- Liverpool gana por goleada
Jorge CovarrubiasJAPÓN/ AP
Con los dos metros de talento del gigantón Peter Crouch y acompañantes de lujo, Liverpool aplastó ayer al Saprissa por 3-0 para avanzar a la final del campeonato mundial de clubes.
Crouch anotó dos goles, se perdió otros dos y fue una constante pesadilla para los costarricenses, al más alto de los cuales le lleva 16 centímetros de estatura. El tercer tanto fue obra del capitán Steven Gerrard.
El Liverpool, campeón de Europa, enfrentará el domingo en la final al Sao Paulo, titular de Sudamérica. El torneo reúne a los campeones de las seis confederaciones en que está dividida la geografía del futbol.
Crouch tuvo como acompañantes inspirados a Gerrard, al francés Djibril Cisse y el incansable John Arne Riise, puntales de un equipo que estableció una innegable superioridad sobre su rival.
Apenas estaban entrando en calor los jugadores cuando Cisse dominó la pelota dentro del área y se la dejó cortita a Crouch, que frente al defensor Ronald González la cacheteó de derecha estirando su pierna interminable y la metió en el arco, cuando corrían tres minutos.
Con el gol tempranero, el Liverpool se asentó tranquilo en su defensa para apostar al vértigo de sus delanteros.
Sobre los 19, Crouch volvió a incursionar vertiginosamente y González se la sacó justita en el área para salir jugando con la pelota dominada. Casi enseguida, González volvió a neutralizar otra ofensiva del gigante inglés.
Corría media hora de la etapa inicial cuando Álvaro Saborío recibió un pase en profundidad y entrando en medio de dos defensores del equipo inglés despidió un remate seco y bajo que salió apenas desviado, en la mejor oportunidad saprissista en la primera mitad de juego.
Pero a los 32, el noruego Riise entró por la izquierda y lanzó un centro a media altura que Gerrard empalmó de derecha como venía y sacó un cañonazo fulminante que entró en el arco junto al poste izquierdo de José Porras.
En cuanto se reanudó el partido Liverpool volvió a acariciar el gol. Riise ejecutó un tiro libre desde el ángulo del área grande que Cisse cabeceó apenas desviado.
Y a los 58, nuevamente Crouch demostró que no perdona. Encaró ante una vacilación de la defensa tica y entrando solo frente al arquero remató esquinado para ampliar el marcador.