rostro quemado”, dijo el doctor.

TRISTE NAVIDAD

Cuando Félix Muñoz, de cuatro años, crezca no querrá recordar la Navidad del 2005. Su rostro y parte del cuerpo resultaron quemados cuando en la sala de su casa, tropezó con un familiar que cargaba un recipiente con agua caliente.

Su madre, Sandra Garay, expresó que su hermana se disponía a preparar un poco de café cuando el niño entró corriendo a la vivienda sólo para encontrar su desgracia.

LAMENTA PERCANCE

“Los padres debemos de tener cuidado con nuestros hijos, hay que vigilar de cerca lo que hacen para evitar tragedias, es triste mirar a un niño en estas condiciones”, indicó Garay quien vive en el kilómetro 12 de la Carretera Vieja a León.

Los niños internos en el Vélez Paiz tienen edades entre los tres y cuatro años.

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