Evo Morales viaja a menudo a Caracas y la Habana. Ha intensificado un discurso radical contra Estados Unidos. En Cuba, habló por primera vez de atizar muchos “Vietnams en Latinoamérica”. Critica al neoliberalismo y la globalización, afirmando que “el mercado mata al hombre y no al hambre”.

Líder cocalero e indígena

Amigo de Castro y Chávez es el favorito en las elecciones bolivianas AP y AFP LA PAZ.- La vida de Evo Morales sería la misma, olvidada y excluida, de los miles de indígenas bolivianos que huyeron de la pobreza para cultivar coca. Pero la vocación y el azar lo llevaron a convertirse en el primero […]

  • Amigo de Castro y Chávez es el favorito en las elecciones bolivianas

AP y AFP

LA PAZ.- La vida de Evo Morales sería la misma, olvidada y excluida, de los miles de indígenas bolivianos que huyeron de la pobreza para cultivar coca. Pero la vocación y el azar lo llevaron a convertirse en el primero de ellos con posibilidades de asumir la Presidencia.

Morales, de 46 años, es uno de los tres hermanos que quedan con vida de un total de siete. Cuatro murieron niños por falta de atención médica en el poblado de Isallavi, a unos 4,000 metros sobre el nivel del mar, donde el viento y la aridez son el eterno paisaje.

El candidato presidencial aymara vivió allí hasta la adolescencia, cuando partió a la vecina ciudad Oruro, al sur de La Paz, para sobrevivir como heladero y trompetista en una humilde banda, mientras cursaba la escuela secundaria, que no pudo terminar.

El golpe final a la magra economía de los Morales llegó en 1979 con una helada que destruyó los cultivos de la familia y amenazó a las llamas y ovejas que Evo había ayudado a pastorear. Dejaron el Altiplano y partieron a los valles del Chapare, en el centro del país, atraídos por la economía boyante de la hoja de coca, materia prima de la cocaína.

A mediados de los ochenta, su habilidad para el futbol y el despuntar de sus condiciones de líder le abrieron camino a una carrera sindical y política impensada. De secretario de deportes de un pequeño sindicato, pasó a ser en 1996 caudillo de los cocaleros del Chapare.

Morales ha denunciado que fue golpeado y encarcelado por la policía por oponerse a la erradicación de la coca, que en el Chapare es ilegal y, según informes oficiales, va en un 90 por ciento a la producción.

En 1997 se postuló a la Presidencia, pero sólo logró ser elegido diputado. Tras dirigir en 2000 un bloqueo carretero contra la erradicación de coca en el Chapare, que dejó una decena de muertos y causó millonarias pérdidas, asumió los postulados de la izquierda indigenista.

Se consolidó como líder de la izquierda boliviana con su segundo puesto en las elecciones presidenciales del 2002, ayudado involuntariamente por un diplomático estadounidense cuyas declaraciones contra Morales atrajeron a éste un voto rebelde. Ya quedó en evidencia que el líder del Movimiento al Socialismo (MAS) preocupaba a Washington.

Sus enemigos lo han acusado, sin pruebas, de que sus actividades favorecieron la producción de droga, lo que él niega, e insiste en que la cocaína no forma parte de la cultura aymará y quechua.

En 2003 Morales alentó la revuelta que obligó a la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y dos años más tarde la que derribó a Carlos Mesa.

Sus rivales afirman que recibe ayuda económica del presidente venezolano Hugo Chávez, pero ambos lo niegan.Ha admitido que Fidel Castro y Chávez son modelos para él.

Viaja a menudo a Caracas y la Habana. Ha intensificado un discurso radical contra Estados Unidos. En Cuba, habló por primera vez de atizar muchos “Vietnams en Latinoamérica”.

Critica al neoliberalismo y la globalización, afirmando que “el mercado mata al hombre y no al hambre”.

El analista Cayetano Llobet opina que Morales ha ayudado a acelerar la crisis del sistema político boliviano, lo que ha provocado la desagregación de la sociedad y la fragmentación regional.

En los ricos departamentos de Santa Cruz y Tarija hay versiones de que podrían separarse del país si Morales asume la presidencia. Sus dirigentes consideran que Morales frena su desarrollo al propiciar bloqueos, impulsar la nacionalización de recursos naturales y la toma de tierras. Morales los califica de racistas.

