Reos salvadoreños pertenecientes a las maras.

Cárceles salvadoreñas muy atestadas

SAN SALVADOR/ AFP Dos organismos de derechos humanos cuestionaron este martes la situación del sistema carcelario de El Salvador, donde 12,400 reclusos sobreviven en las peores condiciones y sin posibilidad de readaptarse a la sociedad. “La política penitenciaria en El Salvador está siguiendo una tendencia que niega las exigencias constitucionales de organizar la administración penitenciaria […]

SAN SALVADOR/ AFP

Dos organismos de derechos humanos cuestionaron este martes la situación del sistema carcelario de El Salvador, donde 12,400 reclusos sobreviven en las peores condiciones y sin posibilidad de readaptarse a la sociedad.

“La política penitenciaria en El Salvador está siguiendo una tendencia que niega las exigencias constitucionales de organizar la administración penitenciaria para lograr la readaptación de las personas privadas de libertad”, aseguró un pronunciamiento de la oficina de Tutela Legal del Arzobispado y de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (Fesdap).

El pronunciamiento arremete contra las operaciones de represión policial conocidas como “Súper mano dura”, que provocaron un incremento de la población privada de libertad, que al 31 de agosto sumaba 12,494 personas (una tasa de 182 personas encarceladas por cada 100,000 habitantes).

Con base al promedio de 1,000 personas que mensualmente son detenidas en las celdas de la Policía, más un promedio de 400 jóvenes o adolescentes que se mantienen recluidos en los centros de internamiento para menores de edad, la tasa de encarcelados se incrementaría a 202 personas por cada 100,000, habitantes una de las tasas más altas de América Latina.

El pronunciamiento recordó que la capacidad total del sistema penitenciario para adultos es de 7,372 personas y con 12,494 recluidos resulta un exceso de 5,122 personas, es decir un hacinamiento general de 69.48%.

El hacinamiento —según el informe— es mayor en algunos presidios, como el de la Esperanza, más conocido como Mariona, 5 km al norte de San Salvador, diseñado para 800 personas, pero al tener una población de 2,817 internos, presenta un exceso de 2,017 personas, un hacinamiento del 252.12%.

“El uso extendido de la prisión y el hacinamiento carcelario son factores que originan una serie de situaciones infrahumanas en las cárceles, así como condiciones de inseguridad tanto para la población interna que puede ser víctima de crímenes atroces como los que han ocurrido”, señaló el informe.

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