ACEPTARNOS COMO SOMOS
Estamos en la era de la cirugía, la moda rige estilos de vida, a medida que la tecnología ha ido avanzando todo lo que es la cirugía estética se ha hecho accesible; además, hay otros factores como los concursos de belleza, los cuales son motivantes para que las jóvenes sigan patrones determinados, es decir, todo está en dependencia de lo que considera la sociedad que es bello. Debido a esos parámetros de belleza que la sociedad ha establecido, se han dado muchas situaciones como anorexia, bulimia, jóvenes que han ido a parar al hospital por una cirugía mal realizada y todo por conservar una figura, porque todo depende de los convencionalismos de la sociedad.
Hay en el ambiente una serie de estímulos y mensajes alrededor de la belleza, y los medios de comunicación tienen mucho que ver con esos estereotipos. Otro factor es que las jóvenes, quieren mejorar su apariencia basándose en estereotipos definidos y quieren ser así, lo cual las lleva a un problema de identidad, porque no se aceptan como son y al final no saben qué quieren ser.
Otro factor a tomar en cuenta es la naturaleza de nuestro cuerpo, porque muchas veces caen en desproporciones que no corresponden a su estructura y centran su atención en el cuerpo, expresando sus inseguridades.
También hay que estar claro de que hay muchas personas que recurren a cirugías por que las necesitan o porque su trabajo se lo exige pero el problema empieza cuando se va generalizando y todos aspiran a tener cuerpos de modelos, a punto de poner en riesgo su organismo.
Cuando se vuelve obsesiva la idea de parecerse a alguien, se transforma en problema de orden sicológico porque se está llena de inseguridades, debido a una serie de exigencias sociales.
El problema se lleva a nivel de la autoestima, porque quien tiene una buena autoimagen y está segura de lo que quiere, no cae fácilmente en el juego de los demás.
La cirugía plástica es un gran avance de la ciencia tecnológica, pero todo tiene su momento y los descubrimientos se hacen para que los humanos los utilicemos, pero en su momento y si hay recursos y posibilidades de verse mejor hay que usarlos, pero no caer en estados depresivos y en crisis porque no tienen para hacerse una cirugía de rostro.
En caso de que la cirugía no las satisfaga se vuelve obsesivo, eso no es saludable, porque la seguridad está en dependencia de un bisturí.
Todo tiene sus límites, siempre hay que acordarse de su cuerpo porque es lo más valioso que el ser humano puede tener y hay que cuidarlo y no autodestruirlo.
OBSESIÓN POR LA BELLEZA
Los estereotipos que la sociedad impone, muchas veces dañan la autoestima de las personas.
Estereotipos: la obsesión puede darse cuando responde a un prototipo que la sociedad formó.
Belleza: hay que cuidar el cuerpo y embellecerlo pero sin rendirle culto, ya que se puede caer en situaciones peligrosas por llegar a adquirir lo que se desea.
Cirugía no es magia: el cirujano no es un mago, sólo puede arreglar, levantar, quitar excesos, es decir, arreglar los problemas físicos, pero no las enfermedades del alma.