Un kaibil vigila un decomiso de drogas en Guatemala.

Ejército de Nicaragua tiene un kaibil

Teniente nica se graduó en la escuela El Infierno Juan Carlos LlorcaEl Infierno, Poptún, Guatemala (AP)[email protected] Décadas después de ser acusados de violaciones a los derechos humanos y luego de que cuatro de sus egresados fueran arrestados en México y vinculados con el narcotráfico, la escuela de kaibiles quiere mejorar su imagen, algo que resulta […]

  • Teniente nica se graduó en la escuela El Infierno

Juan Carlos LlorcaEl Infierno, Poptún, Guatemala (AP)[email protected]

Décadas después de ser acusados de violaciones a los derechos humanos y luego de que cuatro de sus egresados fueran arrestados en México y vinculados con el narcotráfico, la escuela de kaibiles quiere mejorar su imagen, algo que resulta difícil cuando está situada en un lugar que se llama El Infierno.

El entrenamiento que reciben los hace famosos porque los programa para matar o morir, como dice el lema de la escuela: Si avanzo, sígueme; si me detengo, aprémiame; si retrocedo, mátame.

Los kaibiles son un grupo de soldados de élite cuya reputación en Guatemala está precedida por una serie de matanzas de civiles y violaciones a los derechos humanos y ahora quieren limpiar su imagen de los señalamientos de abusos durante los años más violentos de la guerra interna en el país; y de la mancha que les dejó en octubre el arresto de cuatro de ellos ligados a una banda de sicarios mexicanos conocidos como Los Zeta.

LOS CAMBIOS

“La presión a la que ha estado sometida la figura del kaibil obligó a un cambio en la escuela, (queremos explicar que) nada tiene que ver un kaibil con alguien que se entrenó aquí y luego se volvió asesino o delincuente”, dice el director del comando de fuerzas especiales, donde está la escuela de kaibiles, el coronel Miguel Ángel Escribá.

Los cambios van desde ya no insultar a los alumnos ni obligarles a comer perro crudo, hasta organizar piñatas para los niños y fiestas en las que las adolescentes de los poblados cercanos departen con los oficiales de la escuela.

Pero el nombre de la escuela en donde entrenan sigue siendo Infierno, que no queda bajo tierra sino en medio de la jungla del norte de Guatemala, cerca de la frontera con Belice, en un paraje donde la abundancia de mosquitos, las lluvias torrenciales y el sofocante calor se suman a las extremas condiciones de entrenamiento.

De ese Infierno han egresado 5,000 militares en 31 años de funcionamiento.

ONU LOS HA CONTRATADO

El vocero del ejército y ex instructor de esa academia, Jorge Ortega, expresó que los kaibiles “somos gente eficiente, confiable, que sabe hacer su trabajo en cualquier condición”.

Esos atributos les dan prestigio en ejércitos de la región y Naciones Unidas ha contratado a 189 de ellos para misiones de paz en Haití y el Congo.

En la última promoción se graduaron 16 oficiales, en diciembre, que procedían de El Salvador, Honduras, Nicaragua y Belice.

Todos aseguraron que el entrenamiento fue tan duro que pensaron en abandonarlo, pero el prestigio de convertirse en kaibil les hizo seguir adelante.

Al completar satisfactoriamente la última emboscada del curso, aunque exhaustos luego de dos días de no dormir y comer muy poco, los 16 celebraron jubilosos gritando el emblema que los identificará el resto de la vida: ¡kaibil, kaibil!

El subteniente salvadoreño Moisés Rivas, de 28 años, casi abandonó el curso el primer día cuando se clavó una bayoneta en la pierna y recibió cuatro puntadas para suturar la herida, pero el hecho de que al concluirlo favorecería su aspiración de ir a Irak, lo empujó a continuar.

NICA CASI DESISTE

Alberto Palacios, un teniente nicaragüense, de tanto correr se escaldó durante los primeros 21 días de entrenamiento y pensó en desistir, “pero la reputación que tienen los kaibiles a nivel mundial me hizo seguir”.

“Nos enseñan que la mente puede dominar el cuerpo y la voluntad. Que uno, si se lo propone, puede aguantar lo que sea”, explica el subteniente beliceño Rogelio Ramírez.

Aguantar con lo que sea implica saltar de vehículos que van a 40 kilómetros por hora, nadar con su fusil y más de 30 libras de equipo a cuestas, trotar 54 kilómetros, pasar días enteros sin dormir ni comer, entre otras temeridades.

Sin embargo, por lo menos cuatro de los egresados no pudieron aguantar con la tentación de cuidar a los señores del narcotráfico a cambio de una jugosa paga. Las autoridades mexicanas han dicho que un grupo de 30 kaibiles podría estar trabajando para reclutar y entrenar a nuevos Zetas en México.

CEVICHE KAIBIL

Aunque del decálogo de la escuela fue suprimida la premisa que rezaba que el Kaibil es una máquina de matar cuando fuerzas o doctrinas extrañas atentan contra la patria o el ejército, el entrenamiento, salvo algunos cambios, sigue siendo casi el mismo.

Tras la firma de los acuerdos de paz en 1996, que pusieron fin a 36 años de guerra interna, se mandó a modificar el contenido del entrenamiento.

“Hay cursos que fueron suprimidos por razones de derechos humanos, dice el jefe de instructores”, el capitán Pavel Godínez.

“Teníamos uno que era sobre cómo soportar y evadirse de un campo de prisioneros pero para que no hubiera acusaciones de maltratos ahora sólo es teórico”, dice. Los alumnos eran sometidos a prácticas similares a las que podrían enfrentar de ser capturados por el enemigo.

También, años atrás, eran obligados a comer ceviche kaibil que no era más que intestinos de perros bien picados con su sangre, admite Escribá.

Según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, patrocinada por Naciones Unidas para documentar las violaciones a los derechos humanos durante los 36 años de guerra interna en el país, en la década de los ochenta la extrema crueldad de estos métodos de entrenamiento fueron puestos en práctica por estas tropas.

Según ese informe, uno de los casos que mejor ilustra la crueldad de los kaibiles es la masacre cometida el 6 de diciembre de 1982 por éstos contra pobladores civiles de la aldea Dos Erres, ubicada a 300 kilómetros al norte de la capital. Por lo menos 162 personas, entre ellas un gran número de niños, fueron muertas de forma atroz ese día.

LA ESCUELA

La escuela militar de kaibiles fue fundada el 5 de diciembre de 1974. Tres meses después el Ministro de la Defensa Nacional ordenó que el nombre de dicha Escuela fuera el de Kaibil. En 1989 fue trasladada a la finca El Infierno, en Petén.

El nombre Kaibil le correspondía a un Rey del Imperio Mam, quien gracias a su astucia nunca pudo ser capturado por las fuerzas de Pedro de Alvarado. Kaibil Balam era considerado como un verdadero estratega y recibía consultas de caciques de otras tribus.

«Kaibil», significa: Hombre estratega, el que tiene la fuerza y la astucia de dos tigres.

La familia

El director de El Infierno aseguró que la captura de cuatro ex kaibiles con el grupo de Zetas (narcos mexicanos) es un caso aislado. “Eran desertores. Además, es como en una familia: de diez hijos, uno sale ladrón, otro loco y otro maricón, pero hay siete que son muy buenos”, comentó.

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