- Bush habría ordenado espiar a ciudadanos sin permiso judicial
NUEVA YORK/ EFE, AFP
El presidente George W. Bush autorizó en 2002 a una agencia de espionaje, intervenir las llamadas telefónicas y correos electrónicos desde o hasta Estados Unidos, tanto de estadounidenses como de extranjeros, sin permiso judicial, según publicó ayer el diario “The New York Times”.
Desde que Bush firmó la “orden ejecutiva” al respecto, hace más de tres años, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) no tiene que pedir autorización judicial para intervenir comunicaciones internacionales, aunque todavía lo hace para comunicaciones que transcurren enteramente dentro de EE.UU., según funcionarios estadounidenses citados por el rotativo.
En principio el mandato de la NSA, organismo tan discreto sobre el que se bromea que las iniciales significan “No Such Agency” (no existe tal agencia), se limita a la “inteligencia electrónica” en el exterior.
“Se trata de un cambio fundamental”, según un ex alto cargo consultado por el periódico. “Ha sido casi un canon en este país que la NSA tenga escuchas sólo en el exterior”.
El diario afirma que “casi una docena” de actuales o antiguos funcionarios aceptaron comentar el asunto con el “New York Times” “debido a sus dudas sobre la legalidad y el control del programa”, que creen plantea cuestiones constitucionales.
Algunas de las fuentes creen que Bush, con su orden sobre la NSA, ha ido incluso más allá de los poderes adicionales que le confiere la “Ley Patriota”, aprobada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y cuya renovación rechazó ayer mismo el Senado.
Las fuentes afirman que el senador John D. Rockefeller IV, de Virginia del oeste y vicepresidente de la Comisión de Inteligencia, comparte estas preocupaciones.
La NSA está controlando, en un momento dado, las comunicaciones de alrededor de 500 personas dentro de Estados Unidos, además de las de unas 5,000 a 7,000 personas en el exterior, según las fuentes citadas por el periódico.
El “New York Times” afirma haber descubierto la ampliación de las operaciones de la NSA hace un año, pero entonces aceptó la solicitud de la Casa Blanca para que no publicase la información, que divulgó ayer después de haber recogido los testimonios de fuentes adicionales.
BUSH: «NO COMMENT»
El presidente Bush se rehusó a comentar el informe de prensa.
“No hablamos de las operaciones de inteligencia en curso para proteger el país”, dijo Bush en una entrevista al canal televisivo PBS, en la primera reacción pública a la polémica generada sobre el papel de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) en el espionaje de estadounidenses y extranjeros en Estados Unidos.
“No hablamos de las fuentes ni los métodos”, especificó Bush, al explicar que la “razón” de ello era que “existe un enemigo que nos acecha, y que le gustaría saber exactamente qué es lo que hacemos para detenerlo”.
“Pienso que los estadounidenses quieren saber dos cosas. Una, si hacemos todo lo posible para proteger a nuestro pueblo. Y dos, si protegemos las libertades civiles mientras lo hacemos. Y mi respuesta a ambas preguntas es sí, lo hacemos”, aseguró el Presidente.
Altos asesores de Bush también se negaron el viernes a confirmar o negar los informes.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, declaró al respecto: “No haré comentarios sobre las actividades de inteligencia, porque las actividades de inteligencia por naturaleza son delicadas y no deben comprometerse”.
Senador McCain logra prohibición de la tortura
Los congresistas que defienden una enmienda que prohíbe explícitamente la tortura a prisioneros de Estados Unidos, ganaron la pulseada este jueves a la Casa Blanca, al obtener su aprobación a esa medida sobre la que pesaba una amenaza de veto del presidente George W. Bush.
La batalla estuvo liderada por el senador republicano John McCain —autor de la enmienda que fue incluida en el proyecto de Ley de Gastos de Defensa para 2006— quien estuvo prisionero en Vietnam durante cinco años y medio, y sufrió frecuentes malos tratos.
Tras ser adoptada casi por unanimidad en octubre último en el Senado, la medida, que prohíbe explícitamente todo trato «cruel, inhumano o degradante» a prisioneros por parte de civiles o militares, había recibido la amenaza de veto de Bush, por considerar que ataría las manos del Gobierno en su guerra al terrorismo.
Pero este jueves, el mandatario se congratuló del acuerdo alcanzado entre la Casa Blanca y el Congreso, aunque sin dar detalles. No obstante, en su aparición pública junto a McCain, Bush subrayó que la enmienda incluirá «protecciones» para las fuerzas estadounidenses.
«Nos alegra haber trabajado con él (McCain) para alcanzar un objetivo común que es mostrar bien claramente al mundo que este Gobierno no tortura», destacó.
«Por eso hemos trabajado estrechamente con el senador y con otros para lograr ese objetivo, al igual que para garantizar protecciones a quienes están en la línea de fuego de la lucha contra los terroristas», añadió.
La Cámara de Representantes había aprobado una moción el miércoles por la noche por 322 contra 107 para apoyar la prohibición explícita a toda forma de tortura a prisioneros en el texto de la ley de presupuesto de Defensa para 2006.
«Me alegra mucho haber llegado a este acuerdo, y ahora podemos avanzar y asegurarnos de que todo el mundo lo sepa (…) de que no realizamos prácticas crueles, ni damos tratamientos inhumanos, ni torturamos», coincidió McCain en la Casa Blanca.
CRTICAS
Las revelaciones del diario “The New York Times” han causado un aluvión de críticas. El presidente del Comité Judicial del Senado, Arlen Specter, ha convocado una sesión extraordinaria en torno al caso. La actual Administración “siente que está por encima de la ley, y nuestra Constitución y nuestra gente pagan el precio. El Gran Hermano se ha enajenado”, dijo por su parte el senador demócrata Edward Kennedy.