- Unos 60 pandilleros causaron estragos
Eduardo Cruz Sá[email protected]
José Armando Solórzano Ampié, de 25 años, murió la noche del pasado domingo tras recibir dos impactos de bala en el tórax, mientras se desarrollaba una balacera en la segunda etapa del barrio Nueva Vida, en el municipio Ciudad Sandino, donde además resultaron heridas otras tres personas.
Más de 60 jóvenes de las etapas uno, tres, cuatro y cinco del mismo barrio Nueva Vida, llegaron a la segunda etapa, en el sector del centro de salud dos cuadras al sur, armados con machetes, pistolas, escopetas y piedras, para atacar a los pobladores de la zona.
El hecho se produjo a las 10:30 p.m. del domingo, cuando la mayoría de los habitantes de ese sector se encontraban durmiendo y nadie se imaginaba que serían atacados con tanta violencia. En las paredes de al menos cinco viviendas se registran más de un centenar de orificios producto de los machetazos y los balazos que realizaron los agresores.
Eduardo Solórzano, de 19 años, y Gustavo Adolfo Solórzano, de 21, sobrinos del fallecido, también fueron agredidos por los antisociales. El primero recibió tres disparos en el brazo izquierdo, mientras que el segundo fue atravesado de lado a lado en la parte de la mandíbula por un balazo que le desbarató la dentadura parcialmente y otra bala le penetró en el parietal derecho. Ambos se encuentran graves en el Hospital Antonio Lenín Fonseca.
Una tercera persona lesionada fue Pablo Emilio Aburto, de 48 años, quien fue impactado por una bala en la pierna izquierda. Fue atendido en el mismo centro hospitalario, pero ahora se restablece en su casa de habitación.
Maryuri Molina, de 19 años y ahora viuda de José Solórzano, explicó que ambos se encontraban durmiendo, pero que al escuchar el escándalo, su esposo salió para ver qué ocurría, ya que su padre había quedado fuera de la casa. Salió y al momento fue alcanzado por las balas, muriendo al instante.
Jamileth del Socorro Hernández, una de las afectadas, señaló que los vándalos, por más que ella les suplicó, no respetaron su vivienda donde sólo habitan mujeres. “Fue un momento horrible, yo lloraba y les decía que en mi casa sólo vivíamos mujeres, que se fueran, pero no me hicieron caso. Desbarataron el muro de mi casa a punta de patadas, balazos y pedradas. Pensé que nos iban a matar a nosotras también”, expresó la víctima.
Las autoridades del Distrito Uno de la Policía Nacional ordenaron un operativo en la zona, para capturar a los responsables del ataque delincuencial. Aunque los pobladores se quejaron de que la Policía no atendió las llamadas que hicieron para que se presentara al lugar.