Con la caída de Sánchez de Lozada, promotor de la privatización parcial de los hidrocarburos, Morales puso el tema energético en el centro de su discurso político.

En una sociedad cargada de desconfianza hacia las transnacionales y de un fuerte nacionalismo, un eje de la campaña de Morales, la nacionalización de los hidrocarburos, podría darle la llave de la presidencia.

LOS VITALES HIDROCARBUROS

Bolivia, que posee la segunda reserva de gas de América del Sur pero es también el país más pobre de la región, suscita cada vez más apetitos de sus vecinos Chile, Brasil y Argentina, que tienen un déficit alarmante de recursos energéticos.

La explotación de las enormes reservas de gas bolivianas, evaluadas en 108 billones de metros cúbicos, está en el centro del debate de la campaña para las elecciones presidenciales y legislativas de este domingo.

Dos presidentes de este país de nueve millones de habitantes cayeron en los últimos dos años a causa del manejo que se le da a este sector: el ultraliberal Gonzalo Sánchez de Lozada en octubre del 2003 luego de haber reprimido sangrientamente una rebelión popular llamada la “guerra del gas”, y en junio pasado Carlos Mesa, quien no se comprometió con una ley de hidrocarburos reclamada por el grueso de la población.

El Congreso sacó adelante en mayo esta ley, que cambia los contratos de 26 compañías petroleras extranjeras presentes en el país, entre ellas Total (Francia), British Gaz (Gran Bretaña), Petrobras (Brasil), Exxon Mobil (Estados Unidos), Repsol (España) y Plus Petrol (Argentina).

“Tenemos que pagar más impuestos y los contratos de concesión fueron transformados en contratos de operación”, explicó a la AFP un miembro de la Cámara de Hidrocarburos de Santa Cruz, capital económica del país, situada al este. La Cámara agrupa a las multinacionales que operan en Bolivia.

Hoy en día las compañías petroleras no invierten más, “están sentadas sobre sus reservas” y esperan la formación del nuevo gobierno, que entra en funciones en enero próximo. Sin embargo, ninguno de los principales candidatos habla de nacionalización pura y simple de los hidrocarburos.

El favorito en los sondeos, el indígena Evo Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS), afirma querer garantizar el mercado interno y un control del Estado sobre los hidrocarburos. Morales propone renegociar los contratos de las compañías petroleras, que se convertirían en simples prestatarias de servicio.

“Queda el problema clave de las inversiones”, subraya el especialista de Santa Cruz..

El liberal Jorge Quiroga es favorable a las exportaciones del gas hacia México y Estados Unidos, y una distribución más importante de los ingresos gasíferos para las comunidades indígenas y los más pobres.

Las condiciones hacen que países deficitarios como Chile, Brasil o Argentina intenten buscar alternativas distintas a Bolivia, juzgada como políticamente inestable. Por iniciativa de Chile, la región intenta poner en marcha un proyecto de un gigantesco gasoducto que parta desde Camisea en Perú para llevar el gas a Brasil, Argentina, Uruguay y Chile.

Sin embargo, las reservas probadas de Perú, estimadas en un 25 por ciento de las bolivianas, no serán suficientes para alimentar ese anillo energético, dicen expertos en Lima.

“Este anillo es un proyecto poco realista, los costos son muy elevados y los acuerdos fronterizos serán difíciles entre los países”, estimó el especialista petrolero de Santa Cruz, que juzga más probable un entendimiento directo entre Chile y Bolivia.

Durante la campaña, Evo Morales ha evocado también un acuerdo con Chile para encontrar una salida a la venta del gas boliviano.

El favorito de los sondeos “mantiene una posición de centro-izquierda para dar una imagen conveniente”, dice el especialista, quien agrega que “hace falta un presidente fuerte para poder negociar” estos temas económicos. Las compañías petroleras pidieron un arbitraje internacional contra la ley de hidrocarburos que entró en vigor el pasado 17 de mayo, invocando tratados de protección de las inversiones. Sólo la brasileña Petrobras parece querer jugar una carta más política si el candidato Evo Morales llega a la presidencia.

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