Joelle BassoulBAGDAD/ AFP
Los iraquíes votaron el jueves para elegir a su primer parlamento tras la caída del régimen encabezado por el ex dictador Saddam Hussein, en unas elecciones legislativas históricas que transcurrieron en relativa calma.
El Ministerio del Interior afirmó que estos comicios, destinados a estabilizar al país y abrir el camino a la retirada de las fuerzas extranjeras, transcurrieron en relativa tranquilidad, a pesar de que se registraron algunos ataques.
Los resultados no se conocerán antes de dos semanas, explicó la Comisión Electoral.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, calificó las elecciones legislativas en Irak como un “paso fundamental” hacia la construcción de una democracia en ese país destrozado por la guerra.
El presidente alabó el valor de los votantes iraquíes que decidieron “desafiar a los terroristas” y se felicitó por la “significativa” participación en los comicios.
“Se trata de un paso fundamental hacia nuestro objetivo de lograr un Irak democrático, un país capaz de autogobernarse y autodefenderse, un país que será un aliado en la guerra contra el terrorismo, y un país que dará un gran ejemplo a otros en la región (…) así vivan en Irán o en Siria”, dijo Bush a la prensa al término de una reunión con iraquíes que votaron por correo.
ALTA ASISTENCIA
Según las primeras estimaciones no oficiales, la tasa de participación podría rondar entre el 60% y el 80%.
Los sunitas, que boicotearon los comicios de enero, acudieron a votar y demostraron que quieren estar presentes en el parlamento, que será elegido para un período de cuatro años.
Teniendo en cuenta que la violencia es un elemento perenne en Irak, la jornada fue relativamente tranquila, sobre todo en comparación con las elecciones de enero, en las que 36 personas murieron víctimas de la violencia.
Este jueves diversos ataques dejaron 2 muertos y 9 heridos.
Un vigilante de un colegio electoral perdió la vida y dos policías sufrieron heridas el jueves por la mañana al ser alcanzados por una granada en Mosul (norte).
A 50 km al oeste, en Tall Afar, un civil murió y otros dos quedaron heridos a causa de un disparo de mortero contra un colegio electoral.
En Bagdad, cuatro iraquíes y un soldado estadounidense fueron heridos por disparos de mortero, uno de ellos en la Zona Verde, el perímetro de seguridad en el que se encuentran los edificios gubernamentales y las embajadas de Estados Unidos y Gran Bretaña.
Esta operación fue reivindicada por un grupo vinculado a Al Qaeda, “El ejército de la comunidad victoriosa”.
“La situación de la seguridad en la mayoría de las provincias es buena, por no decir excelente”, dijo el ministro del Interior, Bayane Jabr Sulagh, añadiendo que un grupo de hombres armados había sido detenido cuando lanzaban obuses de mortero en la capital.
Los comicios se celebraron bajo amenazas de grupos extremistas, como la célula iraquí de Al Qaeda. Por eso se desplegó un impresionante dispositivo de seguridad.
Las fronteras terrestres y los aeropuertos fueron cerrados. El toque de queda fue prolongado y sólo podían circular los vehículos provistos de una autorización especial.
Más de 15.5 millones de electores estaban convocados a elegir a 275 diputados entre más de 7,500 candidatos.
Más de 15 millones de iraquíes estaban convocados a votar para escoger 275 diputados
Jornada fue relativamente tranquila, con escasos actos de violencia
GIRO DE BUSH
En un giro de 180 grados, el presidente de EE.UU., George W. Bush, aceptó ayer una enmienda republicana que prohíbe la tortura y reglamenta el trato de los extranjeros detenidos en la lucha antiterrorista. El pacto entre la Casa Blanca y el Senado sobre la propuesta del senador republicano John McCain, pone fin a varias semanas de arduas disputas sobre el contenido y alcance de esa medida.
El acuerdo cobra especial relevancia ante la polémica creada por la supuesta existencia en Europa del Este de cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y denuncias de que vuelos de EE.UU. con sospechosos de terrorismo a bordo hicieron escala en países europeos. El pacto también elimina la única traba pendiente para la aprobación definitiva de un proyecto de ley de gastos militares para el año fiscal 2006, que incluye 50,000 millones de dólares para las operaciones militares en Irak